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Vladimir Villegas

Ramón José en su laberinto

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Ramón José Medina, uno de los voceros oficiales de la Mesa de Unidad Democrática, por ser el adjunto de su tocayo Ramón Guillermo Aveledo en la coordinación de esa instancia que agrupa a los partidos opositores, tomó la decisión políticamente correcta de ir al programa del humorista venezolano conocido como “el profesor Briceño”, y su respuesta a una pregunta del entrevistador lo metió en camisa de once varas.

 “Para sacarlo de la cárcel no tenemos ningún plan, porque el único que inventó el plan para estar en la cárcel fue él mismo. Él fue el que se entregó, entonces es muy complicado sacarlo de la cárcel”, le replicó Medina al profesor Briceño cuando este le preguntó qué iba a hacer la MUD para sacar de la cárcel a Leopoldo López. 

Pese a que ha pedido disculpas y ha dado ya reiteradas explicaciones, desde Voluntad Popular, el partido de López, siguen exigiendo su renuncia y condenan sus palabras, con lo cual ponen una papa caliente en las manos de los integrantes de la MUD, en una circunstancia difícil para la coalición opositora, porque es evidente que en su seno existen visiones encontradas con respecto a cuál debe ser la estrategia y a la forma de lucha contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En el fondo, todo este ruido en torno a lo que medio en broma ¿y medio en serio? dijo Ramón José Medina está menos asociado a su “chiste convertido en morisqueta”, como él mismo lo comentaba en entrevista que hicimos para Unión Radio, que a la discusión en torno a los daños que para la alianza opositora implicó la llamada “salida”, impulsada por los sectores y liderazgos más radicalizados de la oposición, encabezados precisamente por el propio López.

Aunque su intención no haya sido la de decir sin pelos en la lengua que López inventó su propio plan para estar preso, lo dicho dicho está y tal vez la respuesta de Medina la dio pensando en lo difícil que es lidiar con sectores políticos que pretenden imponerles a los demás sus agendas sin que esto sea resultado de un debate colectivo. 

Ya son varios los sectores en la oposición que se han deslindado con claridad de esa llamada “salida”, y la petición de renuncia a Medina en el fondo pretende encubrir las debilidades de esa línea de acción política,  muy parecida, por cierto, al aventurerismo que llevó a la izquierda venezolana a una severa derrota política y militar en los años sesenta, y a una  dolorosa rectificación de sus errores, con un saldo de cuadros políticos sometidos a prisión, militantes asesinados y un duro período de varios lustros de sequía electoral. Todavía hay suficientes protagonistas de la lucha armada que pueden dar testimonio del harakiri político que ella representó.

Así como el Partido Socialista Unido de Venezuela se acerca a su congreso en medio de las turbulencias generadas por las cartas de Jorge Giordani y Héctor Navarro, la MUD tiene en agenda entrarle al debate sobre las diferencias en el seno del conglomerado opositor. Esa “encerrona” que está pidiendo Antonio Ledezma no se hizo, por cierto, para que todos los integrantes de la MUD discutieran la pertinencia o no del “Maduro vete ya” y de la supuesta salida “fast track”, que por la vía de los hechos se le quiso imponer a los partidos y movimientos que no se anotaron en esa política.

Vienen tiempos de definiciones y reacomodos en el país. El diálogo, tan necesario en estos días, y hoy metido en el fondo del congelador, perdería a uno de sus más decididos impulsores si Ramón José tiene que renunciar como castigo por haber ido a la clase del profesor Briceño y responderle una de sus preguntas con expresiones políticamente incorrectas, pero que en el fondo coinciden con lo que muchos piensan en el seno de la oposición.