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Valentín Arenas Amigó

Toque el comunismo con su mano

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Dejemos a un lado la ideología y analicemos mejor lo que ocurre en Venezuela para identificar así acciones concretas y repetidas cada día.

Cuando el jefe del Estado ocupa propiedades ajenas y las confisca simulando hacer justicia social, no es la justicia lo que lo motiva, sino la siembra del odio social para impulsar eso que llaman revolución.

Cuando celebra la destrucción de Venezuela –su educación, sus empresas, sus instituciones– y aumenta la conflictividad entre los venezolanos, no se trata de actuaciones aisladas y casuales, sino de una “política de Estado” dirigida a debilitar al ciudadano para tenerlo bien sometido.

Cuando no es una prioridad garantizar la vida humana de los demás, porque solo vale la suya; no hace nada para detener la inflación y aumenta el encarecimiento de los alimentos, no se trata de negligencia o de incapacidad, sino de una “política de Estado” para generar inseguridad y hambre y de esta manera tener sometido el ciudadano al Estado si quiere conservar la vida y comer todos los días. Esclavitud.

Cuando no se construyen las viviendas prometidas, esto no se debe solo a la incapacidad del ministro, sino para justificar la venta de terrenos galpones y apartamentos y castigar así al propietario, en un gesto de populismo para intentar ganarse al beneficiado de cara a una consulta electoral que tiene perdida.

Cuando le muestran al oyente la mejor Constitución del mundo y dicen que “dentro de ella puede hacerse todo y fuera de ella nada”, lo proclaman para dictar después bandos militaristas que la violan constantemente sin que exista un tribunal de justicia que defienda la Constitución y el Estado de Derecho.

Cuando besa niñitos, siempre ante las cámaras, no lo hace como expresión sincera de amor, sino que los usa como un objeto con fines publicitarios. No hay amor verdadero cuando se les está destruyendo a los niños su futuro y también a los jóvenes. Cuando el canal 8, y otros medios, se anuncia como “el canal de todos los venezolanos” es una mentira más grande que las Torres del Silencio, porque son muchos los venezolanos que no pueden usar ese canal. Solo el régimen lo usa y el régimen no es Venezuela. Se van quedando así como un desecho histórico. Como pieza de museo para que no olvidemos lo que es un estado selvático.

Así trabaja el comunista. Durante un tiempo podrá ocultar la intención de dominio y sometimiento al ciudadano, pero al dejarle sin libertades e irrespetar sus derechos humanos lo lleva a la esclavitud. Ese culto patológico al poder le arrebata al ciudadano su dignidad. A esto conduce el populismo comunista como instrumento de gobierno. Tras una simulación de justicia social se esconde la imposición de la esclavitud. ¿Queremos esto para Venezuela?

 

Flechazo:

Después de estar confrontando a los venezolanos con la siembra del odio social, ahora el Encargado, desesperado como está, habla de una Conferencia de Paz y Vida y promueve un diálogo nacional. Uno se pregunta ¿se trata de un diálogo sincero o es un SOS para poder mantenerse en el poder? ¿Es una mentira más o una convocatoria sincera a la paz? Los hechos dirán.

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB