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Leopoldo López

Resteados con Venezuela

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Seguimos recorriendo Venezuela, escuchando los problemas que aquejan a nuestros hermanos en cada rincón del país, y que no encuentran solución en un Gobierno central despreocupado ante el drama cotidiano de los venezolanos y que además adelanta una feroz ofensiva centralizadora en medio de su apetito insaciable de poder.

En el pasado artículo expuse las razones por la cuales creo que el estado Nueva Esparta debe votar por un hombre como Morel; Lara, por Henri Falcón; los aragüeños, por Richard Mardo, y los trujillano, por José Hernández. Sucre merece un gobernador como Hernán Núñez; Bolívar, uno como Andrés Velásquez; Portuguesa, a Iván Colmenares, y los cojedeños, a un hombre como Alberto Galíndez.

El próximo 16-D es el momento de defender nuestras regiones, consolidar los liderazgos que encabezan gestiones eficientes y conquistar nuevos espacios para llevar paz, bienestar y progreso a millones de venezolanos.

Es hora de darle al estado Falcón un gobernador combativo como “Goyo” Graterol, comprometido con el progreso y capaz de resolver los problemas de luz, agua e inseguridad que aquejan cada día a los falconianos, atropellados por un Gobierno regional servil e incapaz de defender sus derechos.

Estamos seguros de que Pablo Pérez es el líder fuerte, sobrio y capaz que necesita el estado Zulia. Un hombre que ha desarrollado una gestión marcada por la innovación, la sensibilidad social y la gerencia pública eficaz, que debe seguir avanzando cada día en la construcción de un Zulia de progreso y tranquilidad para todos.

Es tiempo de que esos hombres y mujeres del llano, que comprometen su vida a trabajar con amor y esfuerzo la tierra, sean apoyados desde las gobernaciones de Apure y Barinas por líderes arraigados en sus estados como Luis Lippa y Julio César Reyes, que muestran una sobrada reputación de eficacia en la gestión de los recursos y que han sido hombres de amplitud, diálogo e inclusión, imprescindibles para darles voz a todos en una región donde reinan el silencio y el miedo.

Del otro lado de Venezuela, en el delta del Orinoco, necesitamos el liderazgo valiente de Arévalo Salazar para rescatar uno de los rincones olvidados por el Gobierno central, donde reina la pobreza y los recursos petroleros salen para Caracas, pero no regresan en forma de inversión pública y desarrollo. Delta Amacuro necesita un nuevo gobernador para que se convierta, de una vez por todas, en una prioridad nacional.

En los Andes vamos a consolidar la mayoría democrática sólida que demostramos el pasado 7-O, con la reelección de César Pérez Vivas en Táchira y la conquista de la Gobernación de Mérida con Léster Rodríguez, líderes firmes y combativos, fundamentales en la lucha democrática contra el embate centralista y comprometidos con el bienestar y la tranquilidad de los tachirenses y merideños.

Yaracuy necesita un liderazgo honesto y comprometido como el de Biagio Pilieri, que ha demostrado capacidad de organización, gerencia eficaz y, especialmente, amplitud y solidaridad con el prójimo. Como víctima directa de las arbitrariedades del Estado, ha entendido que es momento de pasar la página de la confrontación y el odio en Venezuela.

Y en el estado Miranda no hay ninguna duda: la mejor opción es la de mi hermano Henrique Capriles, quien no sólo ha consolidado una gestión excelente para cambiar la vida de miles de personas; también ha sabido sembrar un liderazgo sereno y sólido, capaz de encontrar a los mirandinos en un solo camino: el del progreso para todos por igual.

La cita es en poco más de dos semanas, y no podemos perder la oportunidad de llevar a todos los rincones del país el aire fresco de una alternativa política capaz de ilusionar, de plantear soluciones eficaces a los problemas del día a día y de defender el modelo democrático del Estado federal de Derecho y de justicia plasmado en nuestra Constitución. Fuerza y fe, Venezuela.