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Pedro Llorens

Reencarnación

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Para estar convencidos de haber vivido otras vidas no es necesario convalidar los desatinos del general Raúl Baduel sobre sus estadías en Europa, antaño; las veleidades en materia religiosa de Hugo Chávez (por mucho tiempo le milagrearon todos los santos); ni los exóticos viajes de Nicolás Maduro and wife a la India para recibir atención personalizada de Sai Baba.

Basta dejarnos alcanzar por escenas de otras vidas que nos vienen persiguiendo desde los tiempos de Marcos Pérez Jiménez, uno de los héroes del Chávez conspirador, antes de meterse a revolucionario y ponerse a las órdenes de Fidel; o de la dictadura del chivo Rafael Leonidas Trujillo, en República Dominicana, convertido en dueño y señor de cielo, mar y tierra en su isla y de vidas y destinos fuera de ella (hasta patrocinó en Europa las aventuras amorosas de un donjuan corredor de automóviles llamado Porfirio Rubirosa, al parecer con más oficio que Pastor Maldonado); antes de que Antenor Patiño, el rey del estaño boliviano, rompiera todos los récord de nuevoriquismo con su baile del 6 de septiembre de 1968 en Estoril, con el visto bueno del dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar, donde los coleados –Gina Lollobrigida y un príncipe Hohenlohe entre ellos– eran tan famosos como los invitados.  

El comandante supremo, con eso de que “sobre mi caballo yo y sobre yo, mi sombrero”, y debajo de él su petróleo (siempre creyó que era suyo) no se quedó tranquilo hasta que el rey Juan Carlos le soltó aquel “¿Por qué no te callas?”, y en sus correrías por el mundo como el rey del petróleo multiplicó sus desembolsos sin razón y sin control.

El problema está en que todas esas vidas se nos vienen encima ahora, de repente, cuando ya el maestro Rómulo Gallegos había convencido a más de una generación de que la civilización había derrotado la barbarie y el venezolano promedio podía aspirar a algo más que ser peón en el campo y chofer o guardaespalda en la ciudad (en eso llegó Rafael Caldera y cerró las universidades y eliminó las escuelas técnicas industriales con el respaldo de unos notables encabezados por Arturo Uslar Pietri, supuesto candidato a usufructuar el golpe del 4-F de 1992).

El aumento de los precios de la gasolina a niveles insólitos, de manera preocupante, con argumentos patrióticos, no se producirá para poner a flote Pdvsa como era de esperarse sino para seguir –como si nada hubiese pasado– con la política del meta la mano, válida para uniformados de distintos rangos y acrecentar las rentas del propio mandatario pero no, las de la República.

pllorens@el-nacional.com