• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Tiempos de cambio ¿Paz sin desarme?

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Nuevamente fuimos testigos de dos movilizaciones en nuestro país. El pasado sábado las calles de la capital fueron el escenario de marchas convocadas tanto por la Mesa de la Unidad Democrática como por los jóvenes del Partido Socialista Unido de Venezuela. En ambas, más allá de las consignas y de la temática expuesta por cada uno de los bloques, se coincidió en un objetivo que es y será superior: la búsqueda de la paz.

En el caso de la marcha convocada por los factores opositores, además de ese planteamiento, se dio cabida a expresiones de protesta por la situación económica del país, por la inseguridad y por el desabastecimiento, entre otros temas. Y, como lo hemos destacado al inicio de estas líneas, no faltó el llamado a la paz.  En cuanto a la movilización organizada por los pesuvistas, el rechazo al terrorismo y al paramilitarismo también vino acompañado de un clamor general por la paz. Y, como nota positiva, las jornadas de calle ese día se produjeron sin hechos de violencia.

Ahora bien, no es suficiente defender la paz. Hay que atacar los problemas que la ponen en peligro. El desarme es una medida que va en esa dirección y hay que apoyarlo, apuntalarlo, tanto desde el gobierno como desde la oposición. No es una materia para la politiquería, para hablarles a las cámaras y creer que el trabajo está hecho. Si existe una vocación real por la paz la mejor muestra que la dirigencia tanto oficialista como opositora deben dar es trabajar para que ese plan desarme involucre a todos los sectores. La vida de nuestros jóvenes se pierde en medio de balaceras entre bandas, atracos, discusiones fútiles que desembocan en el uso irracional e irresponsable de armas de fuego. Si oposición y gobierno, luego de varias semanas de debate y tensiones, se pusieron de acuerdo para elegir el Comité de Postulaciones Electorales, ¿cómo no hacerlo para derrotar esas tres ramas de un mismo árbol que son la inseguridad, la muerte y la impunidad?

Sin restarle fuerza al impacto que tienen en la vida de los ciudadanos problemas como la inflación y la escasez de productos de consumo diario y masivo, la inseguridad es la principal amenaza. La delincuencia se ha fortalecido, y lo peor es que ha logrado penetrar, como ocurría en el pasado, la estructura policial, por lo cual es imperativo impulsar una depuración estricta de funcionarios que tienen vasos comunicantes con delitos como secuestro y extorsión, por citar dos de los más repudiables.

El desarme es hoy por hoy, si no la principal, una de las principales tareas que tenemos como sociedad. Tan solo imaginar la cantidad de armas y municiones que están en manos indebidas nos da una muestra de las graves dimensiones del problema. En consecuencia, para promover, defender y predicar la paz no basta marchar. Es positivo pero insuficiente. ¿Podemos hacer algo más que marchar para impedir que sigan creciendo las estadísticas de asesinados y heridos por armas de fuego? ¿Somos capaces de poner de lado diferencias políticas o de otra índole, o estas pesan más que el temor a que sigamos engordando las estadísticas forenses?

 

Scarano

Me sumo a lo expresado por el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, en cuanto a los atropellos cometidos en Ramo Verde contra la alcaldesa de San Diego, Rosa de Scarano. Los responsables de estos abusos tienen que ser sancionados. Los reglamentos de las cárceles, sean civiles o militares, no pueden estar por encima de los derechos y garantías consagrados en la Constitución. Exhorto a que se dejen sin efecto sanciones que impidan el contacto de detenidos con sus familiares, sobre todo cuando los privados de libertad presentan serios problemas de salud.

 

Servando García Ponce

Aunque un poco tarde, no quiero dejar de expresar mis condolencias a los familiares y compañeros del periodista Servando García Ponce, recientemente fallecido. Paz a sus restos.