• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

Terrorismo de Estado

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El gobierno ha tomado el país por las armas, mientras en la MUD insisten en que hay que moverse en el plano institucional para preservar  espacios y mantener la ilusión de alcanzar el poder en las próximas elecciones tramposas del 2019 - las instituciones han sido vaciadas de toda capacidad de ejercer poder legítimo-,el gobierno de Maduro, gracias a la estructura para-institucional  y la plataforma subversiva que heredo del comandante eterno,ccon una Fuerza Armada neutralizada como institución democrática, prácticamente subordinada, operativa y logísticamente al movimiento miliciano y paramilitar de bandas armadas (“colectivos”),  controlados por un mando combinado Ejército cubano-cúpula oficiales chavistas, han logrado de hecho, convertir al gobierno de Nicolás Maduro en un régimen totalitario, absolutamente impresentable. A Cuba y a los otros gobiernos succionadores del Alba, les conviene maquillar la verdadera naturaleza del régimen con la comedia que protagonizaran en Venezuela los cancilleres de Unasur, donde intentaran domesticar al movimiento estudiantil y a la sociedad civil, que les  pasaron por encima al liderazgo opositor y están claros que en un sistema como el que impera en este país, de sustancialidad ontológicamente totalitaria no existe la relación dialéctica gobierno-oposición, que es propia de la dinámica política de los sistemas democráticos. La MUD, que casi siempre falla en su capacidad de respuesta  y no sabe nada  de contraataques -como el propinado el lunes por la sociedad civil al rescatar la plaza Altamira de la ominosa presencia militar-, volverá a cometer los mismos errores de cálculo de la desaparecida Coordinadora Democrática, cuando se sentó en la tristemente célebre Mesa de Negociación y Acuerdos, que instaló el entonces presidente de la OEA, César Gaviria, en noviembre de 2002, sin demandar condiciones y ahora, lo volverá hacer de nuevo, sin antes exigir que se castigue a los responsables de las torturas infligidas a los manifestantes durante las últimas semanas de protestas, así mismo el desarme de los llamados “colectivos” y la libertad inmediata del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, del comisario Iván Simonovis,  y de los  estudiantes y presos políticos. Si esos reclamos no se cumplen, sería indigno concurrir a un diálogo, ni en Miraflores ni con cancilleres de países que quieren apuntalar a un gobierno que está en los estertores.

Próximo capítulo

Una variante para un nuevo guion del magnicidio y el golpe de Estado contra Nicolás Maduro se cocina en las salas del G2 cubano. A imagen y semejanza de la supuesta sublevación policial en Ecuador (2010), en la cual el presidente Rafael Correa montó un show sin precedentes en  un hospital de la Policía Quito, donde denunció que lo golpearon y secuestraron durante varias horas y luego fue rescatado por su cuerpo de custodia, mientras una multitud  que se movilizaba para exigir su liberación era reprimida con un trágico saldo de muertos y heridos; así mismo, se estaría planificando -según fuentes de inteligencia- una sublevación contra Maduro en algún comando de la Guardia Nacional Bolivariana, que serviría como cortina de humo para distraer al país de la problemática social que estallará en las próximas semanas con la agudización del desabastecimiento, y sería una excusa perfecta para seguir justificando acciones represivas contra la disidencia militar y civil.

Tic tac

Fuentes de inteligencia militar aseguran que el crimen perpetrado contra el jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar del estado Bolívar, coronel Alexander Manzanares, mientras cenaba en un restaurante de Ciudad Bolívar, tiene las mismas características del  ajusticiamiento del capitán Jesús Aguilarte, ex gobernador del estado Apure, sospechoso de colaborar con el tráfico de drogas.