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Andrés Cañizález

Saldo en rojo

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Venezuela requiere de balances, de documentación fundamentada que ayuden a explicar esta suerte de memorial de agravios en lo que ha devenido la mecánica nacional. En casi cualquier ámbito de la vida venezolana (agricultura, industria, comercio, universidades, etc.) se ha producido una dinámica, generada desde el Estado, para socavar las bases de ese sector y ponerlo contra la pared, literalmente. No se trata de una metáfora. El ámbito de los medios de comunicación y la libertad de expresión refleja claramente, en este momento, el resultado de una política de Estado que sistemáticamente fue acorralando el libre flujo de opiniones e informaciones. Se trata de una política de Estado porque se ha sostenido en el tiempo, ha involucrado diversas instancias y generó medidas y acciones oficiales de diverso calibre a lo largo de los años.

Este propósito de hacer un balance, de pasar revista a lo sucedido en la década y media que gobernó Hugo Chávez en Venezuela guió a una veintena de autores, bajo la coordinación de Marcelino Bisbal, para producir el volumen Saldo en rojo. Comunicaciones y cultura en la era bolivariana, que fue editado a fines de 2013 por la Universidad Católica Andrés Bello con el patrocinio de la Fundación Konrad Adenauer. Se dice fácil y rápido, pero en verdad se está ante un libro indispensable para entender la lógica gubernamental que de forma recurrente fue cerrando espacios a lo diferente, fue castigando la crítica pública y además fue ampliando su propia capacidad comunicativa.

Se trata de una radiografía hecha a partir de una diversidad de autores, principalmente académicos, también periodistas e intelectuales, todos signados por el objetivo de hacer un balance en temas conectados con el ámbito: cadenas nacionales de radio y televisión, legislación en medios, discurso presidencial sobre la libertad de expresión, legislación y presupuesto culturales, entre otros. La amplitud temática, junto a un lenguaje no experto, y teniendo un tópico de tanto interés público, hacen de este libro un ejemplar para un público diverso. A fin de cuentas, cualquier venezolano interesado en los asuntos públicos encontrará en estas páginas una documentada reflexión sobre lo ocurrido en medios y libertad de expresión en el período 1999-2012.

Si bien el gobierno de Nicolás Maduro en verdad le ha dado continuidad a Chávez, al ser su heredero, ya habrá tiempo de hacer un balance de su gestión. En Saldo en rojo está el balance necesario de la prolongada gestión gubernamental de Chávez en comunicación y cultura. Esta revisión ayuda a entender cabalmente cómo esta invisibilidad del otro país, que hoy padecemos en el madurismo, ha sido un resultado construido por la política de hegemonía oficial, que claramente se delineó a partir de 2007 y que tuvo un momento de clímax con el cese de la señal de RCTV por la televisión abierta de Venezuela. Chávez no solo tuvo su propio magnetismo mediático, un populismo mediático, sino que al entender la dinámica de los medios fue estableciendo controles paulatinos sobre las empresas privadas del sector para entronizar su voz y su imagen.

En muchos sentidos este libro es una suerte de documento histórico. Su carácter de compendio precisamente adquiere fuerza con una detallada cronología que cierra el volumen. Se trata, por primera vez, de un recorrido cronológico por el largo mandato de Chávez y su impacto sobre los medios y la libertad de expresión, a partir de decisiones y acciones que le impactaron negativamente.

Como bien lo expresara Ángel Alayón, editor del portal Prodavinci, en la presentación del libro Saldo en rojo. Comunicaciones y cultura en la era bolivariana: El uso de los medios de comunicación para la perpetuación del poder es la negación de la democracia. La democracia requiere medios libres, donde lo plural sea el signo. El poder que desea perpetuarse requiere de medios en los cuales las ideas incómodas estén ausentes y a las críticas se les moje la pólvora: medios libres de oponentes, libres de alternativas.

@infocracia