• Caracas (Venezuela)

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Alexis Correia

Tanda de blasfemias

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En sus canales especializados del Mundial de Fútbol, el sistema de televisión satelital Directv permite la opción de un “audio dos”, lo que convengamos que es engorroso. Intuyendo más o menos a qué equipos apoya tradicionalmente la mayoría de los aficionados venezolanos, solo se puede calificar como “meada fuera del perol” el audio uno que se escuchó en Directv durante un juego como el Brasil vs Chile de los octavos de final, narrado y comentado por Javier Muñoz y los exfutbolistas Iván Zamorano y Sebastián Rozental. Adivine de qué país.

Al parecer, a medida que pasan los minutos de la prórroga y se disparan los nervios, existe una elevada probabilidad de que el orgullo nacionalista descienda hasta una tanda de definición de blasfemias. “¡Concha de puta! ¡Concha de tu madre!”, se le escaparon dos gritos de furia a Rozental, para asombro de no pocos televidentes latinoamericanos, cuando el tatuado Mauricio Pinilla estrelló la pelota en el travesaño del portero Julio César a un minuto del final del alargue.

“Estos muchachos han mostrado con creces, perdonen la palabra, que tenían los huevos para enfrentar este partido. ¡Una vez que nos toque a nosotros, por favor! ¡Ellos han sido cinco veces campeones del mundo! ¡Brasil no jugó a nada!”, no se contuvo un exaltado Rozental antes de los fatídicos penales. “¡Por favor, que este hombre la tire a las nubes, por favor!”, rogó el comentarista antes del lanzamiento del papeado brasileño apodado Hulk. La “macumba” funcionó a medias, pues Hulk disparó a las manos del portero, aunque igual Chile se despidió del Mundial: “Duele. Duele el alma. Fuimos superiores. No se nos dio”, se despidió lloroso el “audio uno”.

“¡La puta madre, gol argentino! ¡Lo hizo Di María! ¡Gol argentino, sí, carajo!”. De niño, probablemente le hubieran lavado la boca con jabón a Pablo Giralt por su narración en Directv del agónico desenlace del Argentina vs Suiza, que por un minuto no se fue a los penales. “Más tarde juegan Bélgica y Estados Unidos. ¿Y a quién carajo le importa?”, se sinceró antes en el fragor de una prórroga en la que la albiceleste no veía luz.

Al terminar el partido, Giralt gritó 13 veces (sí, 13) la exclamación “¡ganó Argentina!”, seguida de un “¡dejando los huevos en la cancha, mi Argentina, mi gran Argentina! ¡Que Dios nos dé varios corazones, que no aguantamos más!”. Antes, cuando el suizo Dzemaili estrelló en el palo el posible empate en el minuto 120, el narrador emplazó directamente al Señor: “¡De la que nos salvamos! ¡Dios mío, dejate de joder tanto, por favor! ¡No se puede sufrir tanto!”.

De los audios chauvinistas de Directv, probablemente el menos chocante para el venezolano promedio ha sido el del narrador cafetero “Jota” Mantilla, que se pone a cantar junto con el graderío en pleno partido: “¡Oé, oé, oé, oá! ¡Hoy mi Colombia ganará!”. En su relato del partido contra Uruguay (“¡aquí estamos en el estadio Maracaná, que parece Macondo!”), el árbitro holandés Bjorn Kuipers se convirtió en el delfín Flipper y el arquero Ospina en “San Salvador”: “¡No te nos mueras nunca, David!”.

“¡Pecho, zurda, una volea fenomenal! La gente en el Maracaná se voltea al cielo y dice: ¿estás mirando, García Márquez? ¡Un gol de otro planeta! ¡Vinieron a ver a Messi y Neymar y están viendo a James (Rodríguez)!”, gritó Mantilla el 1-0 de Colombia. “Bueno, si la emboca Uruguay, esto aprieta y se pone dulce a mordisco”, confesó su gástrica angustia poco antes de los tres pitazos, aunque ya con el tiempo cumplido se desahogó al felicitar a Abel Aguilar por su labor de destrucción del ataque celeste: “¡Te los comiste con papa y yuca, mijo!”.

En Twitter: @alexiscorreia