• Caracas (Venezuela)

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Pedro Conde Regardiz

Protesta estudiantil contra Maduro

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Hace días que continúa la protesta contra el gobierno en San Cristóbal y otras ciudades del país; hace ya un año que perecieron aquellos estudiantes generosos (43 durante 2014), que soñaron un día justicia para Venezuela y solo encontraron una derrota a fuerza de armas letales por parte de las huestes policiales y militares del gobierno que acogota a los ciudadanos; asesinaron, además, recientemente al joven Kluivert Roa, 14 años; hubo una despedida valiente de sus compañeros y otros líderes regionales; la mayoría de la MUD lo hizo cobardemente o no dijo nada como es costumbre. Afortunadamente, María Corina, quien, como se observa,  difiere de la MUD, hizo presencia en la gran marcha para protestar por tan vil asesinato.

A muchos les siembran municiones, drogas para justificar las detenciones masivas, permanecen en los fríos e insalubres calabozos sin fórmula de juicios; algunos los declaran eunucos políticos al cercenarles los derechos constitucionales arbitrariamente, tal como proceden las más rancias dictaduras. No pueden ver a nadie en San Cristóbal con un machete, pues piensan que estamos en los tiempos de Mari-Castaña cuando muchos peleaban con chícoras y otras herramientas para labrar el campo.

Días hace de todo eso, como hace días que algunos venezolanos levantaron su voz para honrar la memoria de esos valerosos estudiantes y vindicarles ante el desdén, si no miedo o compromiso con el gobierno, del presunto organismo de oposición que asió la ocasión para practicar otra vez el mutismo; otros, propusieron “un gobierno de transición”, constitucionalmente, acarreando la detención violenta, con cruelísima saña, de Antonio Ledezma, acusado de conspirador y auspiciador de un golpe de Estado junto a María Corina Machado y Leopoldo López.

Y, sin embargo, a la voz de estos venezolanos no se ha unido la de la MUD; no se han adherido a sus palabras ni los adecos, ni los que tengan el color que tengan, salvo Copei. Mucho menos el desprestigiado Capriles.

Y transcurren los días, pasa el tiempo, van esfumándose estos hechos allá en las lejanías del recuerdo y todo vuelve a quedar en lo mismo: sufrimos todo el mundo la injusticia de un estado brutal de cosas; sufrimos todos la arbitrariedad monstruosa; aparte de los estudiantes, casi nadie protesta; dónde están los trabajadores que sufren  los atropellos del hambre; la sociedad civil parece sumida en una gran indiferencia o escepticismo, tal vez porque no desea, a lo mejor irracionalmente, que vuelvan los desafueros de los partidos del puntofijismo, que originaron el fenómeno Chávez; tampoco termina de confiar en los nuevos liderazgos, que deben trazar estrategias convincentes relacionadas con la democracia y prosperidad para todos.

Menos mal que el socialismo no se hizo, puesto que plantearon una lucha de clases sin la participación de los obreros y campesinos; era solo Chávez contra la propiedad privada y los empresarios en general, arrojando así una bestial desconfianza que espantó al capital como cuando alguien lo hace al oír el canto del chaure, ave de mal agüero.

No se hizo, en parte, porque en el pueblo hay un farmaceuta que es adeco, jefe del comité, y a ese farmaceuta no le conviene “hacer ruido” para no enemistarse con el médico que es rojo rojito; y hay un ingeniero, adeco también, que está cobrando por una inspección de obras que le dieron y tiene miedo que se la retiren; y hay un concejal, que también, como los demás, es partidario de la revolución, pero chanchullea, por “el ejemplo que Caracas dio” con los depósitos en Suiza, Andorra. Mejor dicho: ¿cómo puede triunfar el socialismo con tal complicidad y corrupción?

Ante el rechazo que cunde sin piedad a causa de la destrucción nacional y pobreza arrojadas, pretenden mantenerse en el poder, incluso si deben saltar sobre “héroes y tumbas” de los caídos al reprimir violentamente protestas estudiantiles que buscan la reconstrucción democrática.

psconderegariz@gmail.com