• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

¿Profundizar la crisis o enfrentarla?

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Iniciamos 2015 con dificultades y mucha tensión producto de la escasez de productos de consumo masivo de la más variada naturaleza, a lo cual se suma, obviamente, la caída de los precios del petróleo, nuestra principalísma, por no decir única, fuente de ingresos.

Estamos viendo más de cerca el rostro de la crisis, la realidad nos grita que el rentismo entró en colapso, que necesitamos una reingeniería de nuestra manera de hacer las cosas,  que no es posible continuar corriendo arrugas, que cada minuto que pase sin que se tomen decisiones complica el panorama individual y colectivo. 2014 fue prácticamente desperdiciado en ese sentido. Era el año para actuar, para tomar los correctivos necesarios en la economía, y para forjar un amplio consenso nacional en torno a ellos. No se hizo, ahora estamos pagando las consecuencias de no haber actuado. Pero ello no significa que hay que echarse a llorar sobre el tiempo derramado.

Ahora es cuando es necesario que desde el Ejecutivo no sólo se admita la magnitud de la crisis sino que se convoque a todos los sectores del país,  ya no sólo a un diálogo que no ha debido interrumpirse ni frustrarse, sino a producir entre todos una hoja de ruta para emprender finalmente el camino hacia la real recuperación económica, que no se logra con  frases hechas, con discursos o con actos efectistas sino con el  concurso concreto de los más diversos sectores del país.  Es lo lógico, lo responsable, lo verdaderamente patriótico en este momento. 

Apostar a la confrontación, desde el bando que sea, es hacer peso a favor de la profundización de la crisis. Sabemos que es año electoral y que quizás un planteamiento como este tiene poca audiencia. No he visto hasta ahora que en un momento de dificultad tan grave como el tenemos un país salga adelante mediante la profundización de las diferencias, el estímulo de la división y de la intolerancia en cualquiera de sus formas.

El presidente Nicolás Maduro tiene la principal responsabilidad  en dar los pasos para que esa convocatoria se haga realidad y, en caso de concretarse, para que no se quede en un acto para las cámaras de televisión.  En contra de una convocatoria de esta naturaleza solo podrían estar quienes apuesten al colapso, quienes creen que puede haber ganancias políticas de este trance que vivimos.  La oposición política también tiene que dar pasos con propuestas concretas sobre las  medidas que deben adoptarse. Si aspira a gobernar el país no puede ser a partir de la apuesta según la cual “lo bueno que está la cosa es lo malo que se está poniendo”. Ya hemos visto esa política fracasar.

No hay tiempo que perder. Para luego es tarde. Los liderazgos empresariales también tienen que ser llamados a la mesa,  para que asuman los compromisos que apunten a aumentar la producción y a reducir la dependencia de las importaciones, como estrategia a largo plazo, y  a actuar conjuntamente con el Ejecutivo para que se regularice el abastecimiento y desaparezcan las colas y sus causas. Incluso los trabajadores, en sus más diversas expresiones sindicales, tienen tareas que asumir. No es un momento para pequeñeces que entorpezcan un esfuerzo nacional en la dirección de tomar las medidas que reclama la coyuntura, por muy duras que sean.

Estamos en tiempos difíciles y nada indica que esa realidad vaya a cambiar para bien en el corto y en el mediano plazo.  En las colas, en la calle, en sus puestos de trabajo, en sus casas, en las escuelas y universidades hay un país que espera respuestas, que quiere no solo saber la magnitud real del problemón que tenemos en frente sino un plan de vuelo creíble , con un norte claro, y nada menos que un amplio consenso para lograrlo.

 

21 años

Hace 21 años, el 11 de enero de 1994, falleció nuestro padre Cruz Villegas. Como siempre, recordamos a este hombre luchador que tanto dio por el país y por sus trabajadores.