• Caracas (Venezuela)

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La institución universitaria se constituye en pilar esencial de progreso para los países, dada su misión rectora de gestionar procesos continuos de enseñanza-aprendizaje, generadores de talento humano y bienes de capital tecnológico:

Así, por ejemplo, en España las universidades contribuyen a la producción total de bienes y servicios (producto interno bruto: PIB) en casi 15%, es decir, de cada 100 eurodólares el sector universitario contribuye en 15 eurodólares, bien sea a través de sus egresados o por medio del “stock” o acervo tecnológico producido. Además, en lo que respecta a las importaciones totales (compras al resto del mundo), las mismas  no sobrepasan 30% del respectivo PIB. No obstante, para la situación venezolana, en el escenario más “bondadoso”, solo las importaciones agrícolas se ubican cuando mínimo en ese porcentaje (del total), y con una participación de las universidades en la creación del PIB que no supera 0,5%, dada la precariedad en la asignación de los recursos: menos de 20% para gastos de funcionamiento, y casi nula para gastos de capital o acrecentamiento de la infraestructura.

En este orden de ideas, tal cual “espada de Damocles”, el conflicto entre masificación (derecho al estudio) y masividad (derecho al estudio pero en función de la cantidad y calidad de la infraestructura universitaria), ha estado en postura amenazante sobre la buena marcha de gestión institucional, según como lo indican algunos referentes de valoración: 

I) En los últimos diez años para el caso de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), han trascendido de forma negativa cuatro eventos: i) con la misma planta física pasar de 7 a 20 carreras, y de 5.000 estudiantes a más de 13.000; ii) sobrepoblación de más de 6.000 alumnos y un déficit profesoral fijo de 45 %; iii)  reducción presupuestaria en términos reales del presupuesto, acaecida desde el año 2009, con repercusiones nefastas sobre el plan operativo anual (POA): esencia de la gestión académica y administrativa, y por tanto de los procesos educativos; iv) suspensión de elecciones y desconocimiento de la voluntad soberana, de los diferentes sectores universitarios.

II) El “corazón” de la vida universitaria conformado por su POA y el consiguiente presupuesto ha estado bajo la incertidumbre de tres posibilidades: a) el auxilio financiero, para cubrir exclusivamente los gastos relacionados con el comedor universitario, transporte estudiantil y para cancelar servicios básicos; b) el crédito adicional, con el fin de reintegrar de manera total o parcial el monto correspondiente al recorte o disminución  presupuestaria; c) el agotamiento o presupuesto del “parche”, en el sentido de esperar el peso de la reacción de cada universidad, para proceder a atenderla presupuestaria y financieramente.

III) Es necesario que la sociedad en su conjunto esté enterada de que la UNET está siendo financiada y subsidiada por su propia comunidad universitaria. Por ejemplo, para el año 2009 (y en la actualidad se ha agravado), de los 731 profesores aproximadamente que realizábamos  docencia directa, solamente 310 profesores estábamos  en la condición de ordinarios o fijos, el restante personal calificado, que ejercía funciones de docencia, además de permitir que la universidad funcionara y mantuviera sus puertas abiertas, no poseían  ningún tipo de estabilidad y seguridad social: situación de los docentes interinos.

IV) La crisis multidimensional universitaria no es nada nueva, y se ha venido agravando a través del tiempo. Como un acto único en la historia del sistema universitario (facultada por su condición de “experimental”), la UNET ha declarado en la práctica un estado de emergencia, y para ello ha iniciado un proceso enteramente institucional-académico, partiendo de la suspensión de la actividad docente, durante un tiempo prudencial, para emprender la tarea (de parte de los estudiantes, docentes, autoridades, decanos  y comunidad universitaria en general) de levantar toda la información pertinente que permita formular  proyectos académicos (viables, factibles y sustentables) a fin de ser considerados en el POA, cuantificados en el presupuesto universitario, y por tanto demandar la asignación de los respectivos recursos, a las instancias competentes del gobierno nacional y regional.

 

Docente universitario. Facebook: Unet Economía. @tipsaldia