• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Tiempos de miedo, tiempos de lucha

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El documental Tiempos de dictadura de Carlos Oteyza es uno de esos trabajos cinematográficos que los venezolanos no debemos perdernos, porque nos muestra las distintas vertientes de lo que fue el régimen militar de Marcos Pérez Jiménez, surgido a raíz del golpe de Estado contra Rómulo Gallegos, el primer presidente electo por el voto popular luego de la muerte de Juan Vicente Gómez.

Varios venezolanos que vivieron esa época relataron con gran precisión lo que fue ese negro capítulo de la historia del país. Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff, Isabel Carmona, Simón Alberto Consalvi, Américo Martín, Agustín Catalá (+), Enrique Aristiguieta, Yolanda Moreno, Mario Suárez, Oscar Yanes, entre otros, nos contaron sus vivencias desde la política, el periodismo, el mundo artístico, el sector militar, y de quienes llegaron de otras latitudes como mano de obra calificada. Por un lado, el país de las grandes obras de construcción, la carretera Caracas-La Guaira, la autopista de Prados del Este, la Ciudad Universitaria o los superbloques de la urbanización 2 de Diciembre, hoy 23 de Enero.

Por el otro, la lucha clandestina contra la tiranía.

Por una parte, la sociedad atemorizada por el peligro de que un esbirro escuchara cualquier comentario público o privado contrario al gobierno de Pérez Jiménez. Por la otra, las fastuosas celebraciones como la Semana de la Patria, en la cual los empleados públicos eran obligados a marchar y a rendirle pleitesía a la bota militar que tenían encima los venezolanos de ese tiempo. La dictadura buscaba perpetuarse en el poder pero, a la vez, quería darle cierto ropaje democrático a sus pretensiones. Por eso las elecciones las convertía en plebiscito, y torcía los resultados para burlar la voluntad popular, para lo cual se valía del terror que sembraban los "muchachos" del refinado criminal que fue Pedro Estrada, el policía estrella del régimen.

A punta de grandes obras la dictadura pretendía esconder lo que pasaba en los calabozos de la Seguridad Nacional, donde los presos políticos eran torturados salvajemente, o en campos de concentración como Guasina y la selva amazónica, donde, por cierto, nuestro padre Cruz Villegas fue enviado confinado luego de una temporada en la Cárcel del Obispo, y de negarse a firmar la caución que el régimen militar "ofrecía" a los prisioneros a cambio de la "libertad".

 

Pero la dictadura no pudo taparle la boca a la sociedad a punta de arena, cemento y cabilla. Los partidos políticos, unos en la más estricta clandestinidad, como el Partido Comunista de Venezuela y Acción Democrática, otros en actividad semilegal como Copei y URD, fueron forjando poco a poco una unidad que luego se convertiría en la herramienta necesaria para cerrar ese ciclo histórico. La huelga petrolera, la jornada estudiantil del 21 de noviembre del 57, los desafíos del periodismo democrático, el fallido acto de rebelión militar del 1° de enero de 1958, le fueron tendiendo la cama al dictador Marcos Pérez Jiménez, quien no tuvo más remedio que huir del país el 23 de enero de ese año. Se fue en la "vaca sagrada", dejando tras de sí una maleta cargada de dólares olvidada por los apuros del momento, y una sociedad que a la larga se sacudió el yugo, y que salió vigorosamente a las calles a celebrar su derrocamiento.

Tal y como se describe en el documental de Oteyza, narrado magistralmente por Laureano Márquez, aparentemente era más fácil militarizar a los civiles que civilizar a los militares. Pero con la caída del tirano se demostró lo contrario. A la larga, la sociedad se sacude como puede la bota que logra pisarla.

Muy bueno y, sobre todo, muy oportuno, este trabajo de Oteyza. El 7 de octubre será un 23 de enero electoral.