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Richard Blanco

Salario de hambre

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Estamos transitando momentos difíciles en nuestra patria. Me he referido en reiteradas oportunidades al tema de la inseguridad en Venezuela, el cual preocupa a propios y extraños, pero quiero comentar que hay otros temas de interés nacional que llegan a lo más profundo de cada uno de los ciudadanos, no importa el nivel profesional, el color político. ¡No importa nada! Pero lo que sí es cierto es que golpea de la manera más contundente y fuerte al estómago de la gran familia venezolana, y es la grave crisis económica por la cual atravesamos sin precedente alguno.

Ya todos sabemos que han ingresados a las arcas del país más de un billón quinientos mil millones de dólares por concepto de la renta petrolera y estamos sumergidos bajo la ineptitud de un gobierno que no ha sabido utilizar esos recursos para retribuírselos al pueblo en mejores obras y servicios que redundarían en mejor calidad de vida.

En el mes de enero del año 2014 hubo un aumento del salario mínimo de 10%, decretado por el Ejecutivo nacional que lo elevó de 2.973 bolívares a 3.270 bolívares. A partir del 1° de mayo se realizó otro incremento, esta vez de 30% por lo cual, el salario mínimo pasó de 3.270 bolívares a 4.251,78 bolívares que al sumarle el monto de los tickets de alimentación calculados a razón de 1.351 bolívares, el ingreso mínimo mensual quedaría establecido en 5.602,78 bolívares. Ahora bien, Maduro señala este aumento como el más importante de la región, y asegura que el venezolano tiene el salario mínimo más alto, y detalla que es equivalente a  674,82 dólares, puesto que lo calcula a la tasa oficial de 6,30 bolívares por dólar que, al cambio, representa 4.251,78 bolívares.

Sin embargo, a criterio de Francisco Ibarra, especialista en la materia y representante de la firma Econométrica, “al utilizar una tasa de cambio promedio equivalente a 15 bolívares por dólar, debido que la economía se rige por 3 paridades, el salario mínimo en Venezuela se ubica en este momento en 283,25 dólares”.

Otro planteamiento es el del venezolano común, el de Juan Bimba, que al ir a una bodeguita o supermercado se encuentra con la triste realidad de que al pagar un kilo de queso (cuando se consigue), lo adquiere, pero cotizado en dólar negro, es decir, entre 70 y 79 bolívares por dólar; en este sentido estaríamos hablando de que si se toma en cuenta esta tasa referencial, el salario mínimo quedaría valorado en 53,81 dólares. ¡Esa es la realidad!

El régimen quiere hacer ver que el salario mínimo de nuestra gente es el más alto de la región, no obstante les voy a demostrar que miente, y a continuación argumentaré algunos sueldos mínimos evaluados en dólares de algunos países hermanos.

Argentina, 499 dólares; Paraguay, 407 dólares; Ecuador, 396 dólares; Brasil, 388 dólares; Chile, 372,8 dólares; Colombia, 321 dólares; Perú, 267,66 dólares; Bolivia, 173 dólares; y Haití, 89,28 dólares.

¿Para qué alcanza el salario mínimo del venezolano? ¿Qué se puede hacer con este miserable ingreso en un núcleo familiar? Según el último costo de la canasta familiar que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), publicado en el mes de febrero, el salario mínimo sería suficiente (según ellos) para comprar los 50 productos necesarios para la buena alimentación de cada persona. Este ente gubernamental, la ubicó en 3.730,48 bolívares, es decir, 2,47% más del monto calculado para el mes de enero, que fue de 2.740,75 bolívares, pero, según Cenda, la canasta alimentaria se ubicó en 10.444,23 bolívares para el mes de abril de 2014.

Para las madres que hacen mercado la realidad es otra. La verdadera es la de la caja registradora cuando le suministran la factura de sus compras que les dice las mentiras del gobierno y nos alerta hasta cuándo se podrá soportar esta bomba de tiempo que no podrá ser desactivada por nadie. 

Se concluye de esta forma que cualquier trabajador que gane el salario mínimo tendrá que acumular 3 de ellos para que, en el peor de los casos, pueda ser cierto el planteamiento que hace el gobierno. Paso a continuación a detallar algunos precios de productos que la red Mercal “ajustó” recientemente : aceite (cuando se consigue), pasó de 4,3 a 6 bolívares, con un incremento de 38%; arroz (cuando se consigue), pasó de 1,69 a 2 bolívares, con un incremento de 18%; azúcar (cuando se consigue), pasó de 1,72 a 3 bolívares, con un incremento de 74%. No obstante, al revisar los precios de los supermercados privados la inflación pone al descubierto ese golpe del cual hablo al bolsillo de la gente, un kilo de pollo (cuando se consigue), pasó de 18,73 a 50 bolívares con un incremento de 180%, solo por citar un ejemplo.

¡Así las cosas! Señores del régimen, o corren o se encaraman.


*Diputado a la Asamblea Nacional. Presidente (e) de Alianza Bravo Pueblo