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Corina Yoris-Villasana

Roland Barthes y El sistema de la Moda

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Estamos en el año del centenario del natalicio de Roland Barthes, nacido en Francia en el año 1915, filósofo, escritor, ensayista y, sobre todo, semiólogo. Cualquiera de los estudiosos de la producción literaria de Barthes diría que forma parte integrante de la llamada escuela estructuralista, además de apuntar que tuvo una gran influencia de los lingüistas Ferdinand de Saussure, Émile Benveniste, y Jakobson; igualmente de la antropología de Claude Lévi-Strauss. Es considerado una de las figuras más relevantes en el desarrollo de la semiótica. Su interés por esta disciplina y su fuerte interés en la lingüística lo conduce a interesarse por la Moda.

Su obra Le système de la Mode, publicada en 1967,  es una disertación detallada sobre la Moda escrita; es decir, sobre lo que él mismo denomina la “traducción” que se hace del vestido real. Explica que su escogencia del vestido escrito, ese que aparece en las revistas donde se describen con minuciosidad, responde a una razón esencial: es imposible desprenderse de la palabra escrita en cualquier sistema; la moda no corresponde a ninguna entidad existente susceptible de ser descrita. La Moda (así en mayúscula, como el propio Barthes aclaró diciendo que así evitaba que se confundiera con “fad” que podría traducirse como “moda pasajera”) está contenida en los objetos, o en la manera en que son descritos. De esta manera, se centra en analizar lo que él denomina los “signos escritos de la Moda” que se pueden encontrar en los magazines.

Esta obra de Roland Barthes ha sido recibida por la crítica de diversas maneras. El hecho de haber restringido su análisis al “vestido escrito” le trajo severas críticas y objeciones. Bastaría con recordar que Umberto Eco, el gran escritor y semiólogo italiano, conceptúa la obra de Barthes como “clásico”, aunque manifiesta su inconformidad con la restricción del objeto de estudio. Dice explícitamente que ello le impide “abordar inmediatamente la Moda como un lenguaje visual debidamente articulado”.

Más allá de las profundas críticas hechas a El sistema de la Moda, habría que releer sus páginas para comprender que constituye una aguda reflexión sobre el tema. Partir de dicha reflexión para analizar el papel que desempeñan los distintos medios de difusión sobre la Moda y sus efectos, ya es suficiente para reivindicar la obra.

Barthes se pregunta en los inicios del libro: ¿Por qué la Moda habla de manera tan abundante sobre el vestido? Responde que por razones económicas y explica que: “La sociedad industrial está condenada a formar consumidores que no calculen; si los productores y compradores de vestidos tuvieran una conciencia idéntica, el vestido solo se compraría (y se produciría) al ritmo, bastante lento, de su desgaste”. Es tal la importancia que reviste el estudio de la Moda que basta con recordar desde la perspectiva empresarial que esta industria posee un peso sumamente significativo en la economía de cualquier país. Bastaría con examinar cómo está constituida para advertir que ella involucra a una serie de empresas que están vinculadas, de una u otra forma, con la producción de los elementos que constituyen la Moda.

Siguiendo por un momento el método de Barthes, pulso sobre un enlace en alguna red social que me lleve a una revista donde se anuncien los distintos estilos en boga y aparece la descripción del vestido de la temporada u ocasión especial, acompañado de la consabida fotografía; pero esta no recoge aquello que sí expresa la descripción: “Boho setentero: acabamos de vivir un fuerte revival sesentero y nuestro cuerpo pide un look más bohemio con flecos, vestidos étnicos, crochet y pantalones acampanados. El look clásico de los festivales fue muy aplaudido en los desfiles de House Of Holland, Tommy Hilfiger, Emilio Pucci y Valentino”. A su lado, una profusión de imágenes que reflejan lo dicho en el texto. Son vestidos diferentes, según el método descrito por Barthes; unos, parafraseándolo, los materiales de los vestidos son las formas, los flecos, los colores; los otros, el vestido escrito, son las palabras que lo describen.

Hermoso y apasionante mundo el de la Moda y toda su significación. Vale la pena celebrar el centenario de Barthes releyendo El sistema de la Moda.

@yorisvillasana