• Caracas (Venezuela)

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Valentín Arenas Amigó

Tarde despertar…

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Este régimen se identificó el 4 de febrero de 1992 cuando intentó un golpe de Estado para tomar el poder. Como esto no le funcionó, optó el teniente por usar la vía electoral. Los partidos políticos no visualizaron el peligro, fueron divididos a las elecciones de 1998 y así el teniente obtuvo la mayoría que un CNE democrático no demoró en reconocerle. Los opositores pensaron que el teniente se había convertido en un demócrata sincero y lo reconocieron como presidente. La campanada de alerta la dio en su juramentación el propio teniente, pero se le dio en ese momento poca importancia y fue aceptada. Mostró sus intenciones… y tomó posesión del cargo.

Como la autocracia era su meta, todos sus actos fueron en la misma dirección. Llamó a una nueva Constitución para pasar como demócrata y después se apoderó de todos los poderes del Estado al desaparecer su autonomía constitucional para convertirlos en instrumentos o secretarías del único poder: el Ejecutivo. La Asamblea Nacional, el TSJ, con la Fiscalía, la Contraloría y la Defensoría pasaron todos a ser manejados a través de órdenes militares recibidas del autócrata-presidente, quien estrenaba así un nuevo modelo político que vendió como algo original y después resultó ser una copia fiel del modelo castrista. Este modelo comunista que fue presentado como “democracia participativa” no tenía como objetivo hacer feliz al pueblo venezolano, sino garantizar la permanencia del autócrata en el poder usando la vía electoral.

Pero los poderes públicos no eran suficientes porque la fuerza que hoy representan los medios de comunicación no podía quedar en manos del sector privado. Tenían que pasar también al control del Estado. La movida empezó con la toma violenta de RCTV (canal 2) lo que movilizó más a los estudiantes que a los políticos opositores, que permanecían desconcertados  sin saber qué hacer ni tomar conciencia tampoco de la gravedad de lo que estaba sucediendo.

Así, controlando poderes y medios de comunicación, se constituyeron en una fuerza muy superior al resultado electoral obtenido, al transformar un acto democrático en un instrumento para hacerse del poder y destruir la democracia. El régimen que se presentó como una democracia participativa funcionó durante quince años como la autocracia totalitaria que era su meta. No fue hasta el año 2010 cuando el sector político democrático despertó y nació la MUD. Cuando esto sucedió los poderes eran todos del  régimen, los medios de comunicación también y los enormes recursos del petróleo se utilizaron para financiar a otros países, que fue el precio que pagamos por la Celac y compañía, mientras la  destrucción de la producción nacional los hacía cada día más dependiente de otros países por las importaciones; los dólares, que regalaron a otros países, se acabaron y el ciudadano terminó siendo la víctima: sin alimentos, sin medicinas y sin seguridad, disfrutando así de la democracia participativa y protagónica como le fue vendido nada menos que el sistema cubano.

Ahora estamos pagando este tardío despertar, sin poderes autónomos, sin libertad de expresión y sin dinero para comer. Una copia exacta de la revuelta cubana, que ahora negocia con la Unión Europea, pues no está seguro de poder seguir viviendo de Venezuela. También Raúl percibe que Maduro no puede subsistir mucho tiempo.