• Caracas (Venezuela)

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Este 2014 es un año interesante en materia de política y elecciones. Costa Rica y El Salvador abrieron el calendario electoral el 2 de febrero, siendo que el costarricense Luis Guillermo Solís, del centroizquierdista Partido Acción Ciudadana, triunfó en el balotaje del 5 de abril, con el 77,9 % de los votos frente al 22,1 % de su oponente. En El Salvador, el candidato oficialista Salvador Sánchez Cerén, del izquierdista FMLN, también tuvo que ir a segunda vuelta el 9 de marzo, imponiéndose por solo 0,22 %.

Luego siguió Panamá, el 4 de mayo, con el triunfo del opositor Juan Carlos Varela, del conservador Partido Panameñista Autentico. Por último, en Colombia, Juan Manuel Santos consiguió la reelección, también con balotaje. En todos los casos es llamativa la abstención. En Colombia superó el 50 %, tanto en primera como en segunda vuelta. En Costa Rica se acercó al 43 % en el balotaje, y en El Salvador, en la primera vuelta, fue de 45 %. La excepción fue Panamá, con un 76.77 % de participación, aunque vale recordar que el voto es obligatorio.

Otras tres elecciones ocurrirán en octubre: el 5 en Brasil, el 12 en Bolivia, y el 26 en Uruguay. En Brasil, las encuestas coinciden en que habrá balotaje y que, finalmente, Dilma Rousseff ganaría ajustadamente la reelección. En Bolivia, Evo Morales seguramente será reelecto por amplio margen en primera vuelta. En Uruguay, el expresidente Tabaré Vázquez, del oficialista Frente Amplio, lidera las encuestas, pero la distancia con el candidato del Partido Blanco, Luis Lacalle Pou, se acorta —51 % a 46 %— previéndose una segunda vuelta.

En el caso particular de Evo, existen fundadas objeciones referidas a la inconstitucionalidad de su tercera reelección consecutiva, pero, de hecho, fue declarada válida por el Tribunal Constitucional. Morales, dentro de todo, preside un país con una economía estable y en crecimiento. En sus casi nueve años de gobierno, el Poder Ejecutivo ha logrado controlar la Asamblea Legislativa, los poderes Judicial y Electoral. Por cierto, los candidatos gubernamentales se resisten a alejarse del ejercicio del poder durante la campaña electoral, abusando de los bienes y medios públicos con fines proselitistas.

En fin, tres cosas surgen claramente. En primer lugar, la creciente abstención refleja el hartazgo de la gente con "el poder", lo que a su vez obliga a los "poderosos" a moderarse so pena de sufrir la "condena social". En segundo lugar, va quedando claro que la "independencia de poderes", que pretenden algunos, es utópica y es lógico que ninguna parte del Estado (ejecutivo, legislativo o judicial) sea independiente de la otra y menos si ésta es la que financia. En tercer lugar, es también utópico creer que la política sea incorrupta. Utilizar su posición dentro del gobierno es corrupción desde que desvía, para sí, recursos que deberían favorecer a todos.

La buena noticia es que, lentamente, estas izquierdas se van moderando al ritmo de las personas que se van dando cuenta de que "el monopolio de la violencia" —el Estado—, lejos de ser el salvador, más bien pareciera que muchas veces entorpece. Y como colofón, cualquier golpe militar parece cada vez más lejano, sobretodo en el chavismo, en donde la mayor parte de altos mandos de las Fuerzas Armadas están en el poder y no van a dar un golpe contra sí mismos…o sea, régimen militarista si lo hay, al estilo cubano.