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Billy Vaisberg

Radiografía de la salida de Twitter a la bolsa

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Los ojos del mundo financiero y tecnológico han estado ocupados estos días en torno a la oferta pública inicial (OPI) de Twitter, que ocurrió en la Bolsa de Nueva York (NYSE) el día jueves 7 de noviembre.

La acción de Twitter Inc fue valorada en us$26 cada una. A ese precio, la empresa valía unos us$ 18,4 millardos (compárese con us$ 17 millardos que vale Macy’s o us$ 20 millones de Adidas). Durante el primer día de operaciones alcanzó un precio máximo de us$50,09. A ese precio, el valor de la empresa llegó a us$ 34,7 millardos, superando temporalmente al valor de Yahoo, Time Warner Cable, DirecTV, General Mills y Kraft.

Pero a pesar de todo el ruido en Wall Street y Sillicon Valley, Twitter es una empresa relativamente pequeña. Compárese con su rival Facebook (us$120 millardos), con Amazon ($163 millardos) o Google ($342 millardos).

Twitter cuenta con más de 500 millones de usuarios en el mundo, de los cuales unos 230 millones están activos por mes (Facebook: 1,19 millardos de usuarios activos por mes). Según cálculos de la revista Forbes, un usuario activo de Twitter  costaba el jueves de la OPI unos us$110, mientras que los de Facebook y LinkedIn costaban $98 y $93 respectivamente. La cifra se obtiene de dividir el valor total de la empresa (capitalización de mercado) entre la cantidad de usuarios activos.

Twitter Inc vendió 70 millones de acciones a us$26, recaudando us$1,82 millardos. Esto la convierte en la segunda OPI tecnológica más grande de Estados Unidos, por detrás de la de Facebook en Mayo del 2012. Sin embargo, la de Twitter fue mucho más exitosa: Facebook apenas subió 1% el primer día y luego comenzó a caer; el debut de Facebook en Nasdaq (la bolsa tradicional para empresas tecnológicas) estuvo llena de problemas técnicos, mientras que la de Twitter en el NYSE se manejó sin problemas.

Los inversionistas pagaron por el potencial de Twitter, no por sus ganancias (que actualmente son inexistentes: perdió us$80 millones el año pasado y $134 millones los primeros 9 meses de este). Al precio de us$45 por acción, la empresa está valorada a 20 veces sus ventas estimadas del 2015. Aunque estas altas valoraciones son comunes para empresas de Internet, Twitter lidera ampliamente siendo la acción más costosa por un amplio margen – más del doble que LinkedIn o Facebook.

El éxito de la OPI de Twitter demuestra el buen momento por el que pasan las empresas tecnológicas en el mercado de valores, y deja claro que la falta de ganancias no es obstáculo para conseguir dinero en este. Esto acelerará la salida de otras empresas que ya lo estaban considerando, como Box, Square (del co-fundador de Twitter, Jack Dorsey) y Airbnb.

Para algunos analistas, esto pudiera significar la presencia de una “burbuja tecnológica” (fuerte subida de precios especulativa). Pero los números indican que no: apenas se están haciendo 180 OPIs este año, cuando el promedio es de 360; antes de la caída de las punto-com en 1999, se hicieron 543 OPIs. El sector tecnológico está por detrás del financiero, salud y consumo, en cantidad de IPOs.

Hacer una OPI tiene varios objetivos, que incluyen permitir a los fundadores,  primeros inversionistas y empleados clave materializar sus ganancias, al poder vender sus acciones en el mercado. Pero el objetivo fundamental es recaudar fondos para la expansión y crecimiento de la empresa. En este caso, Twitter ingresó en sus arcas cerca de us$2 millardos, que podrá utilizar para comprar otras empresas, aumentar personal, abrir oficinas, etc. El hecho que la acción haya subido hasta us$50 deja claro que el precio establecido fue bajo, y pudo haber logrado bastante más. El término que utilizan en Estados Unidos es “dejaron dinero en la mesa”.

Dos de los fundadores, Ev Williams y Jack Dorsey, se volvieron ese día “oficialmente” billonarios (tienen 10,6% y 4,3% de las acciones respectivamente). Williams tiene la mayor parte porque fue el quien financió la empresa en sus inicios, luego de vender su propio emprendimiento (Blogger) a Google. Noah Glass, otro de los fundadores, salió de la empresa antes que ganara notoriedad. Sobre el fundador restante, Biz Stone, no se sabe con certeza si vendió sus acciones antes del la OPI, o simplemente no se divulgó cuánto tenía por estar debajo del mínimo de 5% y no ser parte de la gerencia. Por su parte, Dick Costolo (1,4% de las acciones), CEO de la empresa, alcanzó una fortuna estimada en us$340 millones.

Twitter ha distribuido unas 86 millones de acciones entre sus 2.300 empleados. Al precio de cierre del día de la OPI, estas acciones valían cerca de us$3,9 millardos, unos us$1,7 millones por empleado. Claro que estas acciones no están distribuidas uniformemente entre ellos, pero se estima que Silicon Valley cuenta desde ese día con unos 1.600 nuevos millonarios. Aunque deben esperar un año antes de venderlas, se espera que el valor de los inmuebles en el área de San Francisco aumente en porcentajes de 2 cifras gracias a ellos.

Usualmente, los fundadores y altos ejecutivos “suenan la campana” que abre las negociaciones en la bolsa el día de la OPI. No fue así en el caso de Twitter. El CEO y los fundadores estaban en el corro, pero quienes sonaron la campana fueron tres usuarios de Twitter; la empresa le debe su éxito a ellos, por lo cual le cedieron el honor a algunos representativos: Patrick Stewart, reconocido actor de Star Trek, con 720 mil seguidores y apenas año y medio en Twitter; Vivienne Harr, una niña que con  sus 22.500 seguidores en Twitter ha recaudado us$100 mil para acabar con la esclavitud infantil y Cheryl Fiandaca, de la policía de Boston, para la cual Twitter fue fundamental durante el ataque en el maratón de esa ciudad.

Junto con los beneficios de una OPI vienen importantes desventajas para la empresa. Una de ellas es la obligación que tiene de divulgar información financiera y del negocio, que antes podía mantener en secreto. Durante el proceso ya se divulgaron algunos datos (http://www.el-nacional.com/tecnologia/Twitter-datos-cifras_0_296370390.html). Por otro lado, Nick Bilton, periodista del New York Times, acaba de lanzar su nuevo libro titulado “Hatching Twitter”, en el que cuenta la historia de la empresa. El lanzamiento no está relacionado con la OPI, pero ciertamente ocurrió en el momento adecuado, y ayudará a entender mejor el fenómeno de Twitter.

Ahora que Twitter deja de ser un emprendimiento privado e inicia una nueva etapa como empresa pública (en el sentido que sus acciones son de libre compra y venta por el público en general, no porque sea del gobierno), está obligada a cumplir las expectativas del mercado en cuanto a rentabilidad y crecimiento. Lo primero, seguro traerá mucha más publicidad y otros servicios pagados. Lo segundo, pareciera el gran reto para la empresa.

En Estados Unidos, donde se registran unos 53 millones de usuarios activos (Facebook tiene 180 - 200 millones), Twitter sigue siendo un servicio de gran utilidad para periodistas, celebridades, políticos y alguno que otro grupo de fanáticos. Pero no se percibe como una red indispensable. La empresa tendrá que educar mejor al público y ayudarle a superar esa etapa de arranque, en la que muchos se desilusionan porque no saben para qué sirve. Los bajos niveles de uso, sin embargo, son indicadores de gran potencial.En el resto del mundo se encuentran unas 180 millones de cuentas activas. Aunque es la plataforma social de mayor crecimiento, la velocidad de dicho crecimiento ha venido bajando.

En cuanto a Venezuela, la última estadística que conocemos es de hace más de un año, por una empresa consultora francesa, que ubicaba a nuestro país en el puesto 13 a nivel mundial, con unos 8 millones de usuarios. Son usuarios totales, no activos, una diferencia importante. La empresa Global Web Index, ampliamente citada durante las últimas semanas, no incluye a Venezuela en sus cifras de uso por país – seguramente una errónea omisión. Claro que no necesitamos estadísticas para saber que Twitter es un fenómeno en el país y que se ha convertido en una forma de comunicación indispensable.

Pero aun cuando sintamos que todo el mundo nos mira, para el universo de Twitter somos un país más. Entonces, ¿cuáles son las probabilidades de que los ingenieros de la empresa estén pendientes de quitarle seguidores, suspenderle cuentas o tumbarle trending topics a los venezolanos? El lector decidirá.