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Alberto Krygier

Seguridad humana

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El 30 de enero de 1882 fue el nacimiento de Franklin Delano Roosevelt, presidente de Estados Unidos de 1933 a 1945. Sirvió 4 términos durante 12 años y, al igual que Lincoln y Washington, es considerado uno de los líderes más importantes y decisivos de su país.

Durante su presidencia –en enero de 1941– Roosevelt pronunció su famoso, “Discurso del Estado de la Unión”, conocido como el “Discurso de las Cuatro Libertades”: la libertad de expresión, la libertad de culto o de creencias, la libertad de vivir sin penuria y la libertad de vivir sin miedo.

En resumidas cuentas, se consideró que en esa alocución se englobaba todo lo concerniente a la seguridad humana, lo que décadas más tardes se convertiría en el concepto central del ideario de agencias internacionales de desarrollo como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

Sin embargo, pareciera que los que habitamos este planeta Tierra estamos desconectados. Recuerdo que en una entrevista que le hicieron a Bill Clinton para la revista Esquire, él reconoció que fue en el viaje que hizo durante su campaña de 2008 que realmente se percató de que nuestro mundo está interconectado; que tenemos que vivir unidos y que es imprescindible acercarnos incluso a nuestros adversarios.

Entre nuestros problemas más trascendentales están los conflictos sociales, políticos y económicos. Vivimos en una época desconcertante; nos rodea la incertidumbre. Muchos piensan que no es el momento de unir esfuerzos para evitar confrontaciones, pero si seguimos postergando esta decisión, luego puede ser tarde. Las vías deben ser correlativas, interactivas e interdependientes. Un país no funciona si no está relacionado. Un país no progresa si no está interconectado, acoplado, ladrillo a ladrillo. Se desarrolla con el trabajo, la producción, la economía, la política, la educación, la ciencia, la cultura. Áreas que, unidas, forman una sola urdimbre.

Peter Drucker, el “padre” de la gerencia, asegura que hay evidencias de que el gobierno es grande en vez de fuerte, enfermizo y no saludable, débil en lugar de vigoroso, y que cuesta mucho dinero pero no logra nada… justo en el momento en que necesitamos una fuerte, saludable y vigorosa administración.

Necesitamos un gobierno que sea la institución central y organizadora de la sociedad. Necesitamos un ente que exprese el deseo y la visión de todos y ayude a cada una de las partes integrantes a hacer su mejor contribución a la comunidad, expresando el deseo y los valores comunes. El propósito del gobierno es, en pocas palabras, gobernar.

La percepción que se tiene de la economía en el país está lejos de la media (39%). Según una encuesta del Foro Económico Mundial, Rusia encabeza la tabla de expectativas (53%), seguida por México (51%) y Corea del Sur (50%). Brasil quedó por encima de la media, con 42% de valoración positiva. Entre los de peor calificación están Venezuela (25%), España (23%), Francia (22%) y Argentina, con un magro 10%. El gobierno requiere ayuda.

Como hemos mencionado varias veces, estamos en una época de metamorfosis: de la liberalidad a la codicia o de la fortuna a la pobreza, o viceversa. O quizás es solo la variación de actividades, modos o formas de vida. En definitiva, estamos atravesando unos periodos dignos de reflexión. En estos momentos tan turbulentos, ¿tiene sentido para nosotros pensar en la búsqueda del tiempo perdido? ¿O quizás, como recomendaba Sócrates, primero debamos conocernos mejor y luego poner nuestra propia casa en orden? No debería ser difícil que todos aceptemos que conviene que gobierno y pueblo unidos dirijan su atención hacia las prioridades políticas y económicas del exterior e interior. Los temas principales a enfocar son, como decía Roosevelt, seguridad humana para todo el pueblo en áreas tales como calidad y seguridad de vida, educación, gobierno honesto y responsable, y abundantes fuentes de trabajo.