• Caracas (Venezuela)

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Eduardo Semtei

Señores compradores de votos

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Ay, señor. Qué compradera. De que no hay dólares, no hay. Pero queda un rasguñito, un repele bajo el colchón, para comprar voluntades, votos, amigos y conciencias. Así como dice el tango aquel. “Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”.

El pobre Montesinos, que cayó asesinado por las hordas mentales de Pedro el Carroña, por Direct TV, quien se creía el rey de la corrupción y de la compra de votos de diputados, ha quedado corto y obsoleto. Un gilipollas pelele. ¿Recuerdan ustedes al Ricardito Sánchez, el gordito? Umm, se ve tan próspero. Bellos flucesitos. Con su linda camioneta. Con su apartamentito tan decoradito. Con su platica en el banquito Bicentenario. Hernán, el de Sucre. El diputado que brincó como un canguro. Tan refinadito. Con su centrico comercial libre de polvo y paja. Con sus expedientes penales prescritos y borrados. Se ve tan feliz. William Ojeda. Dios. Hizo un buen negocio. Profesional. Nada parecido al obesito de Ricardito. Una transacción impecable. Con abogados. Testigos. Así que, señor comprador; le pido por favor que considere mi oferta de venderme al único, al verdadero, al perfecto, a quien habla de panes, peces y penes. Y no me voy a cambiar por un consulado, ni de casualidad. Quiero dólares. O euros. O yenes. Pamplinas.

Bueno, sigamos: Señor presidente Maduro, si usted tiene influencia sobre Cabello y el ministerio del PP de compra de votos y conciencias, por favor, deme una ayudadita. Una recomendación. Oiga, señor Presidente, si me compran por un buen precio le echo el cuento parejo. Sé quién es la novia de Capriles. Está medio preñada. Se reúnen en la Quinta Mi Voto Seguro en La Lagunita. Presencié los encuentros de Henri Falcón con la Polar, donde querían cambiar la Flor de Venezuela por 30.000 cajas de cerveza. Los tengo grabados. Las conversaciones de María Corina con Bush. Fotos exclusivas de la María dándole picón al gringo. Se le ve todo. Ese fenómeno de los pranes es una estrategia de la MUD. Capturé en video a Ramón Guillermo Aveledo y a Ramón José Medina pasando 125 ametralladoras en distintas cárceles de Venezuela. Usando una peluca para que los confundieran con la pelúa aquella. Los mapas de los túneles para escaparse.

Si me compran por un buen precio, un monto que alcance para mis hijos, mis nietos, mis bisnietos y tataranietos hasta la decimocuarta generación, no ocultaré nada. Revelaré dónde tienen guardados los reales los herederos de Carlos Andrés, Caldera, Luis Herrera y hasta Marcos Pérez Jiménez y el general Gómez. No puede ser que, después de que tanto me he sacrificado, vayan a pagar más por Hernán Núñez, un recién llegado, que por mí. La vaina tiene que ser justa. También sé dónde están viviendo el general Aponte Aponte y el ex gobernador Rafael Isea. Y en materia del PSUV: revelaré dónde está el yate de Aristóbulo. El nombre de la novia del obispo aquel. Si me dan los dólares, la oposición se despatarra.

Mi querido Maduro: guardo además las actas de las reuniones donde la oposición decidió subir el dólar y generar escasez. Almaceno las palas y picos originales con los cuales el alcalde Graterón abrió unas troneras gigantes en la avenida Francisco de Miranda para hacer quedar mal al Gobierno. Ay, mi querido líder, aunque la iguana y el mato de agua se fueron para el Orinoco y la iguana no volvió ni el mato de agua tampoco, poseo, caramba, las pruebas de que los israelitas, concretamente el Mosad, entrenó a la iguana, que sí volvió en secreto para causar estragos en el sistema eléctrico venezolano; así como del conejo que oxidó con orina la cadena de la bicicleta con la cual nuestro guía de panes, peces y penes se metió un tortazo. Compradores del mundo rojo, uníos. Y todo por una ñinguita.