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Luis Giusti

Revolución en EE UU . . . ¿y en el mundo entero?

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La Agencia Internacional de Energía (IEA) acostumbra publicar en Noviembre un informe llamado Visión Global de Energía, WEO (World Energy Outlook). En el WEO de 2008 la IEA lanzaba una alarmante advertencia acerca de la futura disponibilidad global de petróleo. En palabras de su economista jefe, Fatih Birol: “Estamos muy preocupados por el futuro suministro petrolero”. La IEA basaba su pesimismo en resultados alarmantes de un estudio global de las tasas de declinación en campos petroleros. “Necesitamos descubrir nuevas Arabias Sauditas”, advirtió Birol. Cuatro años más tarde, el WEO toca una tonada muy diferente. “El mapa petrolero global está cambiando”, anunciaba el WEO de noviembre de 2012. “Está siendo redibujado para reflejar el resurgimiento de petróleo y gas en Estados Unidos, y la expansión global de la producción de gas no convencional”. En el mencionado WEO, la IEA se plantea la pregunta: “¿Estamos encontrando suficiente petróleo para sostener la actual producción?”. En esta ocasión la respuesta es rotundamente afirmativa.

El WEO subraya que no solamente Estados Unidos está lanzado en una revolución de petróleo en esquistos y otras rocas compactas, sino que el resto del mundo también parece contener inmensas acumulaciones no convencionales de petróleo. El informe añade que la relación global reservas/producción de petróleo ha aumentado sostenidamente en años recientes, y a finales de 2011 alcanzaba 55 años.

En lo tocante a reservas de gas natural no convencional, el mundo entero está en cuenta de la revolución en marcha. Pero el WEO de 2012 es también muy positivo acerca del desarrollo de reservas convencionales de gas natural. Subraya la IEA que “los descubrimientos de campos de gas han continuado a un firme ritmo en países tan distantes como Irán y Mozambique”.

De acuerdo con el BP Statistical Review of Energy la prestigiosa publicación anual de la gigante petrolera británica, en 2001 las reservas probadas globales de petróleo sumaban 1.046 millones de barriles. 11 años después, en 2012, después de haberse consumido globalmente cerca de 325 millones de barriles, las reservas probadas han aumentado a 1.652 millones de barriles. De igual manera, en 2001 el informe anual de la BP calculaba las reservas globales de gas natural en 150.000 bcm (billion cubic meters = millardos de metros cúbicos). En 2012, después del consumo de 30.000 bcm de gas, las reservas alcanzaron 208.000 bcm. Es importante hacer notar, que a lo largo del mencionado periodo el consumo de petróleo aumentó en 13%, mientras que el de gas natural aumentaba en 34%.

Aunque nunca tendrá la popularidad de la revolución de Internet, esta revolución constituye, sin lugar a dudas, una de las historias de mayor éxito en muchas décadas, y su origen se le debe al petrolero texano George Mitchell, cuya perseverancia durante casi dos décadas en los esfuerzos por fracturar los esquistos de Barnett, ubicados entre Dallas y Fort Worth, culminó exitosamente en 1998.

Sin embargo, el ambiente de los recursos no convencionales enfrenta todavía importantes retos. La geología aún requiere mucho estudio, el mapa global es impreciso, imponiendo incertidumbre en las empresas acerca de en dónde buscar. En muchos casos no se conocen con precisión los costos y la sensibilidad económica a las variaciones de precios. A eso hay que sumar los riesgos por el lado de la demanda debidos a la crisis económica en Europa y la elevada deuda de Estados Unidos. Pero como bien dijo en una ocasión el brillante economista de MIT Maury Adelman: “Para saber las reservas petroleras finales y el pico petrolero, tendríamos que saber el conocimiento final y el pico del conocimiento, del ingenio humano y del desarrollo tecnológico”. El trabajo de George Mitchell es la mejor muestra de que esta nueva revolución llegó para quedarse.