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Sergio Monsalve

¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Pyongyang

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En un año de comedias intrascendentes y flojas, “The Interview” asciende al podio del género, durante el cierre de la temporada del 2014.

No ganará premios de la academia o recibirá el espaldarazo ecuménico de la crítica.

Sin embargo, pasará a la historia por haber devenido en un fenómeno de culto y discusión, a la luz de una serie de noticias, informaciones, campañas, opiniones y adversidades. Todo lo cual cambiará las reglas del juego en la industria de consumo global, definida por el eje imaginario de Los Ángeles a Tokio.

De ahí también, por ejemplo, el estreno de “Big Hero 6”, un animé japonés diseñado por Disney para el regocijo de las sensibilidades híbridas de la posmodernidad. El regalo mainstream de navidad, confeccionado por el Ratón Mickey, al gusto de su demanda, saturada por la oferta de las nuevas tecnologías.

Al final del día, es un tema de la natural expansión de los mercados.

Asegurada la taquilla de sus clásicas zonas de influencia, el norte de Hollywood es, en el tercer milenio, el continente asiático y la India. Pero como hasta ahora, las cuentas no marchan bien por los predios de Mumbay, los principales esfuerzos se dirigen hacia el lejano oriente, con experimentos de diverso calado y efecto.

Ahí entra la producción del caballo de batalla y de Troya, “The Interview”, impulsado por el multimedio Sony.

Así, como es su costumbre, la compañía apuesta por el desarrollo de un proyecto de un aparente riesgo controlado: filmar una parodia sobre un complot de la CIA para liquidar al dictador de Corea del Norte y devolver la democracia a Pyongyang.  Algo, en el papel, políticamente incorrecto, original, temerario.

No obstante, tiene varios precedentes: El Gran Dictador, Bastardos sin Gloria y Death of a president(falso documental dedicado a reconstruir un supuesto magnicidio de Bush).

Solo por citar tres casos, donde la figura de un déspota, de un presidente, es blanco de la metralla de la sátira, de la deconstrucción.

Por tanto, tampoco hay lugar aquí para la censura. En el cine, la libertad de expresión siempre debe quedar garantizada.

Lastimosamente, los hackers(vinculados al régimen aludido) no entienden el chiste y deciden responder con un ciberataque a la base de datos de la trasnacional.

Los teóricos de la conspiración hablan de un autosabotaje(tesis descartada).

El lanzamiento del largometraje se cancela ante el miedo por las amenazas terroristas de grupos clandestinos.

La realidad supera a la ficción(el asunto daría pie al rodaje de una cinta paralela).

Al cabo de los días, la pieza consigue una distribución limitada a 300 salas y por prepago en internet, alcanzando una cifra récord para una película comercializada a través de la web. El futuro del negocio, no cabe duda, depende de la estabilidad de la red.

“The Interview” marca, entonces, un antes y un después. Otra cuestión es ponderarla de acuerdo a su “calidad”, a su “contenido”, a su “estética”. En tal sentido, el debate supera la extensión de nuestra columna.

Apenas, por último, recomendarla por sus atributos: nunca tomarse en serio, asumirse como una caricatura iconoclasta de la posguerra fría, proyectar un par de secuencias de antología, burlarse de sí misma, como los propios creadores de la obra, Seth Rogen y James Franco, el gordo y el flaco, los insólitos antihéroes de la charada, deudora del clásico bizarro de los chicos malos de South Park, “Team América”.

A veces pegada en la nota escatológica de los noventa(herencia de los hermanos Farrelly), la película remeda situaciones, acciones y rutinas un poco desgatadas.

La preferimos cuando adopta su tono definitivo de teatro del absurdo, a ambos lados de la cortina.

Por una parte, la farsa goza en develar el paraíso artificial y de cartón de piedra, dominado por Kim Jong-un, emblema del comunismo distópico y fascista.

El desmontaje abarca una meticulosa disección de la imaginería kistch de la “revolución” Juche.

El Pequeño Emperador sufre complejo de Edipo y encarna la doble moral de su estirpe(socialistas demagógicos, quienes disfrutan de una vida de ricos y famosos, mientras usurpan el poder).

Lo demás representa una irónica revisión de los personajes, las costumbres y los códigos de la típica operación comando, de la misión imposible, tutelada por la central de inteligencia.

En consecuencia, “The Interview” brinda la oportunidad de reírse de la Policía del Mundo, de las fantasías intervencionistas, de los autócratas, de los reporteros sensacionalistas y de los salvadores accidentales del planeta.

Un ejercicio de catarsis.

Una mutación contemporánea de “Frost versus Nixon”, “Teléfono Rojo”, “Good Bye Lenin” y “Tropic Thunder”.