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Vladimir Villegas

¿Una Constituyente?

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La idea de una Asamblea Nacional Constituyente está siendoasomada por algunos sectores políticos del país, e ,incluso, el pasado fin de semana
 y actual gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, manifestó que no descarta promover la convocatoria de este instrumento previsto en nuestra carta magna.

Desconozco si esa propuesta está siendo discutida o no oficialmente en la Mesa de la Unidad Democrática, aunque dirigentes de algunos partidos, entre ellos Avanzada Progresista, ya han adelantado opinión favorable al respecto. Y es aquí donde surge la pregunta que debe ser respondida por los proponentes. ¿Para qué una Constituyente?

La carta magna de 1999, aprobada en referendo popular, luego de un amplio y democrático proceso de discusión sobre los más diversos asuntos allí estipulados, prevé en su articulado los mecanismos para convocar el proceso que conlleve la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Una de las vías es por iniciativa popular, para lo cual tendría que recogerse las firmas que respalden esa solicitud.

Capriles dijo que el llamado a Constituyente tendría como objetivo producir un cambio en las instituciones. ¿Ese es el único objetivo que propone el ex candidato de la MUD? ¿O existen también otros objetivos con la convocatoria? ¿Qué otros elementos de la Constitución de 1999 deben ser  ¿La reelección indefinida? ¿El modelo político allí planteado? ¿Volver al parlamento bicameral? ¿Abrir espacio para la privatización de
Pdvsa? ¿Volver al esquema de los tres poderes? ¿Discutir sobre los niveles de gobierno en el Distrito Capital? ¿Cambiar el modelo económico allí concebido? ¿Plantear el financiamiento público de las campañas electorales?

El principal problema de esta Constitución de 1999 es que no se cumple, que buena parte de su contenido aún está forrado con papel celofán. El proyecto político allí esbozado no ha sido puesto en práctica ni parcial ni totalmente. No estamos en medio de la democracia participativa que le  No hemos llegado a la descentralización, sino por el contrario retrocedimos. El centralismo sigue siendo uno de nuestros males. La justicia
tiene los mismos lunares que en la cuarta República y unas cuantas verrugas nuevas. Aún esperamos por un sistema de justicia realmente independiente.

El sistema penitenciario sigue en crisis y ahora la vida de los presos vale menos que antes. Y podemos seguir. La lista de artículos que no se han puesto en práctica o que se violan es larga. ¿Eso es culpa de la Constitución? ¿Por eso hay que cambiarla? ¿Para que cambien las instituciones y cumplan con su rol es estrictamente necesaria una Asamblea Constituyente? ¿Sus proponentes han reflexionado lo suficiente como para comenzar a impulsarla? ¿Tienen claro el mapa completo de lo que quieren hacer?

No creo que exista actualmente en el país una mayoría que considere necesario cambiar la Constitución, salvo en asuntos puntuales. Los problemas en nuestro país no se derivan del modelo constitucional vigente, sino precisamente de su no aplicación en los términos allí concebidos. También confieso cierta reserva con respecto a la correlación de fuerzas que pueda predominar en una Asamblea Constituyente convocada

en una nación tan polarizada como la que tenemos hoy.Por eso este tema debe discutirse con cabeza fría, porque por muchos defectos que tenga la actual carta magna dudo de que pueda encontrarse hoy día un plan de vuelo con mayor consenso nacional que ese.

Más que cambiar la Constitución la tarea es defenderla de quienes tienen el poder y no la cumplen, y de quienes estando en la oposición la miran con ojeriza, a la espera de la primera ocasión para desnaturalizarla o ponerle más celofán. Aún así discutamos, que algo queda.