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Ramón Hernández

Usurpadores

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El tinglado se desbarató. Los rezos y oraciones, los rituales yorubas, mayas y aimaras, las vigilias y esa desazón que casi se les puede palpar en cada frase redactada con gramática cubana, que habla de “activar la movilidad” y de “escenarios complejos”, tienen muy poco que ver con el marxismo, le deben mucho al socialismo real soviético y rondan alrededor del misticismo franquista y las tareas que se imponían los encomenderos para aprovecharse de los indígenas. La religión no es ciencia, por más que teólogos y sucedáneos se empeñen. Mucho menos el marxismo-leninismo, que está más emparentado con el salvajismo que con los mecanismos de la razón y la civilización.

Ese sincretismo de los comunistas criollos que se pasan la vida renegando de Dios, de los curas y de los papas, del Estado Vaticano, pero que cuando se sienten moribundos llaman al párroco más cercano para que sin dilaciones les administren los santos óleos quizás sea una manifestación de la viveza criolla o del “mientras tanto y por si acaso”, pero no obedece a ninguna coordenada del materialismo dialéctico o histórico que con tanto éxito de librería trató de explicar J. R. Núñez Tenorio, “erdum pilos zotga bardunte”, como citó en alguna parte y todavía no he podido descifrar.

La superstición y la superchería se han desatado de manera espectacular con la imposición del “socialismo” del tipo leninista, que confunde dictadura del partido único con dictadura del proletariado. Ver a ese trueno que se llama Darío Vivas simulando que sigue el Padre Nuestro y las demás plegarias que ahora acompañan los actos oficiales, e imaginarlo vestido de Nazareno, con el perdón de Antonio Machado, lo menos que nos puede causar es preocupación. La comedia, el fingimiento, el tinglado que han levantado para confundir a los más desprevenidos puede arrastrarlos a situaciones nada felices, pero ahora preocupa el componente moral, el engaño generalizado.

Al rompe y sin ahondar en disquisiciones doctrinarias ni espirituales se podría decir que son tan tontos que pretenden engañar a Dios y a todos los santos, a las fuerzas espirituales que adoraron los mayas, también a la propia María Lionza y a la mismísima Corte Malandra, pero en verdad el engaño es más burdo y lo revela el rostro en elevación y beatería del alcalde y psiquiatra Jorge Rodríguez: engañan al pueblo que sí es creyente, que tiene fe en los milagros, que prende velas a los santos y va a Sorte a despojarse de los malos espíritus, que es sincero en sus plegarias y llantos. Antes los comunistas ordenaban matar a los curas, ahora los obligan a mantener dominados a los siervos, a los encomendados. Son los nuevos conquistadores, también usan la cruz y la espada. Vendo lote de tierra sagrada.