• Caracas (Venezuela)

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Marcelino Bisbal

TV-landia

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I

Tu país está feliz

Vayamos hacia atrás. Ubiquémonos en el 12 de febrero. La marcha de los estudiantes por el Día de la Juventud. El sentido era protestar por la inseguridad, porque un grupo de universitarios de San Cristóbal fuera liberado. Todo transcurría en paz y más jóvenes y más ciudadanos se sumaban a esa gran manifestación. Lo mismo ocurría en distintas partes del país. En Caracas, al final de la marcha, transcurrido un tiempo, el caos, las lacrimógenas, los colectivos, los tiros, los destrozos, los heridos, la impunidad de la policía y la guardia. La muerte.

Las pantallas de los principales canales de televisión nacional hacían caso omiso de lo que ocurría. Estaban en otro lugar. La realidad no era con ellos, no los convocaba. Se sucedían las imágenes de Acorralada, La Bomba, El Chavo, Las Santísimas, Rafael Orozco, El Ídolo, Flipper, Amor Sincero, Marido en Alquiler… Esa, según los canales, era la verdad de los hechos. Como nos diría Umberto Eco: “Yo estoy aquí, y si estoy aquí, esto significa que delante de vosotros tenéis la realidad”.

Tu país está feliz. En Venezuela nada ocurría para nuestra televisión privada/comercial. ¿Y la televisión y la radio pública? Mostraban otros contenidos. La realidad, como dijeron y siguen repitiendo: la “del golpe suave”, la “del golpe lento”. Esa era la puesta en escena, distinta una y otra. Los canales privados propusieron el blackout y entramos en un régimen de autocensura. Los mal llamados medios públicos introdujeron la desinformación y la manipulación de los hechos. La composición química de ambos actos comunicativos es idéntica, aunque las escenas mostradas hayan sido distintas. Los dos sectores de medios fueron fieles a la propuesta que nos dice que la televisión –especialmente ella– se transformará “de vehículo de hechos en aparato para la producción de hechos, es decir, de espejo de la realidad pasa a ser productora de realidad”.


II

Retorno a la censura

Todo el arsenal jurídico en materia de medios de comunicación impuesto por el régimen (a partir de lo que hemos visto en todos estos días tendríamos que hablar de un régimen totalitario de hecho) se ha puesto al servicio de la censura. Ni más ni menos. La orden de sacar de la televisión por suscripción nacional al canal colombiano NTN24 por una “decisión de Estado para evitar una situación como la que ocurrió aquí en abril de 2002”. Nos diría el presidente y lo reafirmaría el director general de Conatel y viceministro para televisión: “En Conatel llevamos un monitoreo las 24 horas del día. El pasado 12 de febrero, desde las 12:00 del mediodía hasta las 6:00 de la tarde, prácticamente 90% de la programación de NTN24 fue dedicada a Venezuela y 80% fue a una sola posición dentro del conflicto, la de los voceros que están llamando a la desestabilización y a la agresión”.

Vendría luego el bloqueo en todo el territorio nacional de imágenes publicadas en Twitter. Respuesta del director de Conatel: “Conatel con apoyo de Cantv solo identifica sitios-basura desde donde están atacando al país y buscamos bloquearlos, pero no se bloquea ningún servicio de información del ciudadano”.  ¿Razón de Estado? Es, ni más ni menos, la coacción a la libertad de información que hoy estamos sufriendo. Tiempos difíciles para los medios y sus periodistas, pero sobre todo tiempos difíciles para el país.


III

¿Crónica de un final?

He aquí un collage de dos citas discursivas de Nicolás Maduro. Las dos sintetizan su ¿posición?, o quizás sus digresiones. ¿Representan al gobierno? ¿Son coherentes con lo que sucede?

23 de febrero: “Durante las 24 horas la programación es de guerra. Quieren mostrarle al mundo que hay una guerra civil, justificar la intervención gringa. ¡Alerta, alerta al país! Le dije a la ministra Delcy Rodríguez: ‘Notifique a CNN que empezó el proceso administrativo para sacarlos de Venezuela, si no rectifica’. Se va CNN si no rectifican”.

24 de febrero: “Honor y gloria a los diez venezolanos fallecidos producto de las guarimbas directas de la extrema derecha. Ya basta, hasta cuándo este fascismo va a atacar a este pueblo noble. Estos hechos no lo dicen los medios de la derecha, medios guarimberos que quieren incendiar al país y no saben que ellos serían las primeras cenizas de este incendio”.

Las cadenas presidenciales… una manera de mostrar el des-orden. Des-orden al que no agobian las medidas de censura.