Prohibido hacerse el pendejo
29 de julio 2012 - 18:26
Talanquera es una palabra muy usada en este momento de incertidumbre en el que vivimos. Casi nadie sabe qué es lo que realmente significa palabra tan peligrosa. Debemos emplearla con mucho cuidado, a veces tapándonos la nariz, pues su significado es muy sensible a malas interpretaciones.
Nunca antes una palabra pudo ser tan temida, sobre todo por quienes están encargados de que los de ese lado no brinquen pa' este otro lado. En un viaje a Grecia organizado por Senosayuda con Bolivia Bocaranda a la cabeza, descubrimos con asombro, frente al Partenón, el significado de tan peligrosa palabrota.
Esto fue lo que nos tradujo del griego al español Bolivia Bocaranda y después ratificado por mis profesores de Literatura, Latín y Griego, Digna de Rivas y el cardenal in pectore Germán Flores, quienes también viajaban con nosotros en tan culta excursión. Talanquera: proviene de la unión de dos palabras griegas, talan, que significa brin, y quera, que significa car, o sea, brincar.
Es importante comprender el significado filosófico en el que se convierten algunas saltadas de talanquera en Venezuela. Talanquera pa'cá y pa'llá: hay un señor que me da como cosa nombrar que nos engañó a todos aquí y allá, cuando con una gallina brincó hacia acá, en uno de los saltos de talanquera más vergonzosos de la historia de la humanidad. Qué pena con ese señor. ¿Se acuerdan cuando lo nombramos nuestro candidato?
Resulta que al ratico, como una gallina, volvió a brincar la talanquera otra vez, pero sin la gallina, al mismo lado de donde la había brincado antes. Lo triste es que el peor engañado fue él mismo, porque ahora no tiene talanquera que brincar. Allá nadie lo quiere y acá tampoco. Por cierto, la gallina en estos días dio unas declaraciones y dijo que ella anda apenada, que lo único que hizo fue poner los huevos cuando saltó para este lado.
Bienvenidos saltadores: es muy importante en estos momentos que los que estamos de este lado de la talanquera nos preparemos para recibir, aunque sea con los ojos cerrados, la avalancha de saltadores de talanquera que más temprano que tarde vendrán hacia acá. Sabemos que es difícil porque nadie entiende, por ejemplo, cómo es posible que los gatos, que tienen tan buena vista, sólo después de saltar la talanquera se den cuenta de que estaban rodeados de ratones.
Sin discusión, con miedo, tolerancia y compresión, hay que aceptar a los que saltan, porque la única forma de ser mayoría es que los ciegos, sordos y mudos de allá, en esta emergencia en la que vivimos, brinquen la talanquera y sepan que aquí sí hay un camino a la democracia en el que no habrá talanqueras, y que si se consiguieran se podrían brincar sin que eso sea feo, malo ni riesgoso: es la libertad de estar voluntariamente en donde nuestra conciencia nos diga que debemos estar.
Señores saltadores de talanquera postelecciones: ahora es el momento, asuman su responsabilidad, después del 7-O no vengan con el cuento de que no sabían lo que estaba pasando ¡Sí lo saben! ¡Prohibido después hacerse el pendejo!

