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José Rafael Revenga

Ucrania: el pantanal de las decisiones

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  • Angela Merkel: “Estamos convencidos que no hay solución militar a este conflicto”
  • Barack Obama: “Si, de hecho, la diplomacia fracasa esta semana, continuara habiendo una respuesta firme y unificadas entre Estados Unidos y Europa”.
  • El jefe militar de la OTAN, general Philip Breedlove: “No creo que deberíamos excluir antemano la posibilidad de una opción militar”.
  • “Si no hay respuesta a la agresión de Rusia, esto pudiera debilitar no solo la soberanía de Ucrania sino la de la OTAN”
  • “Estamos al borde de una guerra en Europa con consecuencias tan calamitosas como uno puede imaginar”.
  • Un segundo y precario cese al fuego
  • El FMI aprueba un fondo de emergencia de $40 millardos para Ucrania 
  • Merkel: concluye: “Es solo un destello de esperanza”.

El jueves 12/02, después de una sesión maratónica de cuatro jefes de Estado –Hollande, Merkel, Poroshenko y Putin– iniciada el día antes, se acuerda un cese al fuego en Ucrania. Los separatistas pro-Rusia aceptan cesar su avance territorial en el oriente del país y tanto Rusia como Ucrania se comprometen a establecer una zona neutral desde 50 km hasta 140 km de ancho mas allá del alcance de la artillería de los dos ejércitos. Ambos contrincantes están obligados a retirar su armamento pesado a más tardar en dos semanas.

Putin se sale con la suya en el punto 11 del acuerdo según el cual el gobierno de Ucrania está obligado a realizar una reforma constitucional antes del cierre del 2015 que reconozca el status especial de las regiones de Donetsk y Luhansk.

El frágil y limitado consenso permite frenar la escalada en el uso de armas ofensivas la cual con toda probabilidad hubiera degenerado en la introducción de armas tácticas nucleares. La “guerra fría” hubiera aumentado su temperatura drásticamente.

El Oso enfrenta al expansionismo de la OTAN

La continua inmersión de Rusia en el este de Ucrania –a pesar de un cese el fuego firmado en septiembre 2014– y la amenaza entrevista de su probable incursión a través de las fronteras de las tres naciones del Mar Báltico y en otros linderos fronterizos como los de Polonia, Rumania y Bulgaria, han colocado a la OTAN y a varios de sus miembros más importantes en estado de alerta roja.

Lo que hasta ahora se interpretaba como un juego de fintas por parte de Vladimir Putin para aumentar su poder de negociación, ha dado paso a una etapa de preparación para un conflicto bélico y a una serie de cruciales gestiones diplomáticas al más alto nivel. Estas tendrían por objetivo: i) la congelación del apoyo financiero y bélico  por parte de Rusia  a los combatientes ucranianos separatistas pro-rusos e ii) instalar una mesa de negociación.

Como en todo conflicto, al traspasar cierto umbral, la dinámica de factores fuera de control toman las riendas y generan una indomable reacción en cadena.

Misiles vs Diplomacia

Las señales observables en las pantallas de cualquiera “sala prospectiva” e interpretadas por los especialistas son tan inminentes que el jueves 05/01, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, visita de urgencia al presidente Petro Poroshenko en Kiev y según el parte oficial conversaron sobre temas relacionados con la “continuada agresión” de parte de la Federación Rusa:

“No podemos cerrar nuestros ojos a los tanques que crucen la frontera o a efectivos militares rusos que la crucen”.

Mientras tanto, conscientes de lo que está en juego, el presidente de Francia, Francois Hollande, y la Canciller de Alemania, Angela Merkel, han propuesto una “nueva solución al conflicto” que ambos presentaron al presidente Poroshenko el jueves 06/02 antes de reunirse con el presidente Vladimir Putin el viernes 07/02.  Francia y Alemania se oponen al envió de “armas letales” a Ucrania a; temer que ese curso de acción justificaría una mayor presencia rusa.

Ese mismo viernes, la ministra de Defensa de Alemania, Ursula von der Leyen  se reunía con el secretario general de la OTAN para rechazar el envío de armas al régimen de Ucrania  Ella fue secundada por sus pares de Francia y del Reino Unido. Diametralmente opuesto se encuentra el general estadounidense Philip Breedlove, Comandante Supremo de la OTAN, quien favorece utilizar “todas las herramientas sin descartar ninguna de manera automática”.

La OTAN en alerta

La OTAN se ha activado al revivir sus años más conflictivos de las décadas de los setenta y de los ochenta cuando todo su poderío –incluyendo armas tácticas nucleares– apuntaba a frenar una gigantesca invasión rusa compuesta de tanques y misiles. El jueves 05.02.2015 los ministros de defensa de la organización acordaron duplicar –de 13.000 a 30.000– los efectivos de su Fuerza de Respuesta y crear una brigada de acción rápida (“Punta de Lanza”), capaz de movilizarse en 48 horas e integrada por 5.000 efectivos a fin de garantizar la disponibilidad de un poderío militar adecuado y ubicado en el sitio correcto y en el momento oportuno.

Adicionalmente, la OTAN crea dos comandos estratégicos en Rumania y Polonia y centros de control y comando en Latvia, Estonia y Lituania. Todas estas medidas representan el mayor refuerzo de la capacidad militar de la organización desde el cese de la Guerra Fría hace un cuarto de siglo:

“Ahora”, dijo el Secretario General  Jens Stoltenberg, “la OTAN estará en capacidad de defender todos sus aliados bien desde el este o el sur… En Ucrania la violencia empeora y la crisis se profundiza. Rusia continua a desconocer las reglas internacionales y apoyar los separatistas con armas avanzadas, con entrenamiento y efectivos”. Los miembros más activos son: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España.

Estados Unidos, inicialmente, se limitarían a proveer apoyo logístico, inteligencia y reconocimiento. Supuestamente, el gran “pecado” de Rusia es haber introducido armas y efectivos en otra nación, apoyar a rebeldes separatistas y anexarse territorio. Rusia niega tales hechos.

El sábado 07/02 los líderes de Europa y Estados Unidos se dieron cuenta que las conversaciones con  Putin no habían avanzado. Rusia actúa un apoyo no bien camuflado a los separatistas pro-Rusia en Ucrania Oriental. Esto le permite tomar y sostener territorio sin una invasión formal.

Mientras tanto, Angela Merkel, la canciller de Alemania, se mantiene firme en su oposición a suministrar armas al ejército oficial de Ucrania cada vez más desventajado. La conferencia anual sobre seguridad celebrada en Múnich (MSC 06-08/02) sirvió de punto de encuentro entre Merkel, Poroshenko, Biden y Kerry.

La conferencia sobre seguridad en Múnich

La presencia del Vicepresidente y del Secretario de Estado estadounidense en Múnich evidencia la enorme importancia del asunto y la falta de progreso en adelantar una resolución negociada en el nuevo tablero conflictivo entre la OTAN y la Federación Rusa. Múnich es el equivalente de Davos en materia de seguridad internacional. Este año concurrieron unos 30 jefes de estado y unos 60 ministros de Exteriores y Defensa.

Merkel ha asumido una postura firme en cuanto a la ineficacia de suministrar armas avanzadas a Ucrania argumentando que esto sería aprovechado por Rusia para alzar la parada y, a su vez, prestar un apoyo más letal y visible a los grupos armados separatistas. Rusia sostiene que cualquier ciudadano ruso que toma las armas en Ucrania lo hace de modo voluntario.

El domingo 08/02 llega sin que las partes enfrentadas estén más cerca de una solución negociada y con una profunda sospecha que cualquier acuerdo no sería honrado en base al precedente del armisticio firmado en septiembre del 2014 en Minsk el cual no ha servido para frenar los avances rusos en cuanto a la ampliación del territorio ocupado ni para disminuir las bajas en la población civil las cuales ya superan las 5.000 víctimas. El día cierra sin progreso a pesar de una conferencia telefónica entre Merkel, Poroshenko, Hollande y Putin.

Rusia vs la OTAN

En el trasfondo del conflicto no solo se hace presenta la desconfianza en cualquier compromiso acordado con Rusia sino además la convicción de parte de Putin que la OTAN desde hace años construye un cerco invasivo en la frontera occidental y sur de la Federación.

 En verdad, la estrategia expansionista de la OTAN es históricamente comprobable en la forma de una marcha lenta pero tan inexorable  que Putin llega a temer que la OTAN se posesione de una base naval en el Mar Negro. En base a ese criterio, Putin decide en el 2014 apoderarse de la Península de Crimea y salvaguardar la base marítima de Sebastopol.

Washington indeciso

Washington se encuentra dividido en cuanto a la aprobación de enviar armas letales a Ucrania. Los senadores R. Corker –presidente del Comité de relaciones Exteriores– y Lindsey O. Graham, ambos influyentes líderes del partido Republicano favorecen un apoyo directo a las fuerzas oficiales ucranianas. Los dos han hecho público su desacuerdo con la postura de Angela Merkel comprometida con una salida diplomática.

