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Sergio Antillano

Puente entre imaginación y conocimiento

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Su construcción involucró el trabajo y pericia de unas 2.600 personas, durante casi cuatro años. El complejo proyecto requirió diseños, definiciones, cálculos y soluciones tecnológicas realizadas por el talento y experticia de decenas de ingenieros y técnicos venezolanos y alemanes, partiendo de una idea original de un ingeniero italiano, Ricardo Morandi.

Un amplio cúmulo de conocimientos, saberes y audacia innovadora hizo posible levantar en aguas del lago de Maracaibo, el puente que en su momento de apertura se consideró el primer puente moderno de su tipo. Formas constructivas y tecnologías novedosas o de vanguardia, para construcción costa afuera, fueron diseñadas por venezolanos innovadores que aportaron soluciones a las dificultades y retos de construir en aguas del lago. Fue necesario diseñar, por ejemplo, gabarras para hincado de pilotes (gabarras martillo) y pilotes para el tipo de lecho que presenta el fondo del lago de Maracaibo; así como muchos accesorios para resolver problemas constructivos nunca enfrentados antes, en el país. Esas soluciones tecnológicas fueron innovaciones para el momento y dieron como resultado que el 24 de agosto de 1962 cuando se inauguró, y durante varios años, el puente sobre el lago de Maracaibo, fuera la estructura más grande del mundo construida en hormigón armado y pretensado, con longitud de 8.678 metros y 134 pilas que lo elevan 60 metros desde las profundidades subacuáticas del lago. Hoy, más de cincuenta años después, ocupa el lugar 52 de los puentes del mundo hechos con tales características constructivas.

En la parte central del puente, están sus bases más altas, ancladas en el fondo del lago y elevadas de forma tal, que permiten a embarcaciones de hasta 45 m de altura, pasar por debajo de la plataforma de circulación de vehículos. Con dos canales por sentido de circulación, esa rampa soporta un tráfico promedio de más de 50.000 vehículos diarios.

El puente, construido en la zona más angosta de esa singular geografía, facilita la comunicación entre las dos costas del lago más grande de Suramérica y une la ciudad de Maracaibo al resto del país. Antes del puente, sólo en ferrys se hacía esta travesía que hoy pasa casi inadvertida para miles de viajeros que a diario lo utilizan.

A comienzos del siglo XXI el puente fue remozado por la Gobernación del Estado Zulia, que lo cuidó y administró hasta que el centralismo se lo arrebató. El Gobierno regional iluminó sus seis pilares mayores, con 96 luminarias de 600 W, que pueden cambiar de color; un sistema de iluminación de fabricación danesa, diseñado para contemplación desde la ciudad de Maracaibo. Las tecnologías de uso de energía solar para iluminación, también están presentes en esta estructura singular y en las boyas que marcan la ruta a las embarcaciones que navegan el lago.

El puente está presente en el imaginario colectivo y en muchas expresiones culturales. En la pintura, esculturas y artesanías, en fotografías, cine y video, el puente ha quedado plasmado. Son muchas las formas de representación y aproximación cultural a esta singular estructura. Música, y en especial gaitas y décimas, poemas, cuentos, novelas, chistes y hasta refranes nos hablan del puente y evidencian su impacto en la cultura de los habitantes del Zulia. Es ícono y referencia obligada para significar a esa región del occidente de Venezuela. El puente sobre el lago de Maracaibo, patrimonio construido de esa región, estructura arquitectónica singular, es también sujeto del patrimonio intangible de los zulianos, a quienes debiera devolverse su cuido y administración.