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Humberto Márquez

Recado desde la costa seca

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Colombia y Venezuela pueden ser destinatarias de un mensaje lanzado desde la costa seca que acaba de estrenarse en la frontera entre Chile y Perú: se zanja mejor un diferendo si de algún modo favorece a la parte históricamente disminuida.

En síntesis, la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, hizo un nuevo trazado de la frontera marítima entre Perú y Chile, y de los pocos más de 38.000 kilómetros cuadrados concernidos en la controversia asignó alrededor de  22.000 kilómetros cuadrados a Perú y el resto a Chile.

Se trata de una frontera que sigue a la terrestre, y esta es consecuencia de la captura por Chile de territorios que fueron peruanos y bolivianos, durante la Guerra del Pacífico (1879-1883), que privó a Bolivia de su litoral, y dejó una secuela de resentimientos y reclamos que persisten al cabo de varias generaciones.

De allí la importancia de que las élites dirigentes y la ciudadanía, tanto en uno como en otro país, hayan aceptado y hasta saludado el fallo de la CIJ. La agenda internacional, y en particular la regional, marcada por la Cumbre en La Habana de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, no ha ventilado suficientemente el fallo, pero de algún modo impactará en la docena de controversias de límites, terrestres o acuáticos, todavía presentes en la región y de las cuales Venezuela tiene dos.

 

“Ambos países estamos obligados a cumplir los fallos de la Corte de La Haya. Cuando el fallo esté cumplido esperamos dejar atrás el pasado que nos ha dividido”,  postuló Sebastián Piñera, presidente de Chile, aún después de decir que su país “discrepa profundamente” con la sentencia. Entre algunos parlamentarios de esa nación hubo decepción y pescadores del norte viajaron a Santiago para conocer la instrumentación del fallo sobre sus pesquerías, pero en general analistas, empresarios y ciudadanos lo consideraron aceptable.

Recordaron el flujo de mano de obra, el creciente comercio bilateral, las inversiones de empresas de cada país en el vecino que sumadas rozan los 20.000 millones de dólares, la pertenencia, junto con México y Colombia, a la aperturista Alianza del Pacífico. Eso sí, esperanzados en que cesarán las reivindicaciones territoriales de sus vecinos lo que afecta sobremanera a Bolivia, aspirante a que La Haya juzgue su mediterraneidad.

“Chile tiene que permanecer firme y establecer que no habrá más reclamos”, dijo, por ejemplo, el expresidente democristiano chileno Eduardo Frei.

En Perú, la población informada y medios de comunicación saludaron el fallo como una victoria. Ni qué decir del ex mandatario Alan García, quien llevó el caso a La Haya, y el presidente Ollanta Humala se regocijó porque con el resultado y su aplicación “el Perú ha cerrado para siempre el capítulo de la delimitación de sus fronteras”.

La frontera terrestre no fue tocada, pero la marítima, falló la CIJ, debe comenzar no en el lugar de contacto tierra-agua con la más baja marea llamado Punto de Concordia por el tratado de límites de 1929, sino en el Hito 1 retirado a más de 200 metros de la orilla.

Mientras el trazado de la costa se inclina al sureste, la línea marítima este-oeste, fijada por la CIJ, calza con el paralelo (18, 21, 03) del Hito 1 por lo que resulta un triángulo de costa de 3,6 hectáreas, donde cabrían casi 5 canchas de fútbol, cuyo terreno corresponde a Perú mientras que las aguas fueron entregadas a Chile. Aunque son apenas 200 metros de playa desolada aproximadamente, lo cierto es que la CIJ parió otra costa seca.

Es un detalle a notar, en primer lugar, porque apenas cerrada una controversia abre otra entre Lima y Santiago acerca de cuál país hará uso soberano de ese pequeño triángulo y, en segundo término, porque en estas lejanas orillas del Caribe, colombianos y venezolanos han polemizado acerca de si la costa de Colombia frente al golfo de Venezuela es o no “seca”.

Fue uno de los argumentos de los sectores más abigarradamente nacionalistas de Venezuela cuando se discutió durante las presidencias de Luis Herrera Campíns y Julio César Turbay la “Hipótesis de Caraballeda” para zanjar el diferendo por las áreas marinas y submarinas en la frontera binacional bañada por aguas del golfo y del mar Caribe.

En el diferendo Chile-Perú, mientras los sentimientos se pueblan con la carga histórica (un caso entre tantos, el padre del presidente peruano, Isaac Humala del Movimiento Etnocacerista, postula la recuperación, armada si es preciso, de todo el norte chileno), la vida material nada en el mismo sentido de los cardúmenes de peces, como la anchoveta, abundantes en la zona en litigio al menos en las 80 millas próximas a la costa. La CIJ, en sus trazos, retuvo para Chile y sus pescadores el área de esas primeras 80 millas.

 

El clima de entendimiento, si no se enrarece con la polémica por el triángulo de la costa seca, debe llevar a una gradual pero pronta instrumentación y aplicación del fallo para normar actividades como la pesca artesanal y de altura, la navegación y ¿por qué no? hasta la identificación y explotación conjunta de riquezas del subsuelo marino.

Esa rápida, y por momentos entusiasta, aceptación del fallo se recuesta de una solución en el fondo salomónica, pero en la superficie que muestran mapas y discursos, favorables a Perú, el vencido hace 120 años que esta vez recibe la mayor porción de la torta en litigio y, al proyectarla Pacífico adentro, encuentra que puede agregar casi 50.000 km cuadrados a su territorio marítimo.

Con todas las distancias y diferencias que puedan aducirse en cuestión de símiles, cabe comparar el diferendo resuelto esta semana con el pendiente desde hace décadas entre Colombia y Venezuela –es que hasta un tramo de costa seca está en la escena–  para sostener que una eventual solución que se incline hacia o favorezca más a quien históricamente más ha perdido en los litigios de fronteras, obviamente Venezuela, también puede favorecer el acercamiento como pueblos y naciones que unas veces andan hermanadísimos y otras hacen sonar tambores de contienda. Véalo si no en el capítulo de la historia compartida que está en marcha, el del contrabando de bienes y su represión.

@hmarquez26