• Caracas (Venezuela)

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Ramón Hernández

Racionalidad oficialista

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No se trata de mal dormir, sino que es de tal tenor la borrachera que viven los que tomaron por asalto el futuro y se dedican a volverlo leña, heces y sentina, que vivimos sobresaltados. Mientras, una inmensa cantidad de recipiendarios de sobras y migajas sigue creyendo que puso pica en el paraíso, en el verdadero, en el que se escribe sin mayúscula inicial, y no en este desquiciado campamento minero en que han convertido el país, y cada tres minutos anuncian con fanfarrias y platillos otro sinsentido.

Enardecidos y enceguecidos, sin mapas ni cartas de marear, con las letras de las canciones de Alí Primera como evangelio, se dieron a la tarea de demoler con saña e inquina la república democrática. Habiendo dividido la población en ellos y nosotros, trampearon hasta las normas que impusieron y las leyes que reformaron; distorsionaron los fines de las instituciones que crearon; se robaron hasta el talego del pan y sin que se les escapara una lágrima botaron a más de 20.000 trabajadores de la empresa petrolera más eficiente del mundo; convirtieron la institución armada en un apéndice, aunque privilegiado, del PSUV; practicaron la exclusión y la persecución de la manera más despiadada y salvaje; han cometido los peores estropicios en el sector productivo; trocaron las industrias básicas en chatarra y la educación en una estafa que premia a los que repiten consignas y castiga el espíritu crítico, díscolo y retrechero característicos del venezolano. Hasta aquí, por ahora, pero la lista es enorme.

Ahora, cuando los perpetradores de tantos y tan variados desaguisados están hundidos –por haber preferido imponer el modelo soviético antes que cualquiera de los socialismos exitosos que existen en el mundo, aunque no seamos suizos ni noruegos– en la peor de las miasmas, con las cifras más escalofriantes de homicidios, el petróleo con los precios en barrena, una escasez de alimentos que presagia hambruna, en lugar de reconocer su error, su incapacidad para gobernar –siendo muy diestros en el peculado– se quejan y lamentan porque “no cuentan con una oposición racional” que les ponga el hombro en su fracasado rumbo. No me jodas, quieres que te ayude a terminar de volver polvo cósmico el país. ¿Cuándo vas a asumir tu fracaso? Los gerentes que botaron de Pdvsa peregrinan alrededor del mundo mientras el sindicalista petrolero Wills Rangel se uniforma de miliciano y cobra sueldo de banquero. Ahí está la razón de la quiebra del país. Presto plan de vuelo, la Constitución.