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Valentín Arenas Amigó

Poderes del Estado son secretarías del Ejecutivo

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Lo que en democracia fue un poder autónomo llamado TSJ ahora en autocracia pasó a ser la Secretaría Judicial del Ejecutivo, único poder en un Estado comunista. Cada uno de los anteriores poderes autónomos del Estado han pasado ahora a ser simples secretarías al servicio del autócrata. Algunos disimulan ese nuevo papel secretarial pero ninguna lo había confirmado con mayor contundencia que la nueva Secretaría Judicial, antiguo TSJ. Cuando confirmó el despojo de su condición de diputada a María Corina Machado, elegida por el pueblo único soberano, actuó como secretaría del autócrata. Cuando impone un permiso previo para protestar viola la Constitución.

Cuando despojó de su condición a los alcaldes de San Diego y San Cristóbal elegidos también por el soberano pueblo de esos municipios, actuó como secretaría del autócrata, quien lo ordenó desconociendo la soberanía popular. Cuando espera instrucciones del autócrata presidente para tomar una decisión violatoria de la Constitución, reconoce que ha perdido su autonomía como poder del Estado y confirma su actual función de Secretaría Judicial proclamándolo y confirmándolo con sus últimas decisiones ordenadas por el Ejecutivo, el “poder único”.

Otra secretaría del Ejecutivo que ha demostrado su nuevo papel es la Defensoría del Pueblo que pasó a ser la defensora del autócrata pero no de los derechos humanos del ciudadano que han sido violados durante quince años y la  respuesta de la Defensoría no ha  sido otra que un largo silencio, cumpliendo así la orden recibida del Ejecutivo. ¿Sumisión?

Lo mismo sucede con la Secretaría Fiscal de la República Bolivariana que no acusa a los que violan Constitución y el Código Penal, pues nos quedaríamos sin gobernantes, sino a los ciudadanos que el Ejecutivo quiera sancionar, pues está seguro de que si la Secretaría Fiscal los acusa la Secretaría Judicial los condena. Juego trancado. Así funciona la justicia revolucionaria, irrespetando la Constitución.

El caso de la Secretaría Contralora de los ingresos y gastos del Estado es peor aún porque desde hace años que no existe contralor. Tal vez sea porque no han encontrado a nadie dispuesto a asumir tamaña responsabilidad bajo las circunstancias de un Estado que viola la Constitución como deporte, o tal vez porque el número de casos a investigar es demasiado alto y se necesitan dos o tres contralores. Optaron por dejarlo vacante “dadas las circunstancias”. La Secretaría Legislativa, anterior Asamblea Nacional, acaso sea la más importante de todas, porque a través de su control aprueba supuestas leyes dándoles ese carácter a las que son simples órdenes recibidas del Ejecutivo. Si son muy urgentes todo se arregla con una ley habilitante que sincera la situación y funciona como Asamblea.

De esta manera se mantiene la fachada de la democracia llamándoles poderes a las que son simples secretarías de un poder único. Fidel hizo lo mismo. Nada es original, todo es copiado. 

Cerramos con esta frase del fallecido teniente que contradice lo decidido por la Secretaría Judicial: “Se habla de que hay que tener permiso para protestar. Aquí está el permiso (la Constitución). Este es un país con libertad para manifestar. ¿Cuál permiso, para expresar en paz y libertad una opinión, hace falta, de quien?”

Sin comentario.


*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB.

alenri@gmail.com