Para complicar aun más la complejidad de formar un consenso entre las diversas facciones en Washington y la falta de decisión de los principales miembros de la OTAN hay que referirse a la posición de la Casa Blanca comunicada el viernes 06/02 centrada en una nueva modalidad de enfoque que el Presidente Obama ha bautizado como “la paciencia estratégica” la cual parece ser una nueva apelación para lo que se conoce como abulia o indecisión.

En apoyo a la postura de los dos senadores estadounidenses, hay que recordar que el Comandante Supremo de la OTAN, General Philip Breedlove ha declarado que sería un error dejar fuera de la bolsa de herramientas la opción de apoyo militar. En contradicción con dicho enfoque, la Ministra de Defensa de Alemania intervino en la Conferencia Internacional sobre Seguridad en Munich al declarar:

 “Si nos enfocamos meramente en el suministro de armas pudiéramos estar añadiendo combustible al conflicto. ¿Estamos convencidos que Ucrania puede vencer a la maquinaria de Rusia? ¿Hemos comprendido plenamente el increíble potencial de la conflictividad en  cuestión?”

Es casi imposible llegar a un acuerdo negociado. Ucrania y Alemania insisten en la “protección integral del territorio”. Putin parece tener en mente convertir a Ucrania Oriental en una zona en conflicto armado congelado que le permita ejercer un protectorado como el que ejerce en las republicas ex soviéticas de Moldavia y Georgia. El canciller ruso Sergey Lavrov después de reunirse con John Kerry en Munich afirma:

“Rusia no sacrificara su interés nacional pero está dispuesta a actuar de manera constructiva con Estados Unidos”.

Se trata de una convencional declaración propia de la esfera de la diplomacia la cual sin hostigar no aclara nada. El gobierno ruso ha hecho saber que cualquier iniciativa para armar a los militares ucranianos significa el cese de toda conversación pacifica.

Kissinger alerta

A principios de noviembre del 2014 el ex secretario de Estado Henry J. Kissinger advertía acerca la posibilidad de una nueva Guerra Fría:

“Este peligro existe y no podemos ignorarlo”. HJK recalcó que ignorarlo pudiera resultar en una “tragedia’, en un “error fatal”.

La dinámica equivocada parte de las manifestaciones y protestas públicas “Euromaidan” iniciadas en noviembre del 2013 que terminaron con el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich el 25/05/2014 al proponer un acuerdo comercial y una ayuda financiera de parte de Rusia mientras sus opositores perseguían la integración en la Unión Europea y un préstamo del FMI. A partir de ese momento, Putin considera que las potencias del Occidente tienen el diseño de absorber a Ucrania en la Eurozona y eventualmente en la OTAN lo cual constituía una amenaza directa a la proyección de la Rusia Imperial.

El sábado 07/02 el vicepresidente Joseph Biden expuso en Múnich lo que parece ser el criterio dominante para resolver la disputa argumentativa: el Occidente –la  OTAN– procede a desencadenar un conflicto militar con Rusia o llega a un acuerdo negociado en el cual el triunfador seria la estrategia de Putin. En el peor de los desenlaces para Rusia, ella contaría de hecho con un territorio que no le pertenecía:

«No creemos en una solución militar para Ucrania. Pero Rusia no tiene derecho a hacer lo que está haciendo en Ucrania. Y creemos que la gente de Ucrania tiene derecho a defenderse»

Queda en la ambigüedad,  propia de las declaraciones de alto nivel, las implicaciones operativas de los derechos de las dos partes directamente involucradas: si Ucrania tiene derecho a defenderse ¿Entonces puede recurrir a la ayuda militar de sus aliados? Y si Rusia no tiene derecho a lo que parece estar haciendo, ¿Quién y cómo se lo impide?

A pesar que Múnich no sirvió para concretar ningún acuerdo por lo menos mantuvo vivo la continuidad de las reuniones iniciadas a tres bandas entre Hollande, Merkel y Putin el viernes 06/02 en el Kremlin. El domingo 08/02 una conferencia telefónica entre los tres mandatarios a la cual se agregó el presidente de Ucrania, Pietro Poroshenko, resultó en nueva reunión pautada para el miércoles 11/02 en Minsk, Bielorrusia, sede del acuerdo fallido firmado el 05/09 del 2014.

En el proemio a la reunión del miércoles 11/02 en Minsk, el secretario de Estado John Kerry se presenta en una entrevista en NBC en la cual quiso reiterar la firmeza de la posición de Estados Unidos:

“No tengo dudas que una asistencia adicional de naturaleza económica [$16,5 millardos] llegara a Ucrania. Procedemos así en el entendimiento que no hay solución militar. La solución es política, diplomática…El presidente Putin tiene que tomar la decisión de montarse en una rampa de salida. Debemos hacerle ver con toda claridad que estamos absolutamente comprometidos con la soberanía y la integridad de Ucrania no importa qué”.

Los separatistas pro-Rusia quienes consideran a Ucrania Oriental como la republica independiente  de Noorossiya, intensifican sus asaltos centrados en la ciudad costera de Mariupol y el pueblo der Debaltseva a la vez que  vehículos blindados, tanques y lanzacohetes, municiones y combustible  siguen cruzando la frontera provenientes de Rusia.

La opción militar no es solución

Washington se debate entre la reticencia del presidente Obama y sus colaboradores en el Consejo Nacional de Seguridad y varios senadores republicanos –entre ellos John R. McCain quien ha criticado fuertemente el criterio de la Canciller de Alemania, y la postura inicial del recién designado secretario de Defensa Ashton Carter quien abogan por envíos adicionales de armas “no letales”. Estas se limitarían a misiles antitanque, equipos de radar, drones de reconocimiento y equipos de transporte blindados.

La opción de las armas es deficiente desde el punto de vista de una estrategia desarrollada. Un llamado a la guerra como ocurrió en el 2003 en relación a Irak es insensato. El argumento contiene su propia destrucción si se lo examina analíticamente: i) “un arma no letal” es una contradicción; ii) ese tipo de ayuda termina en el suministro de armas cada vez más letales y iii) el presidente Putin acogería dicha medida como justificación de una mayor ayuda a los separatistas. En suma, es una opción débil a menos que se tenga en mente y se esté preparado para una confrontación realmente bélica con Rusia la cual pudiera amenazar hasta con armas nucleares tácticas.

La opción diplomática no es solución duradera

Por consiguiente, si bien la opción militar es autodestructiva, la opción diplomática no garantiza un resultado aplicable a raíz de la reunión de Minsk II el miércoles 11.02. En la práctica, Minsk II solo puede concluir en una especie de “cese el fuego”, el otorgamiento de algún grado de autonomía a las ya proclamadas republicas de Ucrania Oriental y un espacio “neutro” que separe a los dos contrincantes. La supervisión de este espacio estaría a cargo de un contingente de “cascos azules” los cuales, sin embargo, estarían sujetos a convertirse en “bajas militares”. Me imagino que habrá pocos voluntarios decididos a cruzar espadas con las fuerzas rusas.

El presidente Obama ha mencionado que él tiene bajo examen todas las opciones y estas incluyen proveer “armas letales defensivas” para incrementar la capacidad defensiva de las fuerzas armadas ucranianas. Angela Merkel se despidió de la conferencia en Múnich afirmando: “Este conflicto no puede ser resuelto por vías militares. Esa es la verdad amarga”. Con toda probabilidad, esa limitación  ha sido entrevista por el presidente Putin en sus cálculos estratégicos desde que decidió apoderarse de la península de Crimea.

La administración de Obama ha introducido lo que pudiera llamarse una “estrategia reflexiva” antes de decidir y actuar en cualquier amenaza o área de conflictos. Susan Rice, su actual consejera en asuntos de defensa nacional lo ha expresado de la siguiente manera:

 “No vamos a dejarnos sacudir por un alarmismo generado por los casi instantáneos ciclos de las noticias”.

El problema con este enfoque del manejo de las actuaciones internacionales es la impresión  que transmite de una alergia a la toma de decisiones por parte de la jefatura del Estado. Esto le resta fuerza a la proyección de la fuerza capaz de disuadir al contrincante de abandonar acciones ofensivas.

La “paciencia estratégica” de Obama:

 “No va haber un punto especifico en el cual yo diría: Ah! Claramente armas letales defensivas serían convenientes. Lo importante es nuestro análisis constante de lo que podemos hacer para disuadir a Rusia de apropiarse cada vez mas del territorio de Ucrania”.

No obstante, otra declaración oficial de la Casa Blanca describe la amenaza percibida:

 “La violación de la soberanía y de la integridad territorial de Ucrania por parte de Rusia así como su postura beligerante hacia otros países fronterizos pone en peligro las normas internacionales que han sido respetadas a raíz del cese de la Guerra Fría”.

El viernes 06/02 se dio a conocer el documento oficial de la nueva postura de Unidos en relación a su estrategia de defensa nacional. Representa una importante actualización ya que el documento anterior era del 2010. Uno de sus puntos principales es una nueva clasificación de las amenazas. Por ejemplo, la agresividad rusa en relación a Ucrania no se considera como una amenaza existencial ni un peligro real a la calidad de vida de los estadounidenses.

Estos criterios no han sido bien recibidos no solo por influyentes senadores republicanos sino por un creciente número de líderes del Partido Demócrata. Y para colmo de males por su propio  recién designado Secretario de Defensa, Ashton B. Carter, quien ha dado a conocer su inclinación a suministrar armas a las fuerzas armadas ucranianas.

Obama, en sus declaraciones ambivalentes y en ocasión de su encuentro con Angela Merkel el lunes 09/02 en Washington, afirmó:

El desgaste del tiempo es el arma secreta de Putin

“El mundo no puede permanecer sin hacer nada y simplemente permitir que las fronteras de Europa sean redibujadas”. En fin de cuentas, para no caer en la trampa de la opción militar, Obama saca a relucir de nuevo el criterio de aplicar sanciones económicas adicionales las cuales eventualmente serían insoportables para Rusia y la forzarían a negociar desde una posición débil.

El factor oculto en el proceso es el tiempo.  A partir del tratado de pacificación firmado en Minsk hace cinco meses, Rusia se ha anexado, por lo menos, 500 km cuadrados de territorio ucraniano y ha aumentado su potencia militar alrededor de la ciudad de Dobetsk. Mientras los contrincantes opinan y dejan congelar situaciones, Putin consolida su diseño operacional en términos de tierra conquistada y adhesiones de la población afectada las cuales toman la forma de una resistencia cívica y armada frente al régimen de Kiev.

Los congresistas halcones

La presión del Congreso de Estados Unidos para obligar al Ejecutivo de facilitar armas a Ucrania aumenta en tal grado que el líder demócrata en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Diputados, acompañado del líder republicano, presenta, el martes 10/02, un proyecto de ley para dotar al gobierno ucraniano de “armas avanzadas”.

A su vez, el congresista Eliot Engel, líder demócrata  en el Comité de Asuntos Exteriores,  quien se reunió con el presidente Ucraniano en la Conferencia de Seguridad en Múnich se une al coro:

“Ellos necesitan las armas, las necesitan a corto plazo, y las necesitan rápidamente. Nuestra credibilidad esta por perderse… Me sentiré satisfecho esta semana cuando el presidente anuncie esta semana, ojala, que vamos a suministrar armas defensivas a los Ucranianos”.

El jueves 05/02 treinta congresistas firman un oficio dirigido a la Casa Blanca exigiendo un incremento inmediato de la asistencia militar a Ucrania. Ese mismo día, los influyentes senadores demócratas Harry Reed, Joe Donnelly, Bill Nelson y Richard Blumenthal manifestaron su criterio en cuanto a la urgencia de dotar a Ucrania con nuevos armamentos frente a la amenaza de Rusia.

Blumental opinó:

“Los Ucranianos están siendo masacrados y nosotros tenemos el papel de frenarlo. Tenemos que darnos cuenta que Putin no entiende sino la fuerza. El es un matón y no ha reaccionado a las sanciones”.

Nelson añadió: “Simplemente no podemos dejar a Vladimir Putin irse impune al invadir una nación soberana”.

Desde el inicio de las hostilidades en abril del 2914 unas 5.300 personas han muerto y un millón y medio han sido desplazadas.

Minsk II

En la víspera de Minsk II en Bielorrusia a la cual llegó  Putin a última hora para reunirse con sus colegas Hollande, Merkel y Poroshenko, los combates arrecian impulsados por los separatistas pro-Rusia para ampliar el control territorial de las recién creadas Republicas Populares de Donetsk y Luhansk en el extremo oriental de Ucrania colindando con Rusia.

A la vez, el gobierno ucraniano lanza una ofensiva militar para intentar recuperar el puerto de Mariupol. Como preludio a la crucial reunión en búsqueda de un cese al fuego, el presidente Obama se comunica telefónicamente con el presidente Putin para advertirle que “si Rusia continua sus acciones agresivas, incluyendo el envió de tropas, armas y financiamiento para apoyar a los separatistas, los costos para Rusia se incrementaran”.

La toma de decisiones en torno al cese del conflicto armado en Ucrania  debe enmarcarse en el cuadro más amplio de las relaciones de Rusia con Irán, Siria y otras naciones de la zona incluyendo Egipto a la cual visitó sorpresivamente  en los últimos días para reunirse con el presidente al-Sisi.  Las negociaciones para desmilitarizar el desarrollo de la energía nuclear en Irán depende en buen grado de los buenos oficios de Rusia. Igualmente, la resolución del conflicto en Siria involucra necesariamente a Rusia así como la neutralización de ISIS lo cual conviene a todos.

Merkel sentenció: “Queda mucho, mucho trabajo por delante”.

 

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