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Nicolás Bianco

Sairam Rivas y Marcos Coello

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Sairam Rivas y Marco Coello son dos valientes jóvenes venezolanos que hoy son presos políticos. Presos de la dictadura más perversa y criminal que haya padecido Venezuela hasta el presente. Pertenecen a la generación de estudiantes que en su significativa mayoría son universitarios y que serán conocidos en el futuro como integrantes de la “primera generación de estudiantes democráticos del siglo XXI” que iniciara su incansable devenir en el año 2007.

Sairam es estudiante de la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de nuestra Universidad Central de Venezuela, preside el Centro de Estudiantes. Una escuela cuyo espíritu democrático es indiscutible y en cuyas aulas los jóvenes se preparan para trabajar en los diversos aspectos de la vida de sus conciudadanos en los entornos sociales donde habitan. Junto a sus profesores y el personal de apoyo, son gente de paz y defensores a ultranza de la autonomía universitaria. Los he visto felices, con las “pulsaciones aceleradas” propias de su corazón juvenil y mirando al futuro mientras reciben el diploma de grado de manos de la rectora Cecilia García Arocha Márquez.

He tenido el privilegio de conocer a Sairam luego de escucharla ejercer varias veces el derecho de palabra en el Consejo Universitario. Con dignidad y precisión, rodeada de sus compañeros, describió el triunfo épico que la llevó a presidenta del centro de estudiantes. También detallaría los cobardes ataques físicos y morales perpetrados por el grupúsculo oficialista que dirige el pistolero expulsado de la UCV.

Marco Coello es un estudiante de quinto año. Tiene 18 años. Aunque no lo conozco, pude escuchar la voz de su padre, el señor Coello, en la radio. De pronto me sentí parte del dolor, de la angustia y de la indignación que embarga a esta familia nuestra ante la nueva salvajada que solo puede provenir del militar delincuente y del testaferro civil que se crió en la impunidad.

Sairam y Marco son parte de los 3.153 ciudadanos venezolanos detenidos y reseñados en 113 días. Guardan luto como toda la Venezuela democrática por los 44 venezolanos asesinados. En sus celdas oyen las voces de 126 presos más. Reciben párrafos de esperanza y fortaleza de Iván, Leopoldo, Enzo, Daniel, mientras envían el abrazo solidario a María Corina Machado. Difamada y herida físicamente, como es el caso de Sairam y otras estudiantes de Trabajo Social, la protegen ante el vil ataque público proferido, con odio, desde Miraflores, que tilda a Machado de “asesina” y con el que se comete un nuevo delito moral.

Calle y voto. Voto y calle. Firmas. Protesta sostenida. Denuncia específica. Resistencia con creatividad. Somos una mayoría irreversible. Viviremos episodios como los de San Diego y San Cristóbal muchas veces más. Se acabó el caer en la trampa del “diálogo” y de los esquiroles que infiltrados o pagados nos dividen. Trabajar con los conglomerados populares chavistas merece reconocimiento.

Seamos sinceros con gestionar a cada instante el gesto que refleje una unidad nacional férrea. La lucha de Sairam y Marco prosigue. Nuestro “preso mayor”, Iván Simonovis, nos guía. Millones de venezolanos padecen con hidalguía las gravísimas condiciones socioeconómicas y sobreviven. Reclaman la unidad. Así pronto saldremos de la tiranía. Sairam y Marco y todos los venezolanos de buena voluntad nos esperan para ser libres y seguir adelante.

@nbiancoucv