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José Rafael Avendaño Timaury

Revocatorio

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La MUD anuncia que el 23 de enero informará: “…Cual será la vía apropiada para vencer la crisis social y económica”. Conoceremos las formas y los modos para hacerlo en virtud de que la Asamblea Nacional comenzó a ejecutar los diversos ámbitos de su competencia: Designo las direcciones de las Comisiones Parlamentarias; recibió al Presidente para el informe de su gestión; nombro a la Comisión Especial para el estudio del Decreto de Emergencia Económica para proceder a establecer la decisión correspondiente. Una vez conocido el recule de los ministros a comparecer ante la Asamblea Nacional cometiendo un nuevo desacato constitucional, agravando la crisis política... Las razones esgrimidas no pudieron ser más baladíes. ¡Un vicepresidente en negativo que persiste y se niega a ser debidamente revelado! Faltaría solamente abordar con decisión la propuesta política complementaria y definitiva. Me permito expresarla a continuación.

La Crisis Nacional mantiene como ingredientes fundamentales los aspectos políticos, económicos y sociales de manera indivisible. Ninguno tiene prelación sobre el resto; ya que es inútil implementar medidas de carácter económico y social dejando indemne a quien detenta el poder ejecutivo, único a quien corresponde implementarlas. En la Venezuela actual es imposible hacerlo por la sencilla razón de que la cabeza del ejecutivo no tiene la intención de modificar su conducta. Resumiríamos la argumentación afirmando que la presencia del actual Presidente de la República, haciendo uso de sus atribuciones constitucionales, hace imposible la confección de los cambios globales, necesarios y oportunos para resolver la crisis… ¡Así de simple!

Los artículos 6, en concordancia con el artículo 233, de la Constitución Nacional (1) tienen una connotación de actualidad de primer orden. Poseen una claridad meridiana inmune a cualquier “interpretación” tendenciosa por parte de la Sala Constitucional del TSJ. Esta normativa nos permite a los venezolanos procurar, manifestando a viva voz la consigna –en otro tiempo peligrosa por ser aparentemente subversiva al no ser debidamente desarrollada- de:¡Nuevo gobierno ya! Esta sería la tercera pata del taburete donde reposaría el asiento idóneo para la resolución de la crisis política, social y económica. Su planteamiento, sin ambages, es indiscutiblemente constitucional, ajustada a derecho y , por sobre todas las cosas, viable.

…Hemos oído con atención algunas propuestas manifestadas por partidos y personalidades opositores referidas a la actual coyuntura: La modificación del texto constitucional, disminuyendo la duración del periodo presidencial y aboliendo la reelección indefinida. Otros insisten en la instauración de “diálogo fecundo” entre el gobierno y oposición para concertar soluciones puntuales a los aspectos económicos y sociales; obviando lo sustantivo, en mi criterio, para obtener objetivamente el fin deseado: ¡Lo político! Otros, en onda parecida, proponen la apertura de una “Negociación Política” formal entre el gobierno y la MUD.

…Mención aparte merece la posición asumida por el Gobernador del Estado Lara. El y sus seguidores se proclaman de oposición. Ideológicamente se identifican con el socialismo, denominándose progresistas. Consideran que es factible el diálogo con el gobierno gestionando implementar negociaciones políticas para solventar la crisis económica. El vetusto dilema de Hamlet revive dramáticamente en ese sector; a la caribeña: ¿Mariscos o moluscos?

A partir de la Segunda Internacional, en los pretéritos comienzos del siglo XX, ubicarse en el campo socialista constituía un reto intelectual y un proceso de adaptación a las condiciones puntuales de cada país; con el añadido, desde el punto de vista teórico, del papel a ser desempeñado por el proletariado y el campesinado; con el complemento de la emergente clase media y de la llamada “burguesía progresista”. Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces. En Venezuela cobijarse bajo el alero de la social democracia es de uso común. Exceptuando a la democracia cristiana y a los seguidores del liberalismo económico remozado, muchos compatriotas tienen simpatía por esa opción ideológica. AD, UNT, ABP, VP, BR etc., pertenecen a la social democracia o manifiestan su adhesión. Otros se denominan socialistas a secas. En el partido PJ militan personas que son o vienen de esa tendencia, cohabitando en una sui géneris convivencia. Los que apoyan al gobierno se denominan socialistas del siglo XXI y el PCV insiste en resucitar, desempolvándolo, el marxismo leninismo.

… Estos breves comentarios nos permiten concluir que la Crisis Nacional venezolana no es producto de factores derivados de la aplicación gubernamental de una concepción meramente ideológica; ni que para su solución se requiera implementar postulados amalgamados bajo ese rubro. Hay socialistas de toda ralea arropados bajo ese arcaico criterio. No puede existir ningún revolucionario, por más que se adorne bajo una ilustrada teoría, si acomete impúdicamente contra la cosa pública cometiendo delitos tipificados en la normativa penal ordinaria. Lo mismo pudiera ser aplicado a los social cristianos, neoliberales etc., también transgresores de normativas legales. Quienes la practiquen son simplemente delincuentes sin apellido alguno. La honestidad y la ética están asentadas sobre cualquier otro valor. Para la solución de la crisis que nos agobia se requiere, eso sí, de un amplio entendimiento nacional; propiciando acuerdos puntuales y pragmáticos; donde participemos todos los venezolanos, independientemente de cualquier inspiración ideológica.

La hambruna en pleno desarrollo, producto del desbarajuste económico; el alto índice de criminalidad; producto de la inseguridad personal y jurídica; el mal funcionamiento de las instituciones que conforman el Estado y todas las demás desviaciones antidemocráticas que hacen nugatorio el cabal ejercicio republicano son producto única y exclusivamente del mal manejo de la cosa pública, de la corrupción administrativa y de la falta de previsión ante los imponderables que todo Estadista, que se precie de serlo, debe precaver. La situación económica, no es producto únicamente del bajo precio del petróleo a nivel internacional. Esta disminución lo que ha hecho es acelerar el proceso de disfunción republicana venezolana en el área política, económica y social.

La solución efectiva de la Crisis Nacional transita exclusivamente por la constitución de un ¡Nuevo gobierno ya! Producto del debido proceso establecido a través del Referéndum Revocatorio. Con su culminación electoral en el primer semestre del año una vez aprobado. Aplicando sin cortapisas las normativas constitucionales: “…Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del periodo constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva…”. (Parágrafo tercero del artículo 233 constitucional).

…Mientras tanto, la Asamblea Nacional debe continuar el ejercicio pleno de sus atribuciones a pesar de todas las trabas y desacatos. Elegirá los nuevos poderes de rango constitucional (TSJ, CNE, FGR, CGR DP) con irrestricto cumplimiento de la Carta Magna. De igual manera se deberán aprobar las nuevas leyes que coadyuvarán al reordenamiento institucional pleno de la república. Por último es menester ampliar el equipo encargado de dirigir el proceso. Con el necesario acuerdo político propiciador de estos cambios (para el proceso revocatorio y los acuerdos políticos derivados).La redacción de un Programa mínimo de Gobierno (mediante la consulta amplia a los diversos sectores nacionales) a ser aplicado por el nuevo Presidente Constitucional electo este año; cuyo mandato concluiría en el año 2019. La escogencia del mismo debe ser producto de una Negociación Política (con mayúsculas) donde se comprometería, el designado, a no aspirar a la reelección presidencial una vez concluido el actual periodo y a cumplir fielmente todo lo prometido en la propuesta programática.

Notas:

1.- Artículo 6 CN: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”.

Artículo 233, primer párrafo: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato…”. (Los subrayados son míos).

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