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Alberto Quirós Corradi

Subsidios petroleros

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Hay interesantes debates sobre los precios de la gasolina en el mercado venezolano. Casi todos están de acuerdo en que no se debe seguir “regalando” la gasolina. Las razones son obvias: el bajo precio estimula el consumo, promueve el contrabando a países vecinos que tienen precios más altos y se reduce enormemente el flujo de caja de Pdvsa. Acertadamente, la mayoría de los que apoyan el alza del precio condicionan esta decisión a que el gobierno cambie su política petrolera en lo relacionado con su comercialización y las condiciones “especiales” que se le dan a algunos países. El argumento subyacente es que no debemos castigar al consumidor venezolano mientras subsidiamos a los de otros países. Así el Centro de Orientación de Energía propone que se establezcan condiciones comerciales en la venta de petróleo a Cuba y a todos los países que reciben subsidios.

El problema es que el llamado socialismo del siglo XXI está financiado por Pdvsa y esto incluye una política exterior que favorece a algunos países para que estos nos apoyen en instancias internacionales, amén de que establezcan la ideología que rige en Venezuela. Un caso especial es China, que le presta al régimen cantidades sustanciales de dinero a cambio de petróleo que Pdvsa suministra sin recibir pagos por estos envíos. Además, a Pdvsa se le ha encargado de subsidiar misiones, alimentos, obras civiles, etc. Peor aún, el régimen subestima el ingreso petrolero para disponer a su discreción entre lo estimado y el ingreso real.

Supongamos, Dios nos libre, que todas estas marañas fuesen eficientes. Todavía tendríamos un problema mayor, ¿cuánto le cuesta a los venezolanos esta política? Si Pdvsa y el régimen tienen la libertad de subsidiar sin cuantificar costos, ¿cómo, entonces, podemos calcular el costo-beneficio de estos subsidios? Por otra parte, ¿cómo se puede evaluar la gestión de Pdvsa si se le restan ingresos propios y se le agregan costos que no le corresponden?

Hace tiempo recomendé un sistema para que los subsidios que por razones políticas da Pdvsa, así como cualquier gasto no atribuible a su función medular, se cuantificaran de la manera siguiente: tomemos como ejemplo Cuba y China. Si el régimen estima que estos dos negocios son favorables y necesarios, entonces, en ambos casos el Ministerio de Energía y Petróleo le debe comprar a Pdvsa los volúmenes necesarios a precios de mercado para luego revenderlos en condiciones “especiales”. Como habrá una diferencia importante entre lo que le pagará a Pdvsa el ministerio y lo que recibirá de los clientes, deben cuantificar esa diferencia para incluirla en su presupuesto para la aprobación por la Asamblea Nacional. Así todos sabremos el verdadero costo de los “favores”. Lo mismo se debe hacer para las misiones y otros gastos no relacionados con el petróleo. Yo quisiera verles la cara a los diputados del régimen aprobando estos subsidios con números en la mano. Ante la magnitud de lo que representa esta política de cargarle a Pdvsa los caprichos populistas del régimen, la discusión para su aprobación en la Asamblea Nacional será más que interesante. Es muy fácil entregar lo que no es de uno cuando no hay que rendir cuentas.

En cuanto a la gasolina, como el país está militarizado, por las buenas o por las malas, el aumento va, si así se decide.

Ninguna de estas sugerencias serán atendidas. Pero aquí quedan… por si acaso.

PD: Si Pdvsa se gerencia como empresa comercial obtendrá ganancias suficientes para invertir, aumentar la producción y contribuir al fisco mucho más que hoy.

albertoquiros31@gmail.com