• Caracas (Venezuela)

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Freddy Carquez

Unidad y lucha

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Lo que se encuentra a la vista es indiscutible que no necesita de anteojos, mucho menos de la extraviada lupa del finado comandante Chávez, hace unos días el diputado Omar Barbosa (Un Nuevo Tiempo) retrató en la Mesa de Diálogo la quiebra económica de la República ¿quién es el responsable de tal fenómeno, presidente?, exposición en la cual explicó como en el país ingresaron 760 millardos de US$ en los años del chavismo (1999-2013) pero su deuda global en 1998 era de 36 millardos y ahora es 204 millardos (2013); como el aporte de la producción no petrolera al fisco fue en 1999 de 25%, pero en el  2013 apenas de 4%; como nuestro proceso inflacionario para el 2013 fue de 56%, pero en Suramérica no sobrepasó 5%.   

¿Quiénes son los responsables del asalto, presidente, y cuál será la sanción para ellos? Porque semejante atraco al Tesoro de la Nación pareciera inexplicable, pero los hechos demuestran que es abrumadoramente cierto, lo que demanda castigo a los ladrones, pero además el debate para la búsqueda de las explicaciones sobre lo que ha ocurrido, identificación indispensable en la construcción racional del camino que se debe seguir, reduciendo de esta forma el empirismo y la subjetividad, aproximándonos por lo tanto con mayor efectividad a los objetivos que nos hemos trazado.

Ahí está casi en el suelo el cuero del tigre chavo-madurista y cabellista, derrotado por la poderosa respuesta popular desarrollada por nuestros ciudadanos durante los meses de febrero y marzo de 2014. Los sucesos han demostrado que ese tigre del poder es de “papel”, porque ningún poder político se puede sostener indefinidamente apoyado solo en el dinero y los cañones, cuando el grueso de la población lo rechaza, como producto de una gestión gubernamental profundamente negativa, plagada de demagogia, violencia y corrupción.

Una abrumadora mayoría de nuestra sociedad ha demostrado hasta la saciedad en las jornadas de lucha que hemos ha vivido durante el prolongado y catastrófico mandato chavista, que es profundamente democrática y respetuosa del Constitución, ciudadano presidente, sobreponiéndose al ventajismo presidencial en el cual tanto usted como su Gabinete participan sin ningún rubor, superando el abuso de poder del PSUV que dispone discrecionalmente y a todos los niveles de los recursos del Estado sin control ni límites.

Esa población agrupada en las políticas electorales de los partidos de oposición y de los cuales una gran parte de ellos integran la MUD ha progresado en desenmascarar la demagogia nacionalista, populista y asistencialista de su gobierno, neutralizando además las trampas del oficialista CNE, y a través de ese laborioso camino asimilando errores y derrotas, se ha logrado progresivamente articular una política comprometida con los intereses políticos y sociales progresistas.

Comprender que tanto la oposición democrática como la MUD no son  partidos son partes de una exitosa política unitaria en la cual reina la pluralidad, en donde se han integrado millones de ciudadanos que comparten, más allá de sus diferencias de formación e interpretación de la realidad nacional y de los  intereses en juego,  los convoca y los conduce en la acción de rechazo y confrontación al gobierno, el común denominador del rescate de la legalidad, de la soberanía y del patrimonio nacional, proceso en el cual los avances son crecientes como consecuencia del músculo político y electoral conquistado y demostrado.

Por lo cual ser parte hoy en forma autónoma de un dialogo público con el poder político gubernamental es una victoria, porque se ha derrotado la exclusión, se ha conquistado el respeto a la oposición democrática a través de  un proceso de luchas libradas frente a una administración estatal tramposa, que durante 15 años ha satanizado y descalificado la crítica política, alimentando la división y la confrontación al interior de la  comunidad, para lo cual ha estimulado la delación y la intimidación apoyada por bandas armadas para-militares y para-policiales.

Fundamentalmente ha sido desde la dimensión municipal, en los escenarios locales, donde nuestras comunidades han desarrollado y librado sus protestas, porque el impacto de la catástrofe económica y sus trágicas implicaciones sociales definieron para millares de compatriotas la necesidad imperiosa de tomar la calle, para expresar su desacuerdo con las políticas públicas empobrecedoras y autoritarias que el gobierno de Nicolás Maduro y Diosdado  Cabello  han  desarrollado.

Por lo que la próxima e inmediata y paralela tarea al proceso de diálogo debe  ser avanzar en la organización de una poderosa fuerza social, que le permita al músculo político disponer de un efectivo y consciente instrumento de  persuasión y disuasión frente al poder, en la cual se materialice la indispensable alianza de las capas medias y los trabajadores, objetivo que demanda la construcción en el terreno, de una oferta programática en la cual se rescaten la libertad política, la equidad social y la prosperidad económica de los venezolanos.