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Heinz Sonntag

El Premio Hannah Arendt

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El Observatorio Hannah Arendt (OHA) fue creado en 2006 por un grupo de académicos y estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello, a las que se unió recientemente la Universidad Metropolitana. Las autoridades de esas casas de estudios asumieron el auspicio y firmaron convenios con el OHA que le dieron vida. La creación de esta ONG fue una respuesta a las primeras expresiones de antisemitismo del gobierno del presidente Hugo Chávez Frías quien, en una cadena a finales de 2005, se lanzó “contra quienes habían asesinado a Jesucristo y después acumulado riquezas para lograr el dominio de la tierra”. Las dos afirmaciones habían sido lanzadas hace 2.000 años con los inicios de la “judeophobia” y sobrevivieron su conversión en el antisemitismo como las justificaciones de su agresión activa y militante contra la religión y la cultura judías, hasta llegar a los extremos de la Rassenlehre (dogma racista) del nacionalsocialismo alemán.

Los objetivos del OHA se ampliaron con los de combatir el totalitarismo en rápida expansión, a través de la realización en todo el territorio nacional de seminarios de formación democrática y cultura de paz y, además, un gran proyecto de enfrentamiento de la violencia. Esto es: quienes fundamos el OHA seguimos las propuestas de la filósofa Hannah Arendt, una de las más brillantes mentes del pensamiento político del siglo XX, y nos oponemos al dominio de Poder Ejecutivo sobre los demás poderes del Estado: el Legislativo y el jurisdiccional, y al pensamiento único y la unidad poder cívico-poder militar y poder ideológico-cultural, expresado en la presencia de un solo partido y un solo líder.

Hugo Chávez había asumido este totalitarismo, inspirado en “pensadores” facsistoides, como Norberto Ceresole y el alemán-mexicano Heinz Dieterich. Este último le dio el nombre de socialismo del siglo XXI a esa mezcla de ideologías muy diferentes, como la patológica interpretación del pensamiento de Simón Bolívar y demás líderes civiles de las luchas por la independencia a finales del siglo XVIII y comienzo del XIX y el más esclerótico-dogmático marxismo-leninismo.

Durante el trabajo en las bases de nuestra sociedad, especialmente con un proyecto de erradicación ciudadana de la terrible violencia que ha caído sobre el país desde hace tres lustros, descubrimos que sería altamente deseable que destacáramos los pensadores, artistas, políticos y activistas de derechos humanos que han vivido y viven en nuestro país. Esto fue el punto de partida para pensar e iniciar la creación del Premio Hannah Arendt. Los propietarios de la Galería de Arte Artepuy y el director-editor de El Nacional asumieron el coauspicio para la creación del premio.

Cito de las bases del galardón: “El premio tiene por finalidad reconocer la trayectoria, la dedicación y la constancia de personalidades que han trabajado en el diseño y la ejecución de acciones y estrategias encaminadas a defender los valores de la paz y la tolerancia como atributos fundamentales del hombre y de la democracia. En estas acciones subyace la lucha infatigable por los derechos humanos del ciudadano y el reconocimiento de los fundamentos republicanos como basamento de los regímenes políticos que deben conducir a nuestras sociedades”.