• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Carlos Sánchez Berzain

Reloj que gira al revés: símbolo de la dictadura en Bolivia

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La dictadura en Bolivia ha puesto en el Edificio del Congreso, como “símbolo de cambio político”, un reloj que marcha al revés, con los números invertidos que van del 12 al 1 y con las manecillas que giran a la izquierda. El “reloj del sur”, ha sido presentado como señal de “tiempos de recuperar la identidad”, alegando que “en el sur nacen las ideologías que pretenden cambiar el mundo de injusticias del norte”. De esta manera, Evo Morales ha presentado el símbolo perfecto de su gobierno: argucias y dependencia que llevan a Bolivia para atrás. 

Sostener –en plena revolución tecnológica y comunicacional- que el eje de confrontación sigue siendo de izquierdas y derechas es un anacronismo. Los gobiernos democráticos llamados de izquierda respetan el capital y la propiedad privada, atraen inversiones externas, están abiertos a los mercados, firman tratados de libre comercio, alientan la libre contratación, achican el Estado ampliando el ámbito de la iniciativa privada y generan excedentes que les permiten ejecutar políticas sociales. Los gobiernos denominados de derecha, se esfuerzan por reducir la pobreza, invertir en educación, llevan adelante políticas sociales, privilegian a las minorías para incorporarlas al mercado, promueven el crecimiento de la clase media. Algunos ejemplos son Chile, Brasil, México, Uruguay, Perú, Dominicana.

En todo caso las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua tienen más de fascistas que de izquierdistas. Aunque traten de presentarse como de izquierda no lo son. Los líderes y partidos democráticos de izquierda los han repudiado o no forman parte de estos regímenes y en muchos casos están perseguidos. 

Que los relojes de Morales ahora marchen públicamente al revés, es la confesión de cómo y a donde llevan a Bolivia. Algunos ejemplos de lo que sucede en Bolivia desde la instauración de la dictadura nos muestran cuanto y como retrocede el país: 

- En materia de democracia Bolivia marcha al revés. Ha perdido la democracia y rige una de las dictaduras digitada por el proyecto castrista. Bolivia tiene hoy decenas de presos políticos, cientos de exiliados y de perseguidos. El dictador se “re-reelegirá” en octubre de este año, demostrando que “elecciones no son democracia”. 

- En derechos humanos y libertades fundamentales también al revés. Morales ha perpetrado múltiples masacres y atentados que encubre acusando a las víctimas sobrevivientes. Basta ver la denominada guerra del gas, Cochabamba (Urresti), el Porvenir en Pando, la Calancha, el Hotel Las Américas o Terrorismo en Santa Cruz, el atentado contra el Cardenal, Huanuni, Chapare, La Glorieta en Sucre, etc. 

- La libertad de prensa es un enunciado. El gobierno se ha apropiado de las principales redes y medios de comunicación y los que continúan en manos privadas sobreviven por la auto censura. 

- La división e independencia de poderes públicos es un cuento cruel. El poder legislativo es una célula de Morales. El poder judicial es el mecanismo de represión judicializada que ha criminalizado la política. Ya no hay independencia del Banco Central, de la Contraloría General, no ha fiscalización posible. Las Fuerzas Armadas y la Policía están subordinadas al poder político. La corrupción es política de estado.

- Liquidaron la República de Bolivia para sustituirla por el “estado plurinacional”. Buscan terminar con la “nación boliviana” expresión del mestizaje y reemplazarla por el proyecto de confrontación castrista con 36 nacionalidades que ni los bolivianos conocen. En lugar de la unión promueven lucha de clases, etnias, regiones, generaciones, gremios…todas las políticamente manipulables. 

- En economía mantienen el modelo que califican como neoliberal, al que repudian a diario, pero que los sostiene. Su gestión estatizada y centralista no tiene futuro, apoyados en el incremento geométrico del narcotráfico y la corrupción. El jefe del gobierno es el “líder máximo de los cultivadores de cocal ilegal”. El modelo económico en Bolivia es hoy el “neoliberalismo cocalero”. 

Así conducen a Bolivia, como su reloj: “al revés”.