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Arturo Valenzuela

Reflexiones sobre las noticias del año

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La Encuesta Regional a expertos en las Américas realizada por el GDA destaca tres acontecimientos importantes que lideran las noticias del año: la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Nicolás Maduro al poder en Venezuela; el proceso de paz con las FARC en Colombia; y la elección del papa Francisco, seleccionado por los editores como la Personalidad Mundial y Latinoamericana. La muerte de Chávez sin lugar a dudas marca un hito importante, no solo para Venezuela, sino para todo el continente. Por su autoridad carismática y capacidad de doblegar a sus adversarios, Chávez logró hegemonizar el poder en Venezuela al tiempo que, con la ayuda de la diplomacia petrolera, pudo establecer un liderazgo regional basado en una fuerte corriente de nacionalismo antinorteamericano. Su desaparición, cuando el modelo económico venezolano daba señales de creciente crisis, abrió la oportunidad para un giro en el país hacia una política más moderada y de apertura en busca de un proceso de reconciliación nacional, al tiempo que la oposición política asentaba a su vez una postura más realista en búsqueda de una participación en el proceso político nacional, en vez de privilegiar una estrategia de cambio de régimen por vías de la desobediencia civil o golpe de Estado.

Desgraciadamente, Maduro, reflejando su propia debilidad política en las esferas del chavismo y las incoherencias de un régimen político que había perdido el liderazgo personalista, optó más bien por la confrontación que la reconciliación, agravó la polarización del país y agudizó más las contradicciones de una economía en franco deterioro y una autoridad política que no ha podido darle respuesta a la creciente inseguridad ciudadana provocada por la criminalidad y altos niveles de corrupción. La embestida en contra del sector privado como el causante de los problemas internos del país, al tiempo que las ganancias del petróleo han bajado en forma dramática, deja la nación en una situación de gran vulnerabilidad. El problema en Venezuela no es el peligro de un autoritarismo plebiscitario, sino el deterioro de la autoridad. En este cuadro el liderazgo regional de Venezuela ha caído en forma dramática, sembrando serias dudas sobre el futuro del socialismo del siglo XXI para la región.

Es una ironía histórica, por la difícil relación bilateral entre Venezuela y Colombia y el abierto apoyo a la insurgencia colombiana que marcó la gestión chavista, que sea este último país el que haya establecido un prometedor proceso de paz que busca terminar con los remanentes del conflicto histórico que lo ha marcado desde el comienzo de la Guerra Fría, con antecedentes de aún más larga data. Al buscar ponerle fin a ese conflicto, al tiempo que darle una solución al problema de la tenencia de tierra y reparaciones para las víctimas del conflicto armado, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha mostrado una altura de mira que es un loable ejemplo para la región.

Aunque sea difícil lograr la plena reconciliación, el país solo puede avanzar si las recriminaciones históricas dan paso a un proceso que permita la convivencia en bien de la construcción de un país donde todos puedan aportar.

Es justamente ese espíritu basado en la búsqueda de la reconciliación y la paz, el reconocimiento de las persistentes injusticias en el mundo y la necesidad de acercar la Iglesia a los más desposeídos que ha animado la labor pastoral del nuevo pontífice. Al tiempo que el papa Francisco busca cómo revindicar la opción por los pobres y una mayor tolerancia social, puede también dar la pauta de que los países que progresan son los que buscan cómo profundizar las instituciones apegadas al Estado de Derecho y la solución pacífica y consensuada de los grandes diferendos nacionales.

La tarea del nuevo papa es inmensa, no solo en relación con la labor evangelizadora de la Iglesia y en bien de la comunidad, sino que también en la búsqueda de una reforma de la propia Iglesia.