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María Amparo Grau

Preso político o testigo con medidas

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La modalidad del preso político tiene historia, no es una figura nueva, aunque propia de las dictaduras tradicionales, también se ha producido en países que se proclaman como Estados Democráticos, aunque por tal razón obviamente no lo son.

 

La del Testigo con Medidas, también asociada a los juicios políticos, es más novedosa, y debe ser objeto de estudio de las ciencias jurídicas en Venezuela. Ambas figuras en procesos que son ejemplo de emblemáticos casos de la aplicación del derecho en tiempos de revolución, teniendo como premisa que ambos conceptos, derecho y revolución, se enervan. Si en la revolución el hecho violento es característico, en el derecho la violencia está proscrita, desde considerarse un grave vicio del consentimiento hasta configurar un elemento de algunos delitos  o la causa agravante de otros.

 

La cárcel por las ideas, la cárcel por la disidencia, la cárcel por la protesta, son evidencia de que la política del Estado es el trato del adversario como verdadero enemigo y que se procede como en tiempos de guerra, o peor aún, porque no hay siquiera el límite de los derechos humanos que en tiempos de guerra regulan los acuerdos internacionales.

 

Actuaciones del Estado imposible de adecuar a los principios generales y conceptos fundamentales del conocimiento jurídico en un Estado de Derecho. La condena de quien no es parte en un proceso,  la sentencia que se dicta sin que haya juicio, el pronunciamiento político del juez, la declaratoria de legalidad de un acto no recurrido, la sentencia que trasciende las competencias territoriales,  las medidas administrativas y militares de represión, tortura, y persecución, la cárcel sin juicio penal, la confusión absoluta entre los Poderes del Estado que se suponen independientes, todos estos aspectos no existen en un Estado sometido a Derecho.

 

Tampoco entra en este ámbito esta figura del “Testigo con Medidas”.  Que se cite a una persona en el marco de una investigación penal, en calidad de testigo, que el testigo se presente en la oportunidad correspondiente, que rinda declaración por todas las horas que la autoridad lo desee,  y que posteriormente se le dicte una medida de aquellas que la Ley reserva a los imputados, aclarándose, sin embargo, que no hay imputación alguna en su contra. Es usted simplemente un Testigo con Medidas, no un imputado, no un detenido, no un preso, menos aun un preso político, pero eso sí, tiene medidas, de manera que se ha convertido en un Testigo con Medidas.

 

En el derecho penal las medidas se definen como aquellas que son dictadas por el juez dentro de un proceso contra el presunto responsable del delito, a fin de garantizar la ejecución de la sentencia que en definitiva sea dictada. El Juez no puede dictar estas medidas respecto de terceros ajenos al juicio y menos aún de los testigos. El testigo tiene ciertamente la obligación de declarar y puede ser objeto de sanciones administrativas y hasta de un proceso penal si incurre con su deposición u omisión en delito (v.g. perjurio, obstrucción de la justicia).Aplicar las medidas típicas del procesado a un Testigo tiene que tener una explicación extrajurídica

 

Claro está que la materia tiene gran interés para los estudiosos del derecho, pero también lo tiene, y quizá en mayor dimensión, para las ciencias políticas, y allí podría estar la explicación de porqué no encuentran justificación jurídica estas figuras ni tampoco todas esas conductas antes mencionadas que no existen en un Estado de Derecho.