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Rafael Palacios

2016: Reforma del Estado o más crisis económica

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Este nuevo año 2016 hace su aparición en una Venezuela que asusta y que se observa como perdida. Las predicciones económicas de especialistas, las cuales no lucen nada halagadoras, pero en todo caso más realistas que las de voceros del gobierno, preocupan mucho más por la profundidad y los continuos efectos que ocasionará la actual crisis en los próximos meses y años. Por eso, atender los desequilibrios económicos no podrán ser resueltos con acciones de inmediatez, aunque uno lo quiera.

Venezuela atraviesa por una recesión económica calculada al cierre de 2015 entre 6,7%  y 10%. Otros indicadores: déficit fiscal que luce inmanejable en aproximadamente 30%, disminución de las reservas internacionales que podrían amenazar en llegar a 10 mil millones de dólares, inflación que según organismos internacionales podría ser al cierre del año de 159%, aumento exponencial de los índices de escasez, falta de productividad, caída del salario real y perdida dramática de productividad por trabajador.

Con el adicional de la caída acelerada de los precios actuales del petróleo, las características que conforman la actual crisis económica plantean pensar que sin acuerdo político nacional que incluya a todos los factores políticos, económicos y sociales del país, no podrán conformarse las bases para salir de dicha crisis. Esto ha sido claramente analizado y es por ello la conclusión de que la confrontación política, la ingobernabilidad democrática, la falta de acuerdo y la limitación de pensar la crisis con pluralidad ha hundido a muchas economías.

En Venezuela, es hora de conceptualizar y darle estructura operativa y legal a un Estado moderno, a unas instituciones que funcionen y que sean eficientes. Y también es hora de darle el justo valor al papel del ciudadano en la solución de la crisis económica e incluir al conocimiento experto no sólo de políticos y economistas. Y es hora de avanzar hacia un Estado que forme una nueva conciencia social donde las demandas sean menos orientadas por el debate radical de derecha-izquierda, y en su lugar se creen estas por exigencias de mayor eficiencia política a los factores de gobierno y de oposición.

Ahora bien ¿Es esto suficiente en un acuerdo nacional? Pues no.

Se requiere plantear una nueva Reforma del Estado y con ello sustituir la inmediatez  por la estrategia con el fin de enfrentar los cambios. Se requiere de un nuevo Estado con mayores destrezas para reaccionar ante las contingencias y paradigmas del presente y futuro; un Estado capaz de garantizar en el mediano y largo plazo estabilidad política, crecimiento económico sostenido, inclusión y bienestar social. Con una nueva Reforma del Estado se podrían adaptar las instituciones que habitan aún en el pasado al presente; instituciones capaces de operar en el contexto de los actuales y futuros cambios políticos, económicos, tecnológicos y ambientales.

Es imprescindible transitar de un Estado ineficiente a un "Estado Empresarial" que administre con eficacia las empresas públicas y las haga rentables; y que fortalezca el papel económico y social del sector empresarial e industrial privado. El Estado ineficiente debe ser sustituido por un "Estado Innovador" que piense y desarrolle una nueva economía lo más independiente posible de la renta petrolera; que cree diversificación económica, mercados orientados a la exportación y abra el camino a nuevos patrones de crecimiento con los que se generen mayor productividad y empleo.

Pero también se requiere cambiar un tipo de Estado que consciente o inconscientemente fomenta la "ignorancia" por un Estado que promueva el flujo del conocimiento. Es necesario transitar hacia un Estado donde el conocimiento sea imperativo nacional; un principio de la soberanía.

Es fundamental transitar hacia un Estado que valore el rol de todos sus estudiantes y profesionales en los planes del presente y futuro, un Estado que asuma la investigación científica y el desarrollo tecnológico como uno de los principales motores de crecimiento económico y motor de la industrialización, un Estado que incorpore en sus planes estratégicos a largo plazo la investigación básica, con el propósito de generar nuevas trayectorias de bienestar social y económico. Se necesita de un Estado que cree las bases para una progresiva independencia económica de las universidades estatales, además de hacerlas más eficientes.

La crisis económica actual requiere de un Estado moderno que sea acompañado por la reconfiguración del Sistema Nacional de Innovación, orientándolo como una de las bases más importantes de la economía y de la inclusión social. Lograr este objetivo es abrir nuevos caminos y enfrentar la caída de la producción, empujar hacia arriba la producción por trabajador, aumentar el empleo, beneficiarse con conocimiento y tecnología de la inversión extranjera, equilibrar la balanza comercial y estimular el crecimiento del PIB.

Al país no puede uno verlo desde abajo o desde más abajo donde abunda la politiquería. Desde arriba parece lo correcto.