• Caracas (Venezuela)

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Eduardo Semtei

Pláticas telepáticas con Rafael Correa

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Estimado presidente, tengo gran placer en hablar con usted. Tenía mucho tiempo localizándolo. Pero usted es verdaderamente misterioso. Salta de un lado a otro con una velocidad vertiginosa. Muda de países como de conceptos. Hoy dice que la economía venezolana es una maravilla y  mañana opina que es un desastre. ¿Por qué tales cambios?  

—La economía es una de las ciencias más volátiles  del mundo. Yo diría que es más que dialéctica es caótica. Las políticas y medicinas que en un momento sirven para curar o remediar una enfermedad en la producción, la distribución o el consumo de una sociedad, un instante después son totalmente desaconsejables.

—Usted asistió en varias oportunidades a invitaciones del fallecido presidente Chávez. Siempre se mostró amigable, sin embargo ha eludido en varias oportunidades invitaciones y reuniones con el presidente Maduro.

—Hay evidentes diferencias entre Chávez y Maduro. No entro a opinar sobre la densidad, la trascendencia o las capacidades de uno y de otro, de eso se encargan los medios de comunicación y en el futuro los historiadores, pero es obvio que en Venezuela se han cometido errores políticos y económicos garrafales, propio de extremistas y de radicales que piensan con  las hormonas y no con las neuronas.

—Maduro ha manifestado en diversas ocasiones su origen humilde, a cada momento se define a sí mismo como el autobusero y sindicalista que llegó a presidente, mientras tanto usted exhibe un curriculum académico muy sólido. —Sin llegar a negar que la figura de estadista, que llegar a ser un buen líder, no reside únicamente en sus niveles de escolaridad o de estudios superiores, es perfectamente razonable pensar que una cierta preparación científica, académica, profesional es una extraordinaria palanca para avanzar y comprender los fenómenos de la realidad. En sociedades tan diversas, competitivas y complejas como las actuales, con la magia que supone la existencia de Internet, con los avances milagrosos en todas las ramas del saber, pues resalta la necesidad de una buena formación para sortear los avatares, retos e incertidumbres de la sociedad

—Cuando usted habló en Chile que en Venezuela se habían cometido graves errores en  el manejo de la economía y que eso era la explicación más razonable y sólida de la difícil situación política, a qué se refería exactamente. —En la actualidad una política de control de cambios y de precios no conduce sino al incremento de la corrupción, a la escasez y el desabastecimiento y eventualmente a la parálisis del aparato productivo. Ni siquiera en Cuba existe un control de cambios tan severo. Nosotros en Ecuador tenemos como monedad de circulación fundamental; el dólar estadounidense. El sucre se había convertido en un dolor de cabeza.  Si nosotros iniciáramos una política de control de cambios en nuestro país nos estallaría en la cara la crisis económica más terrible de la historia. Es cierto que en situaciones de monopolio u oligopolio es bueno de vez en cuando controlar la mano invisible del mercado, dado que en esos momentos la mano no es tan invisible sino que se le ven desde lejos las uñas afiladas, pero siempre son capítulos sectoriales y perentorios. Una política de control de precios a todo lo ancho y largo del mercado de bienes y servicios es simplemente imposible. No solo que no se puede lograr sino que sus resultados son exactamente contrarios al objetivo buscado. Termina siempre en fracaso. Cuando estudiaba en Lovaina, en Bélgica una maestría en Economía, uno de los temas favoritos era el estudio histórico del control de precios, y siempre me llamó la atención que en la Revolución Francesa uno de los temas fue si sería razonable regular el precio del pan. En aquel momento lo hicieron y de inmediato se generó una escasez sideral. Hubo que anular tal decreto. Nunca los controles indiscriminados de precios conducen a una economía de sana y de crecimiento. Las nacionalizaciones, expropiaciones y confiscaciones de unidades productivas privadas tanto en el campo como en la ciudad para dejárselas a la administración pública no ha funcionado nunca. La Unión Soviética se derrumbó sin un solo tiro dado que su economía era inviable en el tiempo. La URSS se iba arruinando poco a poco y su población sufría las terribles consecuencias

—Entonces ustedes en Ecuador no andan con una lupa buscando empresas privadas para incorporarlas a la nomina del Estado.

—No señor Semtei. Eso no lo estamos haciendo ni lo haremos en el futuro. Por el contrario, en materia de petróleo, minería y madera estamos abriendo conversaciones con diversas empresas que tienen aquí una ventaja especial, pues nuestra moneda, digamos que oficial, es el dólar estadounidense mientras Venezuela tiene cuatro tipos de cambio. Dios Santo, cuatro tipos. Uno llamado en alimenticio a 6.30 bolívares por dólar, el segundo llamado internacionalmente como el privilegiado a 11.00, un tercero que se conoce como el de negocios en unos 50 por unidad y finalmente el mercado abierto que en este mes de mayo 2014 ronda los 80 bolívares por dólar. Señores cómo, quién puede en un país manejar este disparate, y además repartir los dólares del petróleo, que son con toda seguridad los únicos que alimentan el mercado cambiario, digo, repartir sabiamente y sin corrupción las divisas entre estos cuatro mercados dispares, contradictorios y caníbales. Claro, ahora desmontar ese aparato es imposible en poco tiempo. Supe que eliminaron Cadivi por la corrupción, y pronto tendrán que eliminar el sistema que suplantó a Cadivi y así sucesivamente.

—¿Es usted doctor en economia?

—Sí. Hice un PHD en Illinois, en ciencias  económicas que me ha servido de mucho para entender el funcionamiento económico del Ecuador y para orientarme en la toma de decisiones

— Ahora tenemos en Venezuela la más alta inflación del mundo, la escasez y el desabastecimiento más elevado de todo el continente americano y al propio tiempo las reservas petroleras mas grandes del mundo, además Venezuela entrará en recesión este 2014. Frente a este desolador cuadro qué le aconsejaría usted al presidente Maduro.

—Los venezolanos no pueden llevar a cabo la política que le permite crecer al Ecuador, a Colombia, a Brasil, a Chile, en fin a la mayoría de los países latinoamericanos. Cada nación debe buscar sus mecanismos y salidas pero, óigase bien y escríbalo tal como se lo dicto: “Cuando una política económica fracasa lo más razonable es cambiarla por otra distinta y no insistir y menos en buscar responsables” El ministro de Relaciones Exteriores de mi gobierno me ha informado sobre la marcha de los diálogos de paz en Venezuela y por lo que veo y oigo el gobierno venezolano se va aislando cada día más. Estoy muy preocupado por la suerte de Venezuela. Por donde va no le veo salida.  La democracia en esos términos es insostenible.

—Hasta luego presidene Correa.

—Saludos señor Semtei.