• Caracas (Venezuela)

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El canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa se mostró anteayer muy preocupado por la violencia con la que se detuvo al alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, las denuncias de torturas en las cárceles venezolanas (de las que habría sido víctima Leopoldo López) y la autorización para reprimir manifestaciones con armas de fuego, la que calificó de “un exceso, a todas luces”.

El ministro recordó que la propuesta de Uruguay en la Unasur, pidiendo que la Cruz Roja visitara las cárceles venezolanas, fue respondida con el silencio. Nin Novoa es el líder de Alianza Progresista, sector del Frente Amplio que integran la Democracia Cristiana y el Nuevo Espacio.

Estos partidos están vinculados a las internacionales democristiana y socialista, a las que pertenecen buena parte de los opositores venezolanos, entre ellos Leopoldo López y Antonio Ledezma.

El ministro no se expresaría en estos términos sin la aquiescencia del presidente Vázquez.

En este proceso de diferenciación y afianzamiento de su segundo mandato, nadie va tan lejos como el canciller. En materia de política exterior cuenta con un mayor nivel de autonomía con respecto a su bancada.

Hoy las dos visiones del oficialismo sobre la crisis venezolana y el socialismo tropical, marchan por caminos paralelos, aunque si el gobierno continúa por este rumbo, la colisión con el Partido Comunista llegará en algún momento.

La Cumbre de las Américas estará dominada por el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela. Quizás Uruguay juegue allí un rol más equidistante o independiente del eje bolivariano, ahora que el precio del petróleo y la economía venezolana se derrumban.

Habrá que ver si los moderados del Frente Amplio seguirán guardando silencio y marchando al son del Partido Comunista, o si el nuevo rumbo que le impuso el canciller de Vázquez los anima a alzar la voz contra el autoritarismo y la represión que azota al pueblo caribeño.