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Antonio Fernández Nays

Storyful, o cuando la verificación periodística es un buen negocio

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La idea que tuvo Mark Little fue brillante, como un destello iluminador en medio del caos y la confusión. El infinito mar de la información digital está infestado de verdades que parecen mentiras, mentiras que parecen verdades, y fantasmas que conducen a calles ciegas y el descrédito. Para un medio de comunicación reproducir en modo automático datos extraídos de las redes sociales y darlos por ciertos es tan riesgoso como lanzarse desde un avión sin paracaídas. La historia reciente ya cuenta varios casos lamentables de “accidentes” mediáticos de este tipo. Por eso Little y su creación Storyful tienen tanto valor.

Corren tiempos de sobreabundancia informativa en Internet y todavía más aún en las redes sociales. Gracias a los avances tecnológicos, cualquier persona con un teléfono móvil es capaz de difundir en algún canal social una información, un dato, una foto, un video de algo curioso y de interés colectivo, y bastan pocos segundos para que se replique y multiplique. Si el hecho es controversial y tiene altas repercusiones puede que alcance alto grado de viralidad o se convierta en trendic topic en Twitter.

El problema es determinar con seguridad si lo que se difunde es cierto o falso. Lo supo de oficio hace pocos años y lo sabe ahora muy bien Little, un  periodista con más de dos décadas de experiencia que fue corresponsal en Washington y presentador de noticias para la RTE, la emisora ​​nacional de Irlanda. En diciembre de 2009 renunció a su trabajo formal y decidió emprender una aventura, con la convicción que detentan quienes tienen una idea valiosa y prometedora entre sus manos.

Estableció la innovadora agencia de noticias Storyful con el propósito de diferenciar en los medios sociales el grano de la paja, lo confirmado del rumor, lo real de la ficción, un valor en alza por el que se paga buen precio.

Storyful –describe el propio Little-  descubre, verifica, adquiere y distribuye videos oportunos y relevantes, y el contenido generado por los usuarios para sus socios.

En pocas palabras, se trata de una empresa dedicada a surfear en redes sociales, conseguir y confirmar las mejores historias periodísticas. En una conferencia reciente en Londres organizada por la Asociación Mundial de Periódicos y Publicaciones Noticiosas (WAN-IFRA por sus siglas en inglés) el fundador de Storyful la definió como “la Associated Press del siglo XXI”, haciendo un paralelismo con la tradicional agencia de noticias.

La agencia también ofrece administración de medios sociales, herramientas de detección de datos en tiempo real y análisis, lo que les permite integrar video en las noticias y reportajes del momento.

En 2013, los videos generados por los usuarios, verificados y gestionados por Storyful generaron 750 millones de vistas para sus socios. Y su cartera de clientes hablan muy bien del profesionalismo y la calidad del producto: The News York Times, The Washington Post, BBC, Google, Yahoo, YouTube, Univisión, People, Al Jazeera, por nombrar solo los más destacados.

El funcionamiento de la agencia es el siguiente: una tecnología inteligente monitorea noticias en tiempo real. Cuando el robot encuentra algo interesante, de acuerdo con parámetros preestablecidos, activa alertas a los periodistas y se termina el trabajo “de la máquina”. Storyful dispone de 21 periodistas distribuidos entre Dublín, Hong Kong y Nueva York; son ellos quienes hacen la verificación de las noticias, en principio localizando la fuente original. Luego viene el proceso de contrastes con fuentes, blogueros, analistas, líderes.

Cuando el contenido ha pasado por todas las alcabalas de verificación y contraste, entonces mediante geolocalización se ubica al usuario que subió la información, con quien se establece contacto para adquirir los derechos del contenido y venderlo a otras empresas.

En aquella conferencia de Londres, Little explicó el modelo de negocio de la compañía, que se basa en la venta contenidos. Un tercio de los ingresos provienen por suscripción de empresas de comunicación, a la manera tradicional de una agencia de noticias; la gran diferencia es que Storyful ofrece la detección de historias y servicio de verificación.

“Vemos a las 100 horas de videos creados cada minuto, e identificamos los que cambiarán la narrativa”, explica Little.

También la compañía diseña contenidos “a la carta”, al trabajar con sus clientes con carácter de exclusividad para crear “salas de redacción sociales”. El año pasado lo hicieron el The News York Times para la cobertura de inundaciones del río Missouri. Storyful emplazó “dispositivos de escucha” a lo largo del valle y escaló las posibilidades de hacer labor de reporteo.

En diciembre de 2013, el gigante de medios News Corp compró la empresa. Raju Narisetti, vicepresidente senior de Estrategia del nuevo propietario, entrevistado por Pointer dijo que la capacidad de Storyful se extiende más allá del servicio de verificación de informaciones aparecidas en las redes sociales, que tienen tanto valor como la propia detección y obtención de derechos de los videos. “Eso nos da la oportunidad de tomar un video viral y no sólo usarlo en nuestras redacciones globales, sino ofrecerlo a terceros”, un apetitoso plus en tiempos difíciles para los medios.

La negociación, empero, no incidirá aparentemente en la independencia de Storyful, que cuenta ahora con todo el andamiaje tecnológico de News Corp. En efecto, Fox ya ha expresado interés por los servicios de la agencia.

Jeniffer Preston, editora de Social Media de The New York Times, el primer medio que compró los servicios de Storyful, admite que todavía no terminar de digerir la adquisición de la agencia, pero subraya que cada vez más organizaciones de noticias sopesan el valor de contar con los servicio de una empresa que verifica la información y actúa con ética..

Pointer también conversó con el propio Little después de la negociación con News Corp. “Queremos estar en cada sala de prensa en el mundo” y ofrecer “una solución que puede escalar”.  No extrañaría que fuese al contrario y sean los medios quienes busquen afanosamente a Storyful. La paradoja es que le pagan exactamente por algo que ya, de suyo, deberían hacer los periodistas: verificar la información.