Sombras vencidas y por vencer
6 de junio 2012 - 19:44
La Universidad Central de Venezuela se encuentra actualmente en situación crítica. El gobierno autoritario más nefasto e incapaz de toda la historia del país -mezcla de caudillismo primitivo y de estalinismo anacrónico- arremete contra la "casa que vence las sombras" y que valientemente se resiste a ser invadida y profanada por las huestes de la barbarie.
Desde 1721, cuando Felipe V decretó su fundación, la Universidad de Caracas ha afirmado el desiderátum de su autonomía. Conforme a ese principio, una universidad es una comunidad de docentes y alumnos dedicados a la búsqueda del conocimiento, la sabiduría y la superación moral, y para cumplir tan alta misión necesita escoger sus propias autoridades y elaborar libremente sus programas de estudio y de investigación.
También debería disponer de sus propios recursos financieros para no depender de factores externos. Junto con la autonomía, es sagrado para la universidad el principio de la libertad de cátedra. En el autogobierno universitario, la "auctoritas" del catedrático admite la participación deliberante del estudiantado, sin perder de vista la natural diferencia entre el maestro y el aprendiz.
En 1827 el propio Simón Bolívar, asistido de J. M. Vargas y J. R. Revenga, redactó los nuevos estatutos de la que pasó a llamarse Universidad Central de Venezuela, con carácter autónomo, secular y republicano.
El Libertador le concedió, asimismo, su autonomía financiera, con rentas propias. Infortunadamente, estos progresos fueron anulados en décadas posteriores. El despotismo ilustrado de Guzmán Blanco intervino la UCV en 1870 y le quitó sus rentas propias en 1883. La dictadura de Juan Vicente Gómez, por temor al espíritu rebelde que se manifestaba en la UCV, la clausuró durante diez años (1912-1922).
La Generación del 28, que se alzó contra el tirano e inauguró los movimientos democráticos en el país, fue un luminoso engendro de la Universidad Central de Venezuela. Asimismo, la vanguardia de las luchas por la ampliación de las libertades y por el avance hacia una democracia plena la constituyeron los estudiantes y egresados de la UCV, que formaron una inmensa cohorte de dirigentes políticos, económicos, técnicos y profesionales que condujeron a la nación hacia las luminosas realizaciones de los años 1958-1998.
Entretanto, la UCV no se detuvo en su labor más esencial: el incremento del saber y la cultura para Venezuela y el mundo exterior. La limitación del espacio nos impide nombrar a la pléyade de eminentes sabios venezolanos que en la UCV han realizado avances científicos y humanísticos de dimensión global y mundialmente reconocidos. Esperamos hacerlo en otra oportunidad. En todo caso no nos cabe duda: esa casa seguirá venciendo sombras.

