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Luis Manuel Aguana

Ruta hacia la libertad

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@MariaCorinaYa: “Esta etapa d la Ruta tiene 3 pasos:1.Gran alianza nacional 2.Renuncia d Maduro 3.Renovación d Poderes Púb p constituyente o enmienda" (en https://twitter.com/MariaCorinaYA/status/475711486418227200). Allí resumido en los 140 caracteres de Twitter, el fondo de la propuesta realizada en la concentración de la plaza Brión de Chacaíto el domingo 8 de junio. En virtud de la trascendencia del mensaje considero importante dedicarle algunas líneas al análisis de esto porque creo que se han esgrimido algunos supuestos que deben precisarse para que todos estemos claros sobre lo que en realidad se está hablando.

La nota publicada por Voluntad Popular en relación con el evento señala: “Primer paso. Una unidad amplia, de abajo para arriba, todos articulados en un movimiento social. Segundo paso, organizar esa unidad amplia para pedirle la renuncia a Nicolás Maduro, de punta a punta en toda Venezuela. No es magnicidio ni golpe de Estado, es ¡renuncia Maduro! Tercer paso, hacer un pacto social para lograr el cambio de los poderes públicos, vía constituyente o enmienda” (ver “VP, MCM y estudiantes plantean ruta hacia la libertad para lograr la Constitución de un nuevo gobierno de unidad nacional”

http://url.snd6.ch/visu-BF19B5BB-A4DA-433B-A0D0-D0C3A0019941-313905042-386785-08062014.html).

El primer paso indicado, una “unidad amplia” o “gran alianza nacional” tal y como se esgrime allí, no se organiza alrededor del objetivo de pedirle la renuncia a nadie, así como una constituyente no se convoca para descabezar los poderes públicos. El autor de la expresión y del concepto de gran alianza nacional fue Diego Arria. Una de las definiciones más completas la dio en uno de sus famosos “Cafecitos” luego de lo que él llamó la derrota monumental del 16-D de 2012:

“El liderazgo significa inspirar a toda una sociedad. Para eso yo creo que aquí nosotros tenemos que crear, promover una gran alianza nacional, donde estén líderes juveniles, Iglesia, academias, gremios, sindicatos, empresarios, más allá de la MUD. La MUD es muy importante en el manejo de los partidos políticos, pero no es suficiente. Siempre he pensado que un pequeño grupo de partidos políticos no puede montarse en la espalda la responsabilidad de que perdamos nuestras libertades, porque luego no tendrán cómo resarcirlo. La única manera de que nosotros tengamos una representatividad legítima, creíble, transparente, independiente es una alianza nacional. No es que desplace ni es que haga acabar a la MUD, pero sí que la amplíe de una manera notable. La MUD puede ser parte de una alianza nacional. En el fondo yo creo que es un ejercicio que los propios directivos de la MUD tienen que hacerse a sí mismos. Son muchos años de equivocaciones, son muchos años de errores. Es bien cierto que hay muchos aciertos también en el camino, pero cuando estamos ante una situación como la que enfrentamos hoy en día todo tiene que modificarse, todo tiene que repensarse…” (resaltado nuestro) (ver Derrota monumental - Cafecito #29 Especial http://youtu.be/6zD-EUfTxfc minuto 6:57).

Quise transcribir la totalidad de la intervención de Arria en relación con la gran alianza nacional porque así es que tiene que pensar el liderazgo político ante una coyuntura tan grave como la que estamos viviendo ahora, mucho peor que la que sufrimos luego de la derrota del 16-D de 2012. No existe tal “representatividad legítima, creíble, transparente e independiente” de la oposición venezolana. La MUD dejó de representarnos y negocia con el gobierno a espaldas de los intereses del país. De haber existido esa gran alianza nacional en los términos que Arria indicaba, no les hubiera sido posible a los partidos alrededor de la MUD habernos traicionado en una mesa de “diálogo”.

Al haberse desatado los demonios de la persecución política sin distingos de ninguna naturaleza, los liderazgos deben pensar como líderes de Estado, casi diciendo aquí estadistas, yendo más allá de la situación inmediata. Sí, Maduro se irá pero no porque “se lo pida” un movimiento de oposición, sino porque esa gran alianza nacional se articule como una sola entidad de representación nacional en contra de un Plan de la Patria comunista, y se lo exija de manera soberana y constituyente sobre los poderes constituidos del Estado. Y eso nos lleva a comentar el segundo paso indicado acerca de “organizar esa unidad amplia para pedirle la renuncia a Nicolás Maduro, de punta a punta en toda Venezuela”.

Viendo el concepto anterior de alianza nacional, se hace una alianza como esa para darle un frente legítimo opositor al régimen, sin distingo de quién esté al frente como persona. Mañana puede no ser Maduro porque el imperio cubano de los Castro decida cortarle la cabeza al títere actual por inconveniente. Vendría otro que bien podría ser Ramírez, el que les garantiza los reales, o cualquier otro comunista que pongan los Castro. Si Maduro renuncia, vendrá otro en 30 días con el CNE del régimen y ¿qué haremos luego en ese momento? ¿Pedirle la renuncia al que venga? Entonces el problema es el sistema, que debemos combatir como un todo, y el Plan de la Patria, que ya nos están aplicando y que marcha sin pausa de manera cada vez más acelerada.

Teniendo una gran alianza nacional legítima y representativa, y que hay ciertamente que construir, no se usa esa herramienta para “lograr el cambio de los poderes públicos”, y aquí comentamos el tercer paso del anuncio. La usamos para propiciar un cambio de proporciones en el sistema político y constitucional del país. Los poderes públicos serán removidos como una consecuencia de ese cambio político. Y para hacer eso es necesaria la vía constituyente, no la vía de la enmienda. ¿Y por qué? Porque hay que cambiar de manera estructural el pacto social en Venezuela para corregir las severas deficiencias que nos llevaron, primero, a 1998 y, después, a esta deplorable situación del país. Esa es nuestra propuesta con el proyecto país Venezuela (ver http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/).

Lo expresado aquí va más allá de malas interpretaciones. Los anuncios hechos por VP y María Corina Machado apuntan ciertamente a algo que deseamos los venezolanos, que es el cambio inmediato de un régimen que resulta insoportable para todos nosotros, pero al no apuntar conceptualmente al sitio correcto se puede confundir la apreciación opositora de cómo afrontar el problema. Es posible que algunos factores deseen cambiar al “gobierno” o mejor dicho a “quienes nos desgobiernan” de una manera inmediata y todos lo queremos también. Pero no se usa una constituyente o una reforma constitucional para eso, aunque este cambio resulte como una consecuencia.

Algunos venezolanos deseamos que no vuelva a ocurrir esto que nos está pasando nunca más, y que se recuperen, entre otras cosas, los mecanismos de control de los gobernantes, cuyos resortes institucionales fueron destruidos deliberadamente por el régimen. Algunos queremos que la siguiente república no sea una “mejor” quinta, así como tampoco queremos que sea una nueva versión de la cuarta –incluso con algunos de sus mismos personajes–, so pena de que nuestros hijos y nietos vivan este mismo infierno dentro de unos años. Nuestro concepto de la ruta hacia la libertad no solo pasa por el rescate del país y su soberanía entregada de manera traicionera por el régimen, sino por la construcción de uno nuevo para nosotros y las próximas generaciones.

http://ticsddhh.blogspot.com/ luismanuel.aguana@gmail.com @laguana