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Valentina Quintero

Teleférico de Mérida formará a amantes de la montaña

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Subimos a Pico Espejo con el gerente general en el carito de carga / FOTOS PISAPASITO

Subimos a Pico Espejo con el gerente general en el carito de carga / FOTOS PISAPASITO

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Subimos hasta la estación Pico Espejo del nuevo teleférico de Mérida Mukumbarí. Moderno, ambicioso, integrado a la montaña con ventanales en todas sus estaciones y cabinas panorámicas para 60 pasajeros. No quiere ser solo un ascensor para ver el Bolívar de cerca. La intención es que todos conozcamos y amemos la montaña.

En cada estación habrá paseos, senderos de interpretación, caminos ancestrales o recorridos en mula con baqueanos locales. Y si quieren caminar de una estación a otra, la vía está señalizada. Abrir en diciembre hasta Loma Redonda me luce poco realista.

El cierre del teleférico de Mérida causó un impacto devastador en el turismo de la zona.

Se sumaron el cierre del aeropuerto y las pésimas condiciones de la vía. No era la primera vez que el atractivo principal estaba fuera de servicio. Se nos olvida que en 30 años ­ entre 1979 y 2009 ­ estuvo cerrado 14 años y 8 meses. Pero Mérida siempre se sostiene. Porque tiene a los merideños que son unos fajados y porque cuenta con infinidad de atractivos que hacen feliz a la visita. Es nuestro invierno personal. La única opción de ver nieve con cédula.

El nuevo Sistema Teleférico de Mérida Mukumbarí ­así se llama ­ se empezó a construir a finales de 2010 a un costo de 680 millones de dólares. Para hacerlo fue necesario demoler el anterior, inaugurado en marzo de 1960. Ahora hay 9 torres en lugar de 11, pero siguen las 5 estaciones: Barinitas, La Montaña, La Aguada, Loma Redonda y Pico Espejo. Pude constatar que tanto torres como estaciones nuevas fueron colocadas en el mismo sitio de las anteriores para evitar el impacto ambiental. ¿Por qué hubo que demoler el anterior? pregunto a Gregorio Martínez, gerente general desde el inicio.

"Los teleféricos tiene una duración de 60 años. Una empresa norteamericana, una europea y la Fuerza Aérea venezolana determinaron que no cumplía las condiciones de seguridad.

Se recibió orden internacional que sólo podía ser utilizado para carga. Las estaciones no cumplían con las regulaciones antisísmicas. Al cambiar el sistema electromecánico hubo que cambiar la estructura civil. Las salas de máquinas no cabían en las viejas estaciones.

Antes subían 160.000 personas al año. Ahora tenemos capacidad para 500.000".

Las nuevas cabinas para 60 pasajeros llegan hasta Loma Redonda. Son las definitivas.

Bellas, panorámicas, silenciosas, veloces y sin sobresaltos cuando llegan a la estación. Estuve recorriendo cada una de las estaciones junto al gerente general. Hablé con bastantes trabajadores. Todos comentaron el orgullo tan inmenso de trabajar en este teleférico.

"Quiero que mis hijos lo sepan.

Cuando los tenga", se ríe uno de ellos en Pico Espejo. Hubo un proceso de transferencia tecnológica. Unos 60 merideños fueron a Suiza a certificarse para trabajar en este teleférico. Sólo merideños pueden trabajar en estas condiciones de altura y frío. En Pico Espejo ­ a 4.880 metros de altura, con vientos de 60 Km por hora y temperaturas de hasta 15 grados bajo cero ­ trabajan muchos habitantes de Los Nevados. Y aún así pasan mucho trabajo. "Nos ponemos 3 camisas, 2 sweateres, las chaquetas, los cortavientos, pasamontañas y todavía nos da frío", cuentan metidos en el refugio.

Una grúa óptica se desplomó después de 5 días seguidos de nevada. Podía cargar hasta 4 toneladas y recibió 17 toneladas de hielo.

Cómo va la obra Todos aseguran que en diciembre abrirán hasta Loma Redonda. No soy ingeniero.

Las estructuras de concreto, los cimientos, se ven listos.

Hay mucha gente trabajando. El sistema electromecánico ­ es decir, cabinas, guayas y torres ­ está completamente listo hasta Loma Redonda.

Sólo falta el tramo a Pico Espejo que se demorará por las pésimas condiciones en los próximos meses. Nos explican que las nuevas estaciones son apernadas, es decir, que son estructuras metálicas cerradas con vidrios. Esas estructuras están listas en La Montaña y La Aguada. No así en Loma Redonda. Hay mucha gente trabajando. A diario suben los obreros y unos 200 se quedan en el campamento de La Aguada porque subir y bajar a diario sería eterno. Serán estaciones integradas a la montaña, con vista a los verdes y a los frailejones. Si la gente no quiere caminar ni pasar frío, puede dedicarse a contemplar este privilegio que es nuestro Parque Nacional Sierra Nevada.

Confieso que no creo que pueda estar listo el teleférico hasta Loma Redonda en diciembre.

Además me parece una imprudencia abrir en temporada alta con toda la expectativa que hay. Me asombra el profesionalismo del equipo que está al mando y de los obreros. Es notorio que se trata de un sistema muy moderno y ambicioso. Seguirá siendo el más largo y alto del mundo y el único en un país tropical. Es probable que sea preferible esperar un poco más y llenar las expectativas.

Amantes de la montaña La gran diferencia entre este teleférico y el anterior es su concepto. Antes teníamos un ascensor a la montaña. Un aparato para contemplar el paisaje, tomarse un calentaíto o un chocolate y bajar de nuevo. Ahora habrá actividades en cada estación. Caminos ancestrales para arrancar a conocer a los pobladores del parque nacional. Senderos de interpretación para entender su vegetación. Cursos de fotografía, escalada, caminata en montaña. Una vía ferrata para hacer escalada vertical sencilla y rápida. Plataforma de vuelo libre. Paseos en bicicleta y mula. Binoculares turísticos hechos por una empresa merideña. Jardín Botánico de montaña en La Aguada y Loma Redonda. Lo que se quiere es convertir al viajero nacional en turista activo. Integrarlo a la montaña. Hacer que la conozca, la ame y la cuide para siempre. Podemos ir 10 veces y siempre será distinto. Jaime Bautista es el coordinador de desarrollo turístico. Le toca diseñar y montar los 43 atractivos en los alrededores de las estaciones. Lo conozco desde hace más de 20 años. Hemos hecho unos 10 viajes juntos.

Diseñó las rutas de Andes Tropicales. Es un montañista merideño de toda la vida. Conoce y ama este parque. Es la mejor persona que podían conseguir para este cargo. Sobre el impacto ambiental le pregunto a Jaime, pues son muchos los comentarios adversos.

" Te puedo mostrar ­ y las muestra ­ fotos de dónde está el teleférico demolido. Casi todo se ha bajado. Otros escombros se utilizaron para relleno en las bases. Las guayas están en puentes rurales. Es bueno aclarar que el Parque Nacional Sierra Nevada tiene 276.446 hectáreas. La poligonal turística del teleférico abarca 259 hectáreas.

Es decir 0,093% del parque".

Confío en que tendremos tremendo teleférico. El que merece Mérida. El que quieren todos los venezolanos. Del apuro solo queda el cansancio. Que se abra cuando esté listo.