• Caracas (Venezuela)

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Así la misma sociedad venezolana, en su particular rutina de aplicar “economía popular o de calle”, pueda percibir y vivir algo diferente, destacados expertos, partiendo de “sofisticados” métodos econométricos, tratan de explicar con alto grado de precisión que la realidad de Venezuela es “delicada”: la dolarización es lo más conveniente; el tipo de cambio real no debe sobrepasar los 200 bolívares por dólar; o la inflación será de 150% para 2015, etc. Por su parte, el discurso oficial del gobierno, en otra dimensión o realidad paralela, intenta demostrar a diario que su modelo económico “socialista” (que depende del precio justo de 100 dólares el barril del petróleo, promovido por el desarrollo capitalista mundial), a pesar de todos los obstáculos presentados por la “guerra económica”, sigue siendo la mejor opción.

Aunque todos puedan alegar argumentos “científicos” con menor o mayor convicción, lo cierto del caso es que absolutamente todo en la “vida económica” está asociado al termino de escasez, el cual se refiere al conjunto de recursos (tangibles o intangibles) y medios de gestión que se encuentran  disponibles en el ambiente “amplio” en cantidades limitadas, los cuales establecen restricciones, y obligan por tanto a darles el mejor uso posible, partiendo de la toma de decisiones efectivas, que permitan satisfacer en orden de prioridad y alto grado de sustentabilidad el conjunto de necesidades ilimitadas presentes en lo microindividual o en la consecuente dimensión macrosocial, pero dependiendo todo ello del “matrimonio” consensuado y sinérgico entre economía y ecología, y la obligatoria buena administración del hogar u “oikos” de los seres humanos: la tierra.

Sin embargo, lo económico no solo se refiere a la necesidad de desarrollar políticas económicas coherentes y acertadas para solventar desequilibrios macroeconómicos o, en el campo microeconómico, a la aplicación de criterios técnicos para optimizar los procesos de producción, distribución y consumo de la vida material: cónsonos con la interacción natural entre los agentes básicos del sistema económico, y los límites propios que establecen los ecosistemas, tal como la entropía. También lo escaso se presenta en lo más intrínseco de cada individuo. Su necesidad de conformar una personalidad que le permita alcanzar metas u objetivos depende del acoplamiento armónico de múltiples factores: actitudes personales; formación profesional, valores morales y éticos; mejoramiento de las condiciones físicas; fortaleza espiritual; utilización  del ocio para el desarrollo del pensamiento productivo, etc.

Cabe en este momento formularse la siguiente interrogante: ¿Qué es lo que hace que aumente, se construya o se potencie el conjunto de características que determinan el “stock” o inventario de la personalidad? Por supuesto que poner en práctica de manera habitual los valores primarios, como la gratitud, la generosidad, el respeto, la responsabilidad y la honestidad, faculta las condiciones para emprender con éxito la resolución del problema económico que representa cualquier proyecto de vida: ser agradecido y bondadoso; autocrítico y conocerse a sí mismo; creer para aprender; entusiasmarse para realizar tareas; prepararse continuamente y saber esperar el momento para actuar; consolidar la cultura de la paz, la libertad y la democracia; valorar la naturaleza; aprender de todo y de todos; lo más simple es lo esencial;  enriquecer lo espiritual-religioso; tener un “Sandy” (mascota); etc.

Una muestra de lo esbozado se plasma en una actividad académica, de las tantas que se realizan a diario en la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET): en el Parque Nacional Chorro El Indio, sector El Chimborazo –“La Z”–, San Cristóbal, el 06-06-2015 se realizó la “Caminata a la Montaña” (edición 10), teniendo como tema la “Economía Ecológica” y la “Siembra de Valores”. Gracias al trabajo solidario, colaborativo y creativo por parte de los estudiantes que cursan la asignatura “Economía”, y la participación de un grupo de alumnos del quinto año del Colegio Divina Misericordia, las metas de enseñanza-aprendizaje se lograron alcanzar: i) siembra de 50 arbolitos; ii) dinámicas de integración; iii) celebración de la eucaristía en la meseta del Chimborazo (altura aproximada de 1.300 metros).

Docente Universitario

pmoral@unet.edu.ve

@tipsaldia