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Antonio Ecarri Bolívar

Respuesta de un socialdemócrata a Leopoldo López

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He leído con detenimiento la misiva pública que Leopoldo López nos enviara, recientemente, a los socialdemócratas venezolanos, la que por ser oportuna y pertinente vale la pena responder.

Leopoldo en su carta recuerda que su abuelo fue ministro de Betancourt en el gobierno octubrista, y esa gestión no la olvidamos los adecos, pues tenemos memoria larga y también corta (Henry Ramos, dixit).

Conocí al abuelo de Leopoldo a través de un adeco, que sigue siéndolo, un petrolero de conocimiento y vocación: el ingeniero Arévalo Guzmán Reyes. Juntos compartimos, hace años, una larga tarde de agradabilísima conversación gastronómica y espirituosa, como debe ser. Allí, en ese gratísimo encuentro, recuerdo vivamente que Eduardo Mendoza Goiticoa nos ratificó su independencia partidista, pero igualmente su indoblegable solidaridad con el pensamiento de Betancourt, a quien consideraba un hermano. En fin, que no tenemos dudas de la genética socialdemócrata de Leopoldo, aunque es necesario hacer otras precisiones. Veamos.

Para ser coincidentes con el pensamiento de Betancourt, quisiéramos saber en primer lugar la posición de Leopoldo López sobre el necesario cambio de mentalidad atrasada y caudillista que sustituye el “nosotros” por el “yo”, porque es angustiante saber, porque lo hemos padecido en AD, la inveterada costumbre de algunos líderes que tan pronto obtienen alguna notoriedad se creen imprescindibles y llegan al extremo de pensar que sus méritos, pocos o muchos, se lo deben a algún designio celestial y no al trabajo en equipo, imprescindible en toda labor societal. Ya decía Manuel Caballero que el paradigma más notable de la generación del 28 fue el haber cambiado el “Yo” por el “nosotros” que es la respuesta del partido político frente al caudillo de las montoneras.

En segundo término, quisiéramos saber, porque no lo define en su carta, en qué principios basa Leopoldo su militancia socialdemócrata. Porque de ser ciertas sus convicciones de izquierda (lo que celebraríamos de veras), deberíamos conocer la posición de Leopoldo y su partido, por ejemplo, sobre el tema de la privatización de Pdvsa, que sus antiguos compañeros de PJ parecen sostener. No tomo este caso al azar, porque en AD somos intransigentes con el principio según el cual el Estado venezolano no debe renunciar a la propiedad de los yacimientos estratégicos que, estando en el subsuelo, son propiedad de la nación desde que Bolívar lo decretó, y cuyos recursos no deben ser utilizados para enriquecer a unos pocos, sino para utilizarlos en obras para las grandes mayorías nacionales en salud, educación y bienestar. 

Otra precisión, estimado amigo, que en AD queremos conocer es el pensamiento suyo y de VP sobre la irrenunciable, por el Estado, orientación de la educación pública y laica, política contenida en la tesis educativa de nuestro partido. Porque siempre hemos considerado, en Acción Democrática, que la educación privada es necesaria para coadyuvar en la hermosa tarea de promover ciudadanos en vez de funcionarios, pero su orientación debe ser privativa del Estado para suprimir desigualdades e iniquidades, pues las grandes mayorías no tienen capacidad financiera para educar a sus hijos en planteles privados y la educación pública ha sido, gracias a la gestión pública de los demócratas en el poder (sobre todo, perdóneseme la inmodestia, por AD) la gran niveladora social de los venezolanos.

También quisiéramos, en AD, conocer cuál va a ser la posición de ustedes, en VP, sobre la imprescindible ayuda del Estado al sector de los emprendedores, quienes forman parte de una nueva clase media insurgente, que estudia, trabaja y hace parte de ese inmenso conglomerado que es conocido, por los cientistas sociales, como el Sector Informal Urbano que, por no tener trabajo decente (según el criterio de la OIT), está desprotegido de las más elementales prestaciones laborales y de la seguridad social. Esta nueva clase social, en ascenso, es mayoría frente a una clase obrera diezmada por una política contraria al incentivo a la industria nacional, sobre todo de la pequeña y mediana industria, empleadora fundamental en Venezuela y abandonada a su suerte por este gobierno, junto con el sector informal existente en las grandes ciudades.  

En fin, amigo y compañero Leopoldo, esperemos que sobre estos y otros temas principistas e ideológicos coincidamos, para que tú y tu partido se incorporen a un gran frente de izquierda democrática que auspiciamos en AD y que reclama Venezuela para darle contenido, juntos, a una unidad que no tiene sentido si no definimos la orientación político-estratégica de un futuro gobierno, como el que espera la mayoría del pueblo venezolano: socialdemócrata e inclusivo, que auspicie el Estado de Bienestar, para que el necesario estímulo al sector privado no signifique renunciar a la justicia social que sigue reclamando nuestro pueblo olvidado por este régimen de oprobio.

Aclarando estos temas, debatiéndolos como propones en tu carta, esperemos que la concertación de fuerzas políticas afines ideológicamente se concrete, para luego incorporar a todos aquellos compatriotas que deseen salir de esta pesadilla hecha gobierno. Bienvenidos a la socialdemocracia, Leopoldo y VP… si coincidimos en estos temas.