• Caracas (Venezuela)

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Alexis Alzuru

Resistencia y expectativas

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El criterio según el cual el país se quedará tranquilo únicamente con un cambio de gobierno es cuestionado por las cifras que refieren los estudios de opinión. Sobre todo, es refutado por muchos datos que escapan de esas mediciones. Por ejemplo, los que están diciendo que una contracultura signada por la violencia y la desconfianza está mutando los patrones del comportamiento, la producción de riqueza e incluso resignificando el lenguaje y los modos de convivencia. Por eso, el éxito en este conflicto depende de ideas y expectativas más que del foquismo. Ensanchar la resistencia civil hasta convertir la derrota del gobierno en una aspiración irreversible, requiere asentar algunas convicciones. También necesita tiempo; tal vez un poco más del que muchos desean. Sin embargo, sus resultados serán superiores política y moralmente a la tesis que postula la expulsión exprés de Nicolás Maduro.

Ampliar la base social de quienes adversan al gobierno es el objetivo político que sintoniza con el estado anímico en el que se encuentra Venezuela. Para lo cual, la salida del oficialismo necesita alojarse en los sentimientos de la gente antes de acordar la vía y el momento de su ejecución. Sin embargo, esa meta supone enlazar un movimiento que supere los 10 millones de ciudadanos. Con lo cual la corriente de oposición con 7.500.000 personas se convertirá en una poderosa marea de venezolanos inspirados. Además, serían las ilusiones de ese pueblo reunificado las convocantes al proceso de cambio y no unos dirigentes o los lineamientos de algunos partidos. En este enfoque la premisa reconoce que el país está metido en una crisis de sociedad, no sólo de gobernabilidad. Postula que su reacomodo será lento; y se aparta de aquella opinión que ve en el corto plazo la salida de Nicolás Maduro.

La confrontación con el oficialismo será indefinida y, por lo mismo, agobiante. Por eso, el posicionamiento de expectativas ocupa un lugar clave en esta lucha por recuperar la salud de la democracia. El objetivo es tensar emociones por una temporada imprecisa, antes que fijar esperanzas inmediatistas. Por cierto, en esta etapa de pasiones crispadas la prudencia ofrece varios consejos que conviene recordar. La transparencia en la comunicación con el pueblo es uno, entre muchos. Esa sugerencia establece que la deliberación sobre asuntos estratégicos deje de reservarse a la directiva de los partidos. En esos debates la presencia de los ciudadanos es decisiva. Sobre todo, en el análisis de los problemas, obstáculos y riesgos que les afectan. Igual ocurre con la definición de las agendas y sus prioridades. En pocas palabras, la condición pública de las controversias sobre fines, medios, oportunidades y fechas de las acciones políticas es lo que permite sopesar los deseos de los ciudadanos. En el entendido de que la otra advertencia destaca que son las expectativas realizables las que disparan el compromiso y la participación ciudadana. 

La presentación de ideas y expectativas son determinantes para ganar esta confrontación con el oficialismo. Pues los hechos demuestran que Venezuela padece una enfermedad más radical que la debacle del presidente. Cantidad de datos corroboran lo estructural del trance. Por ejemplo, en febrero los estudios muestran que 47% de la población cree que el gobierno tiene capacidad para superar los problemas, mientras que 40% conserva expectativas positivas para el semestre próximo. Por si fuera poco, refieren que por lo menos 55% de los venezolanos siguen sin interesarse en la visión de la oposición. Por supuesto, no hace falta recodar que febrero fue el mes en el que se registró el pico más alto de la crisis de bienestar e inestabilidad.

La comunicación entre los dirigentes y la sociedad movilizada exige claridad y sinceridad. Las promesas insatisfechas alejarán la victoria. De allí que en el corazón de la opinión pública se tendrían que resituar expectativas con las que las mayoría estén dispuestas a involucrarse, no aquellas que sólo conquisten la voluntad de unos pocos sectores.  

 

*Profesor UCV