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José Javier Cuello

Valores del ajedrez

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Es imposible hablar del ajedrez y no mencionar sus beneficios sociales. El ex campeón del mundo Gary Kasparov comentó: “No se pueden ignorar los elementos competitivos y sociales. El ajedrez enseña disciplina, respeto por las reglas y a los rivales, y compromiso social para salvar muchas diferencias”. No podemos platicar sobre el ajedrez y no mencionar el beneficio de su práctica en la enseñanza en valores.

El ajedrez toma del deporte un gran número de valores, pero no todos los valores que promueve el ajedrez provienen de la práctica deportiva. El progreso del ajedrecista es el reflejo de muchas horas de disciplina, esfuerzo y estudio constante. Por medio del ajedrez se fomenta la investigación bibliográfica y los hábitos de lectura, necesarios para todas las personas. Sin dejar de lado el estímulo en la creatividad que se fomenta al jugar ajedrez.

El respeto por las reglas es indispensable para la praxis del juego ciencia. Debe respetarse de igual forma los elementos que componen la competencia: existen árbitros, reglamentos de torneo y una “ética ajedrecista” que deben ser considerados y acatados en todo momento, solo así es posible la aceptación no solo del otro sino de sí mismo.

La creatividad y el ajedrez siempre van de la mano, gracias a su número infinito de combinaciones posibles podemos representar un igual número de ideas infinitas. Ya de esto nos hablaba el filósofo y matemático alemán Leibniz (1646-1716), cuando le preguntaron por la utilidad del ajedrez, sostuvo que “la riqueza de ideas del hombre tiene su mejor manifestación en el juego”, esa riqueza es producto del enorme potencial de expresión que posee el ajedrez.

El sentido de responsabilidad es agudizado y desarrollado con el ajedrez. Cada movimiento conlleva una consecuencia, aunque esta pueda ser buena o no tan buena, lo cual nos obligada a prestar mayor atención a cada una de las decisiones que tomemos mientras jugamos. Pensar antes de actuar es indispensable no solo al jugar ajedrez sino en la vida misma por ello es que el ajedrez desarrolla el pensamiento estratégico y la elección de la mejor opción.

Es mi deseo compartir a manera de cierre las palabras de uno de los padres fundadores de Estados Unidos de América: “La Vida es una clase de ajedrez, en que tenemos a menudo puntos para ganar, y competidores o adversarios con los que contender, y en donde hay una vasta variedad de acontecimientos, buenos y malos, que son, en algún grado, los efectos de la prudencia o la necesidad de ella”. Nos topamos con estas líneas en la obra La Moral del Ajedrez (1779) de Benjamin Franklin. Con el ajedrez fomentamos la previsión, circunspección, prudencia, juicio, cuidado y el hábito de no darnos por vencidos nunca, está más que claro que importante sería que desarrollemos estos pensamientos en todos nosotros.