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Richard Blanco

Requisa y atropello

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En la cárcel se realizan permanentemente las denominadas requisas. Estas no son más que la revisión exhaustiva de los pasillos, aéreas comunes, baños y demás espacios de la prisión, sobre todo, y de manera muy especial, las celdas de los rehenes. Según algunas fuentes, como el Observatorio Nacional de Prisiones, en Venezuela se han realizado trabajos de investigación que indican que las 32 cárceles que existen en el país tienen una capacidad para instalar a 18.000 personas y en la actualidad hay un excedente de más de 33.000, lo que se traduce en 230% de hacinamiento. Sin duda alguna, esto trae consecuencias muy graves, como por ejemplo que se originen riñas por el hecho de hacer respetar “territorios”.

Recuerdo, sin haber cometido delito alguno, cuando por desgracia la injusticia venezolana, por casi un año de mi vida, me hizo prisionero en una de las cárceles más peligrosas como lo es la cárcel de Yare, que inicialmente fue construida para albergar a 850 personas; hoy existen más de 3.500. Recuerdo que estas famosas requisas se realizaban por lo menos cada 3 días, a cualquier hora y de manera sorpresiva. ¿Por qué? Para buscar armas, drogas, teléfonos o cualquier otro elemento de interés para las autoridades. Realizar este dispositivo estaba a cargo de un grupo “táctico”, “especial” que, supuestamente, era especialista en materia penitenciaria, denominado por los detenidos que llevaban más tiempo en el lugar como “el carro negro”, perteneciente a la Dirección de Prisiones del Ministerio de Interior, Justicia y Paz. Estaba integrado por una brigada de hombres y mujeres vestidos de negro, con pasamontañas, escopetas, rolos y escudos policiales.

Estos “funcionarios”, funcionarios del terror, ingresaban llevándose por el medio todo lo que encontraban, inclusive los pocos enseres y alimentos que teníamos dentro de las celdas, proporcionados con gran esfuerzo por nuestros familiares que en casi todos los casos debían pagarle a custodios y guardias nacionales para ingresarlos al recinto, debido a que el gobierno no abastecía una dieta “normal”; unos, habiendo cometido delito y otros, como nosotros, los presos políticos, que lo único que habíamos hecho era hablar en voz alta y disentir democráticamente de quienes en mala hora dirigen los destinos de nuestra querida patria Venezuela. 

El jueves pasado en la cárcel de Ramo Verde, a las 2:30 de la madrugada, durante una requisa fueron golpeados Leopoldo López, dirigente de Voluntad Popular; Enzo Scarano y Daniel Ceballos, exalcaldes, y el comisario Salvatore Luchesse.

Estos presos de conciencia fueron violentados después de una revisión realizada por funcionarios de la Contrainteligencia Militar. El abogado León Jurado denunció que “el ex alcalde Enzo Scarano ni siquiera se pudo parar de la cama y tenemos información que está totalmente morado. No sabemos si son golpes a mano, golpes con fusiles o con algún otro objeto contundente”. Durante la requisa a los detenidos se les decomisaron sus pertenencias personales y, como si fuera poco, luego de esta eventualidad, los cuatro ciudadanos habrían sido aislados del resto de los reclusos de la cárcel militar.

Por eso, hoy más que nunca, digo con prioridad que desde el palacio de Misia Jacinta siguen aplicando más represión, abuso de poder, aislamiento de inocentes, arbitrariedad, abuso psicológico y pare usted de contar cuántas injusticias han soportado los presos políticos, exiliados, perseguidos, estudiantes universitarios que luchan por el país de sus sueños, el venezolano de a pie, el venezolano de familia que lucha y trabaja para sobrevivir en lo que queda de Venezuela.

Algún día, más temprano que tarde, esos, que se han prestado para el hostigamiento del pueblo, pagarán por los delitos de lesa humanidad que han cometido porque nos podrán engañar a nosotros, pero arriba hay un Dios que todo lo ve, todo lo oye y todo lo sabe, y ante su justicia divina ya están señalados.

Amigos, presos políticos, exiliados y perseguidos, no desmayen, pronto se hará justicia y juntos podremos abrazar la alegría de la ¡libertad!; sigamos en la lucha y sacaremos adelante a nuestra querida Venezuela.


Richard Blanco

Diputado a la Asamblea Nacional por Caracas,

Ex preso